Diferencias entre separación y divorcio

Pedro González Núñez · 8 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 8 enero, 2019

Puede parecer lo mismo, pero no lo es. O sea, las diferencias entre separación y divorcio existen legalmente, hecho que puede afectar personalmente a cada integrante de una relación y también a una familia, pues también los hijos sufren las consecuencias.

Cuando se opta por el cese de la convivencia entre dos cónyuges, es importante saber a qué se atienen. El primer paso suele ser la separación, el segundo, el divorcio, que es mucho más definitivo.

Cuáles son las diferencias entre separación y divorcio y separación de hecho

Veamos en qué consiste cada fórmula. Por un lado tenemos la separación, que implica un cese efectivo de convivencia entre cónyuges. Sin embargo, no es definitivo ni tiene efectos legales hasta que no se pasa por una declaración a través de sentencia judicial.

Existe otra figura, conocida como separación de hecho, pero que no tiene efecto legal sobre terceros. Es decir, ambos cónyuges deciden poner fin a su relación cesando la convivencia, pero no acaba con el matrimonio. Por último, el divorcio sí que tiene efecto legal a terceros y disuelve totalmente el matrimonio. Aquí si habrá sentencia judicial, pues es una fórmula definitiva de cesar con la convivencia.

Pareja en un puente roto

2 similitudes y 3 diferencias entre separación y divorcio

Encontramos, en realidad, tres diferencias entre separación y divorcio que, legalmente, son las que se han de tener en cuenta. Así pues, si estás pensando en cesar tu relación legal, sería bueno considerarlas:

  • Mientras la separación no disuelve el vínculo matrimonial, el divorcio sí lo hace de forma definitiva a través de sentencia judicial.
  • Un divorcio implica la disolución del régimen económico en el matrimonio. La separación únicamente lo hace desde la sentencia.
  • Tras la separación, los cónyuges no pueden volver a contraer matrimonio, ni entre sí ni con otras personas, solo tras el divorcio.

Ahora bien, en ciertos aspectos, sí que se asemejan ambas fórmulas legales. Son estos que vemos a continuación:

  • Da igual si hay separación legal o divorcio, a no ser que haya un testamento que lo especifique, se pierde el derecho legítimo a la herencia.
  • Una vez existe sentencia firme de separación o divorcio, se establecen las medidas al respecto de cuidado, guarda y custodia de los hijos, régimen de visitas, etc. También incluye gasto de mantenimiento de los niños, patria potestad, disolución del régimen económico matrimonial, uso de la o las viviendas, etc.

Diferencias psicológicas entre divorcio y separación

Curiosamente, la separación suele ser más dura que el divorcio. Por lo general, antes de llegar a una situación de divorcio, precede la separación. Sin embargo, el matrimonio todavía no está disuelto hasta que no se llega a la sentencia judicial. Es decir, todavía se puede albergar cierta esperanza de retomar el matrimonio y reconducir la relación.

Es decir, el primer paso y más duro puede ser la separación. Sin embargo, una vez llega el divorcio, es probable que ambos cónyuges hayan rehecho su vida, por lo que la situación no será tan traumática. De hecho, puede considerarse incluso una experiencia liberadora. También es posible que uno de los cónyuges albergase esperanzas de retornar y considera la disolución definitiva del matrimonio como la prueba final de que la relación se ha roto definitivamente. Puede ser un momento duro para uno de los dos en este caso.

Manos alejándose

La separación o divorcio

Sea como fuere, ambas situaciones son difíciles. En estos casos, tanto en uno como en otro, se pueden presentar ciertas características que se asemejan al proceso de duelo real:

  • Sentimiento de pérdida, de expectativas e ideales.
  • Sentir que se ha fracasado, hecho que puede generar culpa.
  • Sufrimiento por los hijos y miedo a los cambios que se avienen.
  • Situaciones de baja autoestima, cuestionamiento personal y evaluación del pasado.
  • Se puede caer en depresión, pues no es sencillo acabar una relación en la que se ha compartido mucho durante varios años.
  • La ansiedad también es común. Pueden aparecer capítulos de insomnio asociados.
  • Incluso pueden presentarse casos con trastorno de estrés postraumático, especialmente si ha habido violencia de género por medio.
  • Además, podría ser que uno de los cónyuges muestre síntomas de inadaptación y tendencia al aislamiento.

No cabe duda de que no es una situación agradable para nadie. Pero por más difícil que sea, hemos de intentar racionalizar y reconducir nuestra vida tras una separación o divorcio, especialmente si hay niños en común.

“Las relaciones terminan, pero no terminan con tu vida”.

-Steve Martin-

Guía de intervención psicológica y mediación familiar en procesos de separación y divorcio (2009). Instituto provincial de bienestar social, Diputación de Córdoba.

Novo, M., Arce, R. (2003). Separación conyugal: Consecuencias y reacciones postdivorcio de los hijos. Galego-portugeixa, Nº8