Discapacidad intelectual: definición y tipos - La Mente es Maravillosa

Discapacidad intelectual: definición y tipos

Sara Clemente 25 noviembre, 2017 en Psicología clínica 398 compartidos
Niño con discapacidad intelectual

Las personas con discapacidad intelectual poseen menos recursos cognitivos o recursos cognitivos menos desarrollados de lo que sería esperable, teniendo en cuenta su edad cronológica. Esto aumentaría el coste del aprendizaje, además de tener que hacer un mayor esfuerzo para comunicarse en algunos contextos y con determinados mensajes. Este tipo de discapacidad suele identificarse antes de los 18 años y afecta a un 1% de la población mundial.

Pero es importante resaltar que la discapacidad intelectual no es una enfermedad mental, sino un trastorno en el desarrollo. Todas las personas con este tipo de discapacidad son como nosotros en lo esencial: tienen sus propios sueños, intereses, gustos y preferencias. En este sentido, es importante no estigmatizar la enfermedad y para eso, ¡qué mejor que saber un poquito más de ella!

Funcionamiento intelectual y comportamiento adaptativo

La discapacidad intelectual puede ser de diferentes grados y cada uno de ellos implica unas dificultades. Se manifiesta con problemas razonamiento, la planificación, la solución de problemas, el pensamiento abstracto y el aprendizaje, todo ello debido a una adquisición lenta e incompleta de habilidades cognitivas.

Sus capacidades adaptativas también pueden encontrarse muy limitadas, tanto en el terreno conceptual, como en el social y en el práctico. Por ello, su habilidad para expresarse lingüísticamente o su lecto-escritura están poco desarrolladas, así como su sentido de la responsabilidad o su autoestima.

Frente a actividades cotidianas, como asearse, el cuidado personal o prepararse la comida, pueden presentar un nivel de autonomía variable en función del grado de retraso. En actividades instrumentales o mecánicas también existe esta variabilidad.

Afectación de su salud e interacciones sociales

Esta discapacidad puede ir acompañada de ciertas alteraciones relacionadas con la salud física y mental. A su vez, todo ello puede afectar al resto de dimensiones.

Algunos síndromes que pueden cursar con discapacidad intelectual son: el síndrome de Rett, de Dravet, de Prader-Willi, de Down, de Asperger, el X frágil o de Martín y Bell. Asimismo, tiene mayor prevalencia en enfermedades como obesidad, diabetes, VIH y ETS o demencia.

También su comunicación, interacción o participación social están afectadas. Sus limitaciones intelectuales y adaptativas imposibilitan que esta persona participe en la vida de su comunidad de manera normal. Esto perjudica a todos sus ámbitos: hogar, colegio, trabajo y en su tiempo de ocio.

Niño con discapacidad intelectual mirando por la ventana

El papel del cociente intelectual

El cociente intelectual por sí solo no es un criterio suficiente para hacer un diagnóstico de discapacidad intelectual. Además de definir cuantitativamente la inteligencia, es necesario hacer una evaluación más profunda del funcionamiento intelectual de la persona.

El CI es entendido como la relación que existe entre edad mental y edad cronológica de la persona. La primera se refiere a la edad que le corresponde según su desarrollo intelectual. Es decir cuánto rinde intelectualmente en comparación con el nivel medio de su grupo de referencia. La edad cronológica es la biológica.

Se considera que existe cierta discapacidad intelectual si el cociente intelectual es menor a 70. El otro extremo, la superdotación, se diagnostica cuando este índice está por encima de 130. Es precisamente el CI el que sirve para clasificar el grado de esta discapacidad.

Tipos de discapacidad intelectual

Según el DSM-IV la se clasifica en leve, moderada, grave y profunda.

Leve (CI 50-55 a 70)

El 85% de las personas con discapacidad tiene una discapacidad leve.

  • Dominio conceptual: afectación baja del pensamiento abstracto, habilidades funcionales, flexibilidad cognitiva y memoria a corto plazo.
  • Dominio social: interacciones sociales inmaduras, lo que incrementa el riesgo de que la persona en situación de discapacidad sea manipulada.
  • Dominio práctico: es necesario que tengan supervisión, orientación y asistencia a la hora de realizar tareas de su vida diaria. Esa ayuda es muy importante sobre todo en situaciones estresantes.
  • A menudo no se diferencian de otros niños sin esta discapacidad hasta que no son más mayores.

Moderada (CI 35-40 a 50-55)

El 10% de las personas con discapacidad tiene una discapacidad moderada.

  • Dominio conceptual: requieren asistencia continuada para terminar actividades cotidianas. Incluso, a veces es necesario que otras personas asuman alguna de sus responsabilidades. Son personas que con supervisión moderada son capaces de adquirir destrezas para su propio cuidado personal. Pueden realizar trabajos que no requieren cualificación o son semicualificados, pero siempre con supervisión.
  • Dominio social: a la hora de comunicarse verbalmente, su lenguaje es menos rico y complejo que el de personas sin discapacidad. Esto hace que no puedan interpretar correctamente algunas claves sociales y que tengan problemas para crear nuevas relaciones.
  • Dominio práctico: con apoyo e instrucción continuada pueden desarrollar ciertas habilidades y destrezas.

Mujer con síndrome de down con su pareja

Grave (CI 20-25 a 35-40)

El 3-4 % de las personas con discapacidad tiene discapacidad grave.

  • Dominio conceptual: muy limitado, sobre todo con los conceptos numéricos. El apoyo ha de ser importante, constante y en muchas áreas.
  • Dominio social: su lenguaje oral es muy elemental, sus frases gramaticalmente sencillas y su vocabulario muy limitado. Sus comunicaciones son muy simples, se limitan al aquí y ahora.
  • Dominio práctico: la supervisión ha de ser constante para todas las tareas que tiene que realizar en la vida diaria.

Profunda (CI 20-25)

Aunque son una minoría (1%-2%), la mayoría de estas personas tienen una enfermedad neurológica identificada y explica su discapacidad.

  • Dominio conceptual: su déficit es manifiesto. Solo consideran el mundo físico y los procesos no simbólicos. Con instrucciones, pueden llegar a adquirir ciertas habilidades viso-espaciales, como señalar. Las dificultades motoras y sensoriales asociadas suelen impedir la utilización funcional de objetos.
  • Dominio social: precaria compresión de la comunicación verbal y gestual. Su manera de expresarse es muy básica, simple y mayoritariamente no verbal.
  • Dominio práctico: el paciente es totalmente dependiente en todos los ámbitos. Solamente si no existen afectaciones motoras o sensoriales será capaz de participar en ciertas actividades básicas.

El papel de las instituciones se antoja esencial si queremos crear un entorno más fácil y accesible para las personas con discapacidad intelectual. De no ser así, a las limitaciones que de por sí ya presentan estas personas se sumarán otras ambientales. En cualquier caso, lo que no debemos olvidar nunca es que antes de discapacidad va persona, va la persona. Alguien con sentimientos, igual que nosotros, alguien con sueños, igual que nosotros, y alguien con muchísimas cosas que aportar a los demás, igual que nosotros.

Sara Clemente

"El impulso fue el Periodismo, mi ilusión y energía emocional es la Psicología. Primo la deportividad, el respeto y la educación."

Ver perfil »
Te puede gustar