Cómo discutir sin necesidad de pelear - La Mente es Maravillosa

Cómo discutir sin necesidad de pelear

Eva Maria Rodríguez 27, Junio 2016 en Psicología 2908 compartidos

¿Es posible discutir sin pelear? Para algunas personas esto parecerá imposible. Pero sí, es posible discutir sin pelar. Aunque esto es especialmente complicado cuando la discusión ocurre con alguien con quien convives, lo cierto es que discutir sin broncas, además de posible, es muy saludable, tanto para uno mismo como para la relación con la otra persona, sea la que sea.

Resolver conflictos es importante y, si el resultado es positivo, las relaciones se enriquecen. Sin embargo muchas personas no saben cómo afrontar opiniones diferentes a la suya de una manera razonable sin enojarse, ni salir fuera de su propio punto de vista. En otras ocasiones, no ser capaz de ver las propios limitaciones o los propios defectos hace que la discusión se torne imposible.

Discutir no es enfrentarse para ganar la partida

Uno de los problemas principales por los que la gente se pelea cuando discute es considerar que las discusiones son como una competición de la que surgirá un ganador y un perdedor. Muchas personas se toman las discusiones como algo muy personal, como si no quedar por encima del otro le degradara.

Pareja echando un pulso

Con las discusiones se crea situaciones de competitividad llevada al extremo. Muchas personas provocan discusiones violentas solo por el afán de ganar, de imponerse, de sentirse poderosos. 

Por eso es importante enfocar las discusiones desde una perspectiva saludable, una dinámica en la que, a pesar del enojo, las personas se comuniquen de manera armoniosa, sin tratar de imponerse, siendo receptivos frente la necesidad de expresión de la otra persona.

Sugerencias para discutir de manera civilizada

Hay un dicho popular que dice que dos no pelean si uno no quiere. Sin embargo, la situación puede llegar a volverse absurda. Muchos se aprovechan de esos que saben mantener la calma. En cualquier caso, cualquier discusión debería tener como finalidad resolver un conflicto o llegar a un acuerdo de forma consensuada y convencida. Todo lo que se salga de eso es perder tiempo y energías.

Pero, ¿cómo se hace eso? A continuación vemos algunas estrategias para conseguir un cambio que transforme las discusiones violentas en conversaciones constructivas. Te hará falta una buena dosis de paciencia y de autocontrol -nadie dijo que fuera fácil-.

  • Reflexiona antes de comenzar a discutir. Pregúntate a ti mismo si realmente buscas una solución o un acuerdo o lo que realmente quieres es herir al otro o sentirte poderoso.
  • Planea la discusión con anterioridad. No se puede discutir en cualquier momento. Tienes que encontrar un momento que sea bueno para ti y bueno para el otro, cuando estéis en plenas facultades.
  • Expresa claramente y de forma directa tus intenciones. No te antes con rodeos, no acuses al otro. No te centres en los hechos, sino en las soluciones.
  • Concreta qué es lo que esperas de la otra persona, qué cambio propones y cómo esperas que el otro se comporte.

Qué hacer si te ves envuelto en una discusión violenta

Los consejos anteriores son válidos para cuando eres tú quien va a iniciar la discusión. Pero, ¿qué pasa cuando alguien empieza a discutir contigo de forma acalorada? Muchas veces nos hemos encontrado a nosotros mismos hablando violentamente, incluso diciendo cosas de las que nos hemos arrepentido después sin saber muy bien cómo hemos llegado a ese punto.

No cabe duda de que cuesta mucho reaccionar de manera tranquila y diplomática cuando te lanzan acusaciones, te gritan o te provocan. Si nos has sido capaz de superar el primer envite, no pasa nada, todavía hay formas de arreglarlo.

  • Cállate y respira profundamente. Date tiempo para encajar el golpe, asumir la situación y volver a empezar.
  • Pídele al otro que te explique tranquilamente lo que quiere o lo que sucede. No le permitas que te siga gritando. Pídele por favor que se exprese.

Manos de una pareja juntas

  • Escucha al otro sin interrumpirle. Intenta entender su punto de vista. Para ello necesitas saber todo. Cuando acabe, pregunta las dudas que tengas.
  • Pídele que te diga qué quiere y qué propone que hagas tú (en su caso, cómo).

¿Qué ocurre si el otro se empeña en gritar y busca provocarte?

Entonces tómatelo como una partida en la que no gana el que grita más alto, sino el que es capaz de mantener la calma. En esas condiciones no vais a llegar a ninguna parte y, si lo que busca el otro es guerra, más que la que va librar consigo mismo por hacerte perder los papeles no va a encontrar.

En cuanto puedas, lo mejor es que des la conversación por finalizada. Dile al otro que volveréis a hablar cuando se relaje. Estás en todo tu derecho de exigir respeto. Haciéndolo te respetas a ti mismo. Eso no es soberbia, es autoestima.  No puedes pedir a nadie que te respete si no lo haces tú.

Eva Maria Rodríguez

Profesora, escritora, blogger y madre de dragones. Espero que mi experiencia como madre, como educadora y como mujer sea de utilidad para [email protected] los que leéis este blog.

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