Distorsiones cognitivas del jugador patológico

4 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Desarrollarmos los tipos de distorsiones cognitivas que con más frecuencia cometen los jugadores patológicos y proponemos alternativas de tratamiento a ellas

Las distorsiones cognitivas son tratamientos cognitivos sesgados muy frecuentes. Además, cuando hablamos de trastornos mentales como el juego patológico adquieren aún más importancia, pues en muchos casos están en su origen o entre los factores que lo alimentan.

El juego es una de las actividades más primitivas que existen. En la historia de la humanidad, se pueden encontrar nombres de célebres personajes obsesionados con el juego. El emperador Claudio, Dostoievski o el consquistador Casanova serían algunos ejemplos.

Pero no fue hasta 1980 que el juego empieza a adquirir mayor relevancia, cuando se observa que puede acarrear serios problemas a nivel social, personal o laboral. Es entonces cuando el DSM-III lo incluye como categoría diagnóstica.

Cuando hablamos de juego patológico, nos referimos a juegos que implican azar. Los videojuegos no entrarían por tanto en esta categoría, aunque eso no quiere decir que no provoquen adicción al mismo nivel.

El juego patológico al que vamos a referirnos se caracteriza, según los manuales diagnósticos, por una pérdida de control respecto al hecho de jugar y por el establecimiento de una relación de dependencia. El paciente va a continuar jugando a pesar de que es consciente de que ello le acarrea consecuencias negativas.

Actualmente, el juego patológico ha pasado de clasificarse como un trastorno del control de los impulsos a integrarse dentro de los trastornos adictivos de DSM-5, debido a que comparte con estos muchos características.

Los esfuerzos infructuosos del paciente ludópata por resistir el impulso de jugar le llevan finalmente a la merma total de sus objetivos personales, familiares y/o profesionales.

Persona jugando

Sesgos cognitivos del jugador

Los jugadores patológicos albergan en su mente ciertas creencias irracionales o distorsiones cognitivas que le hacen seguir con su adicción al juego.

Las distorsiones cognitivas son sesgos que cometemos al procesar la información. No son necesariamente patológicas, ya que todos en mayor o menor medida las tenemos, pero sí son recomendables de modificar cuando con demasiado frecuentes y nos impiden avanzar. Estas distorsiones típicas de los jugadores patológicos son las siguientes:

  • Ilusión de control. Es la creencia en que los resultados del juego dependen más de la propia actividad que del azar. La personal realmente piensa que por sí mismo es capaz de controlar las jugadas y sus resultados. Por ejemplo, un jugador patológico puede decirse: «Tengo un método infalible para ganar». Este sesgo llega a creérselo, lo que lógicamente lo mantiene jugando.
  • Fijación en las frecuencias absolutas. La persona mide el éxito en el juego fijándose únicamente en las ganancias que ha obtenido, sin contar las pérdidas. Lo más normal es que el jugador patológico haya perdido muchísimo más de lo que ha ganado, pero ese sesgo le protege de la realidad y lo mantiene anclado en la adicción.
  • Supersticiones o correlación ilusoria. Son asociaciones accidentales entre un determinado evento o conducta y un premio, de tal forma que el jugador llega a creer que dicho evento aumenta la probabilidad de ganar. Es algo parecido a llevar un amuleto o realizar un determinado ritual. Evidentemente, se trata de un pensamiento mágico pues sabemos que el jugador patológico no puede controlar con sus acciones el hecho de ganar o perder. Un ejemplo de esta distorsión cognitiva podría ser: «Si tiro los dados de espaldas, saco mayores puntuaciones».
  • Personificación de la máquina. Algunos jugadores patológicos atribuyen características animadas a las máquinas u objetos con los que suelen jugar. Un paciente podría decirse a sí mismo: «La máquina me está engañando, quiere confundirme pero no lo va a conseguir. La tengo calada».

¿Cómo ayudar al jugador a vencer sus distorsiones cognitivas?

El primer paso es que el jugador patológico se dé cuenta de la distorsión. Los sesgos cognitivos no son fáciles de detectar porque a lo largo del tiempo se han ido automatizando. Una forma de detectarlos es pidiendo al paciente ludópata que rellene un autorregistro cuando sienta el impulso de jugar. Si se lo explicamos correctamente y el paciente lo hace de forma adecuada, se irá dando cuenta de las distorsiones cognitivas que suele cometer.

Para ello, podemos mostrarle los sesgos más típicos que cometen los pacientes con ludopatía y preguntarle con cuál o cuáles se siente más identificado. Una vez hecho esto, es necesario que la persona comprenda que en gran medida esas distorsiones cognitivas son responsables de que siga jugando.

Chico jugando a cartas para representar al jugador patológico

Para modificarlos, es importante cuestionarlos y cambiarlos por pensamientos basados en la objetividad y la realidad. Esto se realiza a través del cuestionamiento socrático y el descubrimiento guiado. El paciente se pregunta a sí mismo sobre qué pruebas o evidencias tiene para mantener ese pensamiento. «¿Cómo estoy tan seguro de que mi método es infalible? ¿Realmente depende de mi el ganar o perder? ¿Cuál es la evidencia?»

Tras practicar el diálogo socrático consigo mismo y caer en la cuenta de esto errores de filtro, la persona estará más predispuesta a cambiar esa forma de pensar. Para ello, tiene que revisar todas las preguntas que se ha hecho y confeccionar una respuesta racional, que a partir de ahora será su mantra mental. Por ejemplo: «No tengo control sobre una máquina que funciona con azar», «He ganado a veces, pero los datos dicen que he perdido mucho más. No compensa»

Con la práctica, el jugador se va dando cuenta de la inutilidad de su comportamiento y de que su problema solo genra nuevos problemas: económicos, familiares o laborales. De esta forma, se espera que la persona termine perdiendo el interés y abandone el juego.

  • Mañoso, V., Labrador, F.J., y Fernández-Alba, A. (2004). Tipo de distorsiones cognitivas durante el juego en jugadores patológicos y no jugadores. Psicothema: Vol. 16, nº 4, pp. 576-581