¿Qué es la drunkorexia?

La drunkorexia es la restricción de las calorías de los alimentos para dejar espacio a las calorías de las bebidas alcohólicas. Se trata de un trastorno de alimentación que se extiende especialmente entre los jóvenes.
¿Qué es la drunkorexia?
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 04 enero, 2022

La drunkorexia es un trastorno alimentario orientado a la restricción de las calorías de los alimentos para dejar espacio a las calorías de las bebidas alcohólicas. La persona drunkoréxica busca controlar su peso para compensar el consumo de alcohol planeado. Coloquialmente, ha sido reconocido como una combinación de la anorexia o bulimia con un trastorno por consumo de alcohol.

Así, en los últimos años, el término “drunkorexia” ha sido utilizado para describir un nuevo fenómeno con alta incidencia en sujetos de 18 a 26 años. Los estudios indican que del 39 % al 46 % de los estudiantes universitarios informan que restringen y alteran intencionalmente las conductas alimentarias antes de beber alcohol (Giles et al. 2009; Roosen y Mills, 2015).

Por lo general quienes manifiestan este tipo de comportamientos conocen el contenido energético de las bebidas alcohólicas y procuran balancear la ingesta de alimentos para prevenir el incremento del peso corporal. Desafortunadamente, el mantenimiento de este equilibrio los lleva a dejar de comer drásticamente para poder consumir alcohol en forma desmedida (Martínez et al. 2014).

Durante la ingesta alcohólica, la persona drunkoréxica come para evitar el daño que causa el alcohol en ayunas; sin embargo, otro de los problemas es que estos alimentos suelen ser poco saludables, como dulces, patatas fritas… Lo único que consiguen con esto es tener problemas por una alimentación poco saludable (Villarino, 2012).

Grupo de personas tomando bebidas alcohólicas

Drunkorexia: componentes y actividades principales

La drunkorexia consta de tres aspectos principales: uso o abuso de alcohol, restricción de la ingesta de alimentos y actividad física excesiva. Las principales actividades que realiza la persona con esta problemática son las siguientes:

  • Contar la ingesta diaria de calorías para garantizar que no se gane peso al consumir alcohol.
  • Saltarse comidas para conservar calorías para consumir bebidas alcohólicas.
  • Hacer ejercicio en exceso para compensar las calorías consumidas de bebidas alcohólicas.
  • Consumir una cantidad extrema de alcohol para vomitar alimentos ingeridos previamente.

¿Qué problemas puede causar la drunkorexia?

Es muy arriesgado reducir las calorías de los alimentos en favor de las calorías que nos puedan aportar las bebidas alcohólicas. Estos riesgos pueden agravarse debido a la combinación de trastornos alimentarios y por el consumo excesivo de alcohol. Los problemas que se pueden derivar de estos comportamientos son los siguientes:

  • Beber con el estómago vacío puede provocar un grado inesperado de intoxicación que inhibe el juicio y aumenta el riesgo de lesiones físicas.
  • La metabolización del alcohol aumenta la necesidad de ciertos nutrientes, mientras que la restricción de la ingesta de alimentos reduce la disponibilidad de estos. Esta combinación aumenta el riesgo de deficiencias de nutrientes.
  • Consumir alcohol después de hacer ejercicio inhibe la síntesis de proteínas y la reparación muscular, lo que ralentiza el proceso de recuperación y minimiza las posibles mejoras en el estado físico.
  • El consumo de alcohol puede predisponer a participar en conductas alimentarias poco saludables.
  • Las mujeres que restringieron tenían más probabilidades de reportar pérdida de memoria, lesiones, abuso y relaciones sexuales sin protección mientras bebían. Los hombres tenían más probabilidades de entablar una pelea física (Giles et al. 2009).
Mujer con problemas de alcohol

Población en riesgo

En un estudio que examinó la restricción de calorías entre estudiantes universitarios de primer año antes del consumo planificado de alcohol, se encontró que 99 de 695 (14 %) de los estudiantes de primer año informó restringir las calorías antes de beber. El 6 % informó este comportamiento para evitar aumento de peso y el 10 % para potenciar los efectos de los alcoholes (Burke et al. 2010).

En una encuesta realizada a 107 estudiantes universitarios se halló que el 59,8 % que informó ingerir alcohol también informó haber tenido vómitos autoinducidos después de consumir. Los participantes que informaron autoinducción también informaron tener más sintomatología de bulimia nerviosa, así como depresión (Blackmore y Gleaves, 2013).

En otra encuesta hecha a 1000 estudiantes universitarios sobre la restricción calórica en relación con el consumo de alcohol se encontró que el 14 % de los estudiantes restringían calorías antes del consumo de alcohol (25 % de las mujeres y 11 % de los hombres). Un 9 % lo hacía para evitar aumentar de peso y un 4 % para emborracharse más rápido. Del 14 % el 64 % lo hizo para evitar el aumento de peso, 25%  para emborracharse más rápido y 2 % debido a la presión de los compañeros (Osborne, Sher y Winograd, 2011).

En Australia, siguiendo esta misma línea de investigación, se llevó a cabo otro estudio con 139 estudiantes universitarias de pregrado de entre 18 y 29 años. Completaron el autoinforme Compensatory Eating and Behaviors in Response to Alcohol Consumption Scale (CEBRACS) para detectar la sintomatología de drunkorexia.

Los resultados arrojaron que más del 79,1 % de las participantes informaron participar en comportamientos drunkoréxicos. El análisis demostró que el consumo excesivo de alcohol, la norma social de delgadez y la norma social de beber se relacionaron positivamente con dichos comportamientos (Knight y Simpson, 2013).

Las investigaciones anteriores sugieren que los estudiantes universitarios son una población en riesgo para padecer drunkorexia. Lo anterior puede deberse a la presión social para el consumo, a los estándares sociales de belleza, a un mecanismo de afrontamiento contra la ansiedad y la depresión o a una rápidamente en respuesta al estrés universitario.

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  • Blackmore, N. P. y Gleaves, D. H. (2013). Self-induced vomiting after drinking alcohol. International Journal of Mental Health and Addiction11(4), 453-457.
  • Burke, S. C., Cremeens, J., Vail-Smith, K., & Woolsey, C. (2010). Drunkorexia: Calorie restriction prior to alcohol consumption among college freshman. Journal of alcohol and drug education54(2), 17-34. https://www.researchgate.net/profile/Conrad-Woolsey/publication/236145008_Drunkorexia_Calorie_restriction_prior_to_alcohol_consumption_among_college_freshman/links/00b7d519a5729b90eb000000/Drunkorexia-Calorie-restriction-prior-to-alcohol-consumption-among-college-freshman.pdf
  • Giles, S. M., Champion, H., Sutfin, E. L., McCoy, T. P., & Wagoner, K. (2009). Calorie restriction on drinking days: An examination of drinking consequences among college students. Journal of American College Health57(6), 603-610.
  • Knight, A. y Simpson, S. (2013). Drunkorexia: an empirical investigation of disordered eating in direct response to saving calories for alcohol use amongst Australian female university students. Journal of Eating Disorders1(1), 1-1.
  • Martínez, A. G., López-Espinoza, A., Navarro, M., López-Uriarte, P. y Salazar, J. G. (2014). Trastornos de la conducta de beber: una propuesta de investigación. Revista mexicana de trastornos alimentarios5(1), 58-69. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-15232014000100008
  • Osborne, V. A., Sher, K. J. y Winograd, R. P. (2011). Disordered eating patterns and alcohol misuse in college students: evidence for “drunkorexia”?. Comprehensive Psychiatry6(52), e12.
  • Roosen, K. M., & Mills, J. S. (2015). Exploring the motives and mental health correlates of intentional food restriction prior to alcohol use in university students. Journal of health psychology20(6), 875-886.
  • Villarino, A. (2012). Trastornos de la conducta alimentaria. No todo es anorexia y bulimia. En A. Grau, J. Martínez, A. Perote y M. Sánchez (eds.). Controversias sobre los trastornos alimentarios (pp. 33-46). International Marketing & Communication, S.A.