El trastorno por consumo de alcohol

Francisco Pérez · 20 abril, 2018

El alcohol, sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia, se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos. Sin embargo, el consumo nocivo de esta sustancia conlleva una pesada carga social y económica para las sociedades. Además, existen varias patologías mentales asociadas a su consumo. Una de ellas es el trastorno por consumo de alcohol.

Recientemente se han establecido relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH. Por otro lado, el consumo de alcohol por parte de una embarazada puede provocar síndrome alcohólico fetal y complicaciones prenatales. Como vemos, el alcohol puede causar graves problemas en la persona que lo consume de forma descontrolada. 

El problema del consumo no responsable de alcohol

El consumo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, incluido el alcoholismo.

Asimismo, existen importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares relacionadas con su consumo descontrolado, traumatismos y accidentes de tráfico. Además, el alcohol repercute en la evolución de los trastornos que padecen muchas personas.

Mujer alcohólica

El trastorno por consumo de alcohol

El trastorno por consumo de alcohol se define como una agrupación de síntomas comportamentales y físicos. Entre ellos destacan la abstinencia, la tolerancia y el deseo intenso de consumo.

La abstinencia de alcohol se caracteriza por síntomas que se desarrollan entre 4 y 12 horas después de la reducción del consumo, tras la ingesta de alcohol de forma prolongada e intensa. Como la abstinencia puede resultar muy desagradable, las personas pueden seguir consumiendo para evitar o aliviar sus síntomas.

Algunos de estos síntomas pueden perdurar durante meses a baja intensidad y conllevar una recaída. Una vez que se desarrolla un patrón repetitivo e intenso de consumo, las personas con trastorno de consumo de alcohol pueden emplear gran cantidad de tiempo en obtener y consumir bebidas alcohólicas. 

Por otro lado, después de un consumo continuado de cantidades similares de alcohol, se produce un menor efecto de este, por lo tanto la persona necesita aumentar su dosis para conseguir experimentar el efecto inicial. Esta pérdida de sensibilidad y la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol caracterizan la tolerancia. 

Cuando beber alcohol se convierte en un deseo irrefrenable

El deseo intenso de consumo de alcohol se evidencia por una gran urgencia o necesidad de beber que dificulta el pensamiento en cualquier otra cosa. Es decir, la mente de la persona alcohólica se encuentra totalmente focalizada en beber.

Así, el rendimiento académico y laboral van deteriorándose, ya sea por los efectos del consumo como por las intoxicaciones en los lugar de trabajo o estudio. Otras consecuencias son el descuido tanto del cuidado de los hijos como de las responsabilidades domésticas. Además, suele ser habitual el absentismo académico y laboral.

La persona podría consumir alcohol en circunstancias peligrosas (por ejemplo, al conducir un coche, operar con maquinaria…) e incluso, pueden continuar con el consumo a pesar de saber que este les ocasiones problemas significativos a nivel físico, psicológico y social.

Hombre con botella de alcohol en la mano

¿Cómo se diagnostica el trastorno por consumo de alcohol?

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) establece una serie de criterios para diagnosticar este trastorno. Dichos criterios son los siguientes:

A. Patrón problemático de consumo de alcohol que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los hechos siguientes en un plazo de 12 meses:

  • Se consume alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.
  • Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol.
  • Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
  • Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir alcohol.
  • Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.
  • Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol.
  • El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.
  • Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que provoca un riesgo físico.
  • Se continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado o exacerbado por el alcohol.
  • Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:
    1. Una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o efecto deseado.
    2. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol.
  • Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:
    1. Presencia del síndrome de abstinencia característico del alcohol.
    2. Se consume alcohol (o alguna sustancia muy similar, como una benzodiazepina) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

Hombre con la cabeza en la mesa y muchas botellas de alcohol

Un problema con solución

El trastorno por consumo de alcohol suele asociarse a los mismos problemas que causan el consumo de otras sustancias (por ejemplo el cannabis, la cocaína, la heroína, las anfetaminas, los sedantes, los hipnóticos o los ansiolíticos). Los factores de riesgos son los siguientes:

  • Consumo constante. Beber de manera regular o tener un consumo elevado de alcohol de manera continuada pueden ocasionar dependencia o cualquier otro problema relacionado con esta sustancia.
  • Edad. Las personas que consumen alcohol a una edad temprana y además sus dosis son elevadas tienen más riesgo de padecer un trastorno por consumo de alcohol.
  • Antecedentes familiares. El riesgo de padecer un trastorno por consumo de alcohol es mayor en aquellas personas con familiares o progenitores con problemas de alcohol.
  • Depresión y problemas de salud mental. Algunos trastornos mentales como la depresión o la ansiedad están relacionados con problemas con el alcohol o con otro tipo de sustancias.
  • Factores sociales y culturales. Las relaciones sociales, junto al ambiente y la cultura pueden aumentar el riesgo de padecer un trastorno pos consumo de alcohol.

Por otro lado, también se puede consumir alcohol para aliviar los efectos indeseados de otras sustancias o para sustituir a estas si no están disponibles.

Como vemos, el consumo excesivo de alcohol es problemático y puede llegar a convertirse en un trastorno si se cumplen una serie de criterios. No obstante, este trastorno tiene solución. Acudir a un especialista es lo más recomendable. Él podrá explicar cuáles son los diferentes tipos de tratamientos disponibles y cuál se adapta mejor a las circunstancias de cada persona.