El alcohol no ayuda a olvidar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 diciembre, 2017
Sara Clemente · 7 diciembre, 2017

Aunque aún impera cierta creencia popular de que el alcohol es un buen aliado para olvidar, es hora de desenterrar por completo este mito. Beber para olvidar es una pésima e inútil idea. Aparte de dañino, es muy poco efectivo para este propósito. Esta droga psicoactiva no ayuda a olvidar las malas experiencias, sino que, como avala la ciencia, incluso las afianza más en la memoria. Lo vivido, vivido está.

El alcohol es una sustancia química cuyos efectos en el organismo varían a medida que va pasando el tiempo. Este compuesto actúa sobre una gran cantidad de sistemas de neurotransmisores y estructuras cerebrales, anulando nuestro sistema nervioso central. Provoca graves problemas a corto, medio y largo plazo. ¿Cómo nos afecta?

Por qué somos tan vulnerables al alcohol

El alcohol etílico (etanol) es una droga que pasa rápidamente a la sangre. Además, las membranas celulares tienen una altísima permeabilidad, es decir, una gran facilidad para que las moléculas puedan atravesarla. Esto hace que el alcohol, una vez en el torrente sanguíneo, pueda esparcirse fácilmente por todos los tejidos de nuestro cuerpo.

Tras ser ingerido, el alcohol tarda entre 30 y 90 minutos en llegar a la sangre. Esta droga acelera la transformación de glucógeno en glucosa, que se elimina más rápido. Con ello, descienden los niveles de concentración de azúcar en sangre, lo que provoca debilidad y agotamiento.

Mujer alcohólica

Efecto bifásico

Al ingerir una bebida alcohólica, los efectos que se producen en nuestro cuerpo no tienen una manifestación inmediata. Esto se debe a que nos afectan de manera bifásica, es decir, en 2 fases que pueden generar síntomas totalmente contrarios.

Al principio, sentimos relajación, alegría, euforia o desinhibición. Posteriormente, a medida que va pasando el tiempo y dependiendo de la cantidad y el momento en el que hemos ingerido esta sustancia, pueden subyacer otros efectos: visión borrosa, mareo o problemas de coordinación, entre otros. ¿Por qué nos ocurre esto?

Cómo afecta el alcohol a nuestro cerebro

El alcohol opera como un potente depresor del sistema nervioso central. Es decir, enlentece la actividad del cerebro y de la médula espinal. Actúa sobre la formación reticular, la corteza cerebral y el cerebelo, entre otra infinidad de sistemas.  Se puede decir que su afectación en nuestro cerebro sigue 3 etapas:

  • Al principio, afecta a la parte más primitiva y anterior, el prosencéfalo. Esto hace que se vea perjudicada la coordinación motora y el proceso de toma de decisiones.
  • Luego, el alcohol ataca al mesencéfalo. Esto causa una pérdida de control de las emociones y aumenta las posibilidades de perder el conocimiento.
  • Finalmente, golpea el tallo cerebral y afecta al pulso cardíaco, a la temperatura corporal, al apetito y la consciencia. En este momento, puede surgir el estado de coma.

Como vemos, el consumo excesivo de alcohol de manera puntual provoca la pérdida de consciencia. Y si es extremadamente alto, incluso la muerte por envenenamiento etílico o por un paro cardiorrespiratorio.

Su consideración errónea como antidepresor

Al sentirse deprimidas, muchas personas recurren a esta droga para dejar de sentir ese sentimiento de profunda tristeza. Al actuar como inhibidor cerebral, la persona deja de ser consciente de su estado anímico. Experimenta un estado en el que no siente dolor, ni pena, ni rabia. Esto convierte al alcohol en una droga atractiva para las personas especialmente vulnerables emocionalmente.

Recientemente, se publicó un estudio en la revista Translational Psychiatry en el que se asegura que la ingesta excesiva de esta sustancia no solo no ayuda a que se borren los recuerdos, sino que los graba más. Es decir, de por sí, beber alcohol de forma moderada no es conveniente para el organismo. Pero si encima se sabe científicamente que ni siquiera sirve para lo que algunas personas creen que sí, entonces ingerirlo compensa aún menos.

¡Beber no es la solución. No te ayuda a solucionar tus problemas, ni a resolver todos tus conflictos. Tampoco te da fuerzas ni valor para tomar las riendas de tu vida. Todo lo contrario. Amparándonos en la bebida solo prolongamos el sufrimiento. Y no solo tuyo, sino el de las personas que te rodean.

Hombre con depresion

Consecuencias de ingerir alcohol a largo plazo

Los efectos a largo plazo del alcohol en nuestro organismo son verdaderamente catastróficos. De consumirlo frecuentemente, las afectaciones se extienden a todos los órganos del cuerpo.

  • A nivel cerebral, puede ocasionar lesiones en los lóbulos frontales o incluso que disminuya el tamaño y volumen cerebral.
  • El alcohol favorece la no absorción de la tiamina (vitamina B1), que participa en la oxigenación cerebral y en el metabolismo de la glucosa. Esto puede provocar el síndrome de Encefalopatía de Wernicke o, en última instancia, el síndrome de Korsakoff.
  • A estos graves daños cerebrales, se le une su afectación a los nervios periféricos, cuyas consecuencias pueden ser irreversibles.
  • El alcohol impide el aprendizaje de nueva información y el buen funcionamiento viso-espacial.
  • Es común que provoque trastornos graves del sueño.
  • Disminuye el deseo sexual o cause infertilidad y disfunción eréctil.
  • Produce una peligrosa deshidratación y que el cuerpo deje de producir glóbulos blancos y rojos. Esto causa anemia, unido a alteraciones en la memoria de duración variable.
  • Aumenta la presión arterial. Lo que, a su vez, puede ocasionar graves daños en el músculo cardíaco, debilitándolo. Así, pierde capacidad para bombear sangre adecuadamente a todas las partes del cuerpo.
  • El etanol irrita los órganos, hasta tal punto que, además de numerosas enfermedades como hepatitis o cirrosis, puede causar cáncer de estómago, laringe, esófago o páncreas.

Pese a todo esto, el alcohol es una droga legal en buena parte del mundo, salvo los estados islámicos. Por eso, teniendo en cuenta cómo afecta esta sustancia psicoactiva a tu cerebro y órganos, es tu responsabilidad consumirlo con mesura.