Venenos para nuestra memoria

Eva Maria Rodríguez · 8 noviembre, 2014


Olvidarse de algunas cosas de vez en cuando no tiene que ser motivo de preocupación
. De hecho, algunos factores que afectan a la pérdida de memoria son fácilmente manejables, puesto que afectan al estilo de vida o a hábitos fácilmente subsanables. Al menos esto es lo que afirma el doctor Majik Fotuhi, fundador y director médico de el NeurExpand Brain Center (en Luterville) y autor del libro The Memory Cure.

Según el doctor Fotuhi, algunas de las causas comunes que producen pérdida de memoria están relacionadas directamente con el consumo de medicamentos, el estrés, la falta de sueño y hábitos de vida poco saludables, como el fumar. Aunque también puede deberse a problemas médicos no relacionados con el cerebro, como problemas de tiroides, los cuales tienen fácil tratamiento. En virtud de esto, es fácil potenciar la memoria haciendo modificaciones sencillas en nuestro modo de vida y tratando adecuadamente cualquier problema de salud que tengamos.

Según afirma el doctor Fotuhi, "afortunadamente, su cerebro es maleable, lo que significa que cambia y mejora." dice el Dr. Fotuhi. Además, "la memoria puede ser potenciada con potentes y simples intervenciones."

A continuación veremos cuáles son los factores más sorprendentes que impactan sobre la memoria, tanto para bien como para mal.

Factores que afectan negativamente a la memoria

Los siguientes diez factores afectan de forma negativa a nuestra memoria:

#1 – Falta de sueño

No es extraño despertarnos poco ágiles mentalmente cuando no hemos dormido lo suficiente o no hemos dormido bien. Es probable incluso que no recordemos las cosas más simples. Según el doctor Allen Towfigh, director médico del New York Neurology & Sleep Medicine, “mientras que una parte del cerebro toma una siesta cuando dormimos, áreas más profundas involucradas con la memoria y la respuesta emocional se vuelven relativamente más activas”. A esto añade que “las personas con privación del sueño y trastornos para dormir no sólo sufren de deterioro de la memoria, sino también de fatiga diurna, disminución de la atención, y reducción del tiempo de reacción.”

#2 – Problemas de tiroides

Los problemas de tiroides, además de provocar problemas de regulación de la temperatura corporal, cansancio, ansiedad o depresión, también tiene un efecto importante sobre la memoria.

En este sentido dice el doctor Fotuhi  que “aunque la glándula tiroides no tiene un papel específico en el cerebro, la pérdida de memoria es algo que una persona nota cuando deja de funcionar con normalidad”. No olvidemos que la glándula tiroides se encarga de casi todos los procesos metabólicos del cuerpo. El doctor Fotuhi recuerda que “las personas con niveles altos o bajos de tiroides (muy común en las mujeres) pueden tener dificultades con la memoria y la concentración”. En caso de tener estos síntomas es es importante acudir al médico y pedir un examen de tiroides para determinar, entre otras cosas,  si es el causante de los problemas de memoria y concentración.

#3 – Uso de medicamentos

Muchos medicamentos pueden provocar una ligera pérdida de memoria, como es el caso de algunos ansiolíticos, antidepresivos y tranquilizantes, pero también otros para tratar afecciones del corazón, algunos analgésicos narcóticos, antihistamínicos, medicamentos para la incontenencia urinaria y fármacos para ayudar a dormir. Para empezar, revisa el prospecto de las medicinas que tomas y, si notas pérdidas de memoria, es importante consultar con el médico.

#4 – Sofocos y problemas relacionados con la menopausia

Los sofocos son un problema habitual en las mujeres durante la menopausia. En este sentido, el doctor Fotuhi dice que “Cuantos más sofocos experimente una mujer durante la menopausia, peor será su capacidad de recordar historias y nombres”. Y aclara: “Afortunadamente, los sofocos no dañan el cerebro de ninguna manera, la memoria mejora una vez que los sofocos desaparecen”. Pero también hay otros síntomas relacionados con la menopausia que contribuyen a la pérdida de la memoria, como el insomnio y la apnea del sueño, según dice el doctor Fotuhi, los cuales también son tratables.

#5 – Fumar

Fumar es muy perjudicial para la salud, e influye también en la memoria. Según dice el doctor Towfigh,  “fumar daña el cerebro alterando su suministro de sangre”. En este sentido, conviene recordar una investigación publicada en Archives of General Psychiatry reunió datos obtenidos de más de 7.000 hombres y mujeres, en la cual se encontró un declive más acelerado de las funciones mentales con el paso del tiempo (incluyendo la memoria junto con el habla y otras funciones cerebrales) de los fumadores comparados con quienes nunca fumaron.

El doctor Towfigh añade:  “Por otra parte, el tabaquismo promueve la acumulación de proteínas anormales que deterioran la capacidad del cerebro para procesar y transmitir información.”

La solución es simple: deja de fumar -nadie dijo que fuera sencillo-.

#6 – Ansiedad y depresión

Una de las consecuencias de padecer ansiedad o depresión puede estar relacionada con la pérdida de memoria, lo cual también repercute negativamente sobre el estado emocional de las personas que la padecen.

“No entendemos la relación exacta, pero una fuerte evidencia indica que la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar alteran los circuitos neuronales involucrados en el desarrollo y recuperación de recuerdos,” dice el doctor Towfigh. “La severidad de la pérdida de memoria a menudo refleja la severidad del trastorno del ánimo – una depresión severa produce igualmente una severa pérdida de memoria”.

En este sentido, largos períodos de estrés durante muchos días provocan un aumento de los niveles de cortisol en el cerebro, lo que hace que nuestras células cerebrales pierdan sinapsis, lo cual hace más complicada la creación y evocación de recuerdos, debido a que el estrés cotidiano contrae nuestro cerebro.

Afortunamente, cuando existe pérdida de memoria por un problema de ansiedad y depresión, los efectos son reversible, al menos en gran parte. “A medida que el estado de ánimo del individuo mejora, a menudo también lo hace la pérdida de memoria,” dice el doctor Towfigh.

#7 – Una dieta alta en grasas

Un estudio reveló que ratones adolescentes tenía habilidades de aprendizaje y memoria más pobres después de ser alimentados con una dieta alta en grasas durante ocho semanas, mientras que otro estudio en ratas de mediana edad encontró que el hipocampo -la parte del cerebro responsable de la memoria a corto plazo- puede ser particularmente vulnerable a los efectos de las dietas altas en grasa.

Aunque es necesario que se profundice más en ello para determinar a ciencia cierta si las dietas ricas en grasas afectan a la memoria humana, sí sabemos que la alimentación altamente calóricamente promueve enfermedades como la diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, y que todas estas enfermedades pueden dañar el cerebro, según recuerda el Towfigh. Además, insiste en que esto también funciona igual en los niños. “Estudios vinculan la obesidad infantil con una capacidad de atención reducida y la disminución de la concentración y el enfoque “.

#8 – Estrés

Un estudio en ratas, publicado en la revista Neuron muestra que las hormonas del estrés influyen en un área de la zona del cerebro que controla la memoria de trabajo. Los investigadores encontraron que el estrés repetido reduce receptores en la parte del cerebro que está conectada a los procesos de pensamiento. Aunque este estudio fue realizado en animales, el cerebro humano funciona de manera similar, según explica el doctor Towfigh, quien también dice que  “el estrés repetido o crónico puede ser perjudicial. La exposición regular a los glucocorticoides elevados (una hormona liberada por la glándula suprarrenal) también hace que se reduzcan receptores, haciendo que las células cerebrales sean menos capaces de responder a señales neuroquímicas (químicos cerebrales).”

En este sentdio, encontrar maneras de aliviar el estrés puede ayudar. Entre estas medidas podemos optar por practicar meditación, la cual cumple la doble función de aliviar el estrés y ayudar a mejorar la memoria, según un estudio de la Universidad de California.

#9 – Gérmenes

En un estudio de 2013, un grupo de investigadores encontró que las personas expuestas a muchos gérmenes, como el herpes simplex tipo 1 (el virus del herpes labial), durante su vida eran más propensas a tener problemas de memoria que las personas expuestas a menos gérmenes. Entre los más de 1.600 participantes en el estudio, los que presentaron una mayor “carga infecciosa” tuvieron un aumento del 25% en el riesgo de una baja puntuación en una prueba cognitiva.

Aunque no existe una vacuna para el virus del herpes labial, la vacunación infantil contra otros virus podrían ayudar a prevenir problemas en el futuro, sugieren los investigadores. Además, el ejercicio regular puede ayudar también.

En este sentido, los médicos piensan que infecciones repetidas pueden dañar los vasos sanguíneos, ya que una alta carga infecciosa está también vinculada a un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

#10 – Deficiencia de vitamina B12

La vitamina B12 es la encargada de mantener sanas las células nerviosas y sanguíneas, además de ayudar a hacer el ADN.  Además de fatiga, pérdida de apetito, estreñimiento, y pérdida de peso, una deficiencia de vitamina B12 también puede conducir a problemas de memoria. Los vegetarianos y los veganos se encuentran en un riesgo mayor de ser deficientes en vitamina B12, ya que esta vitamiea se encuentra de forma natural solo en alimentos de origen animal, como mariscos, carnes, aves, huevos y productos lácteos.

Pero no solo los vegetarianos corren riesgos de ser deficientes en vitamina B12. Las mujeres embarazadas, adultos mayores y cualquier persona con anemia perniciosa o trastornos gastrointestinales, como la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn, pueden necesitar suplementos para paliar la deficiencia de esta vitamina.


Fuente – Revista Time