Edward Jenner, biografía del científico que más vidas ha salvado

Edith Sánchez · 11 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 11 noviembre, 2019
Edward Jenner fue un médico y científico del siglo XVIII que logró comprender el mecanismo básico para luchar contra las epidemias de viruela que, en aquel entonces, se cobraban la vida de cientos de miles de personas. A Jenner, probablemente, le debemos la vida de nuestros ancestros familiares.

Edward Jenner es considerado el padre de la inmunología y por eso mismo se afirma que ningún otro médico en la historia ha salvado tantas vidas como él. Lo más interesante es que, como en otras tantas historias de grandes hombres, Jenner también tuvo que padecer el rechazo y la burla de sus contemporáneos, al menos, durante algún tiempo.

Afortunadamente, en el caso de Edward Jenner fue posible que, con el tiempo, lograra demostrar la validez de sus tesis. De esta manera, logró un gran prestigio en el mundo. Se dice que Napoleón, que era tremendamente obcecado y radical, le concedió a Jenner la libertad de algunos presos, solo y únicamente porque era él quien se lo solicitaba.

«La desviación del hombre respecto del estado en que se hallaba originalmente en la naturaleza parece haberle proporcionado una fuente prolífica de enfermedades».

-Edward Jenner-

Fue el inventor de la vacuna contra la viruela, una terrible enfermedad que se cobraba la vida de al menos la tercera parte de quienes la contraían. Se dice que sin la viruela, ni los españoles podrían haber conquistado buena parte de América, ni los ingleses lo que hoy es Norteamérica. Esta enfermedad influyó notablemente para diezmar a los indígenas rebeldes.

Viruela

La infancia de Edward Jenner

Edward Jenner nació en Berkeley (Inglaterra) el 17 de mayo de 1749. Fue el hijo menor de ocho hermanos, todos ellos producto de la unión entre Sara Head y Stephen Jenner. Su padre era vicario de la iglesia parroquial y un hombre culto y educado que se preocupó de que sus hijos recibieran una excelente instrucción.

Su madre, Sara, murió cuando Edward tenía apenas 5 años fruto de un nuevo parto que se complicó y llevó a la muerte del bebé y de la madre. El padre también murió, con solo dos meses de diferencia. Edward quedó al cuidado de su tía y de sus hermanos mayores. Stephan hijo, su hermano mayor, se convirtió en una figura paterna para él.

Edward Jenner comenzó a ir a la escuela, pero ya había sido instruido por sus hermanos antes de asistir. Era un alumno aplicado y curioso, que sentía un gran amor por la naturaleza. Disfrutaba enormemente de los paseos por el campo y coleccionaba nidos de ratones. Más adelante, se adentró en estudios superiores, concretamente, en Medicina. Durante su año de prácticas, se encontró ante una situación que cambió la historia del mundo.

La viruela

La viruela era una enfermedad agresiva y potencialmente mortal, que se reproducía de una manera abrumadora. Los primeros indicios de su existencia aparecen en el Antiguo Egipto. Cada cierto tiempo, surgía un brote y esto causaba un verdadero pánico colectivo. No había manera de detener la enfermedad y todo se reducía a esperar que el azar decidiera si un infectado moría o no.

La enfermedad ha afectado a todo el planeta en diferentes momentos. En China, se desarrolló un método para combatirla, al cual llamaron variolización, aunque tenía una eficacia relativa, pero era lo único que había y, por lo mismo, se popularizó rápidamente. Este método consistía en propiciarle al enfermo una dosis del virus, con la idea de que solo enfermara levemente y luego quedara inmune a este mal.

El propio Edward Jenner había sido tratado con este método cuando tenía 8 años. Le habían cortado un brazo para depositar en la herida el líquido purulento de una persona enferma. Después lo aislaron durante 40 días junto con otros niños, en un espacio sin ventanas ni iluminación. Fue una experiencia terrible que nunca olvidaría.

Virus de la variola

El descubrimiento

Cuando Edward Jenner hizo su año rural como estudiante de medicina a punto de graduarse, se encontró en su consulta con una humilde mujer que ordeñaba vacas. Acudió a su consulta por unas pústulas que tenía en la piel, pero se adelantó a decirle que no era viruela, ya que ella había tenido viruela bovina.

Era de conocimiento común que quienes habían sufrido esa enfermedad, que no era grave, tampoco contraían la viruela humana. Con base en su propia experiencia y la puntualización que había hecho aquella mujer, Edward Jenner comenzó a trabajar en el tema. En 1796, inoculó con el virus de viruela bovina a un niño de 7 años. Todo salió según lo esperado y Jenner siguió usando el método con éxito, incluso en su propio hijo.

El término ‘vacuna’, precisamente, deriva del uso de la viruela de las vacas para tratar la viruela humana. Al principio, su entorno fue muy escéptico. Con el tiempo, este nuevo método demostró ser sumamente eficaz.

Gracias a él, se abrió un nuevo capítulo para la humanidad. Jenner fue objeto de múltiples homenajes y murió a los 73 años en la misma ciudad en la que había nacido. En 1980, se anunció oficialmente la erradicación total de la viruela en el mundo.

La figura de Jenner, como vemos, sigue siendo relevante a día de hoy, pues fue un hombre que contribuyó a mejorar la calidad de vida de nuestro presente. Gracias a él, enfermedades como la viruela han podido ser investigadas y erradicadas. Lo que en un momento dado era una causa de mortalidad, en el presente, queda relegado al pasado.

De Micheli, A., & Izaguirre-Ávila, R. (2011). La vacunación antivariólica antes y después de Jenner. Revista de Investigación Clínica, 63(1), 84-89.