El efecto Bandwagon o creer que millones de vacas no pueden equivocarse - La Mente es Maravillosa

El efecto Bandwagon o creer que millones de vacas no pueden equivocarse

Edith Sánchez 24 enero, 2018 en Psicología social 1340 compartidos
Grupo de personas víctimas del efecto Bandwagon

Una frase de Facundo Cabral dice “Come pasto, millones de vacas no pueden equivocarse”. Se trata de una ironía para cuestionar esa tendencia a sumarse a las mayorías, sin mayor criterio. En otras palabras, ir para donde vayan los demás. Y todo porque son mayoría. En realidad se trata de un sesgo cognitivo conocido como efecto Bandwagon o efecto de Arrastre.

De manera más precisa, el efecto Bandwagon consiste en creer que algo es cierto solo porque la mayoría de las personas creen que así es. Quienes son víctimas de este sesgo cognitivo no basan su juicio en evidencias ni en razonamientos lógicos, sino simplemente en el poder de la masa. Si muchos piensan que es así, así debe ser.

Quienes mejor conocen el poder del efecto Bandwagon son los políticos. Hay cientos de estudios que muestran cómo se aprovechan de esta deficiencia de razonamiento para imponer “verdades” que no lo son. Ocurre muy frecuentemente en épocas electorales. La gente llega a creer que el candidato que encabeza las encuestas es el mejor, aún sin conocer sus planteamientos o la validez de los mismos.

Los orígenes del efecto Bandwagon

Se dice que el primero en emplear conscientemente el efecto Bandwagon fue el actor y cómico norteamericano Dan Rice, en 1848. Durante la campaña presidencial de ese año, Rice empleó la expresión “Jump into the bandwagon”. Quiere decir algo así como “Súbete al carro de moda”. En otras palabras, súmate a lo que es tendencia. Así le ayudó al presidente Zachary Taylor a llegar al poder.

carro tirado de un caballo representando el Efecto Bandwagon

Fue en esa época cuando se hizo visible que una frase como esta tenía un enorme para incrementar masas ya de por sí nutridas. Producía un efecto dominó o efecto de cascada. Esto quiere decir que actuaba como una especie de “contagio”. Las personas querían estar “al día”, formar parte de lo que estaba de moda.

Poco a poco se fue comprendiendo que el efecto Bandwagon podía redundar en enormes beneficios políticos. También se precisaron los alcances del mismo. La gente siempre quiere estar en el bando ganador. Por lo tanto, se suma a quien “vaya ganando” en una contienda, bien sea política o de otra índole. De este modo, se construye una atmósfera o clima en el que todo tiende a reforzar a quien va ganando.

Efecto Bandwagon y argumento “Ad populum

Se llama “Argumento Ad Populum” a las afirmaciones falsas que, sin embargo, coinciden con la opinión general de la mayoría. Al respecto, Carl Sagan menciona una ocasión fue increpado por un conductor de taxi. Este le preguntó si creía en los OVNIS y Sagan le respondió que no. La reacción fue de rechazo y escepticismo.

El conductor creía que Sagan quería ocultarle la verdad. Si, en cambio, hubiera dicho que sí creía en las visitas extraterrestres, aunque esto fuera mentira, seguramente habría recibido el beneplácito de aquel hombre, en virtud del “Argumento Ad Populum.

Grupo de personas representando el Efecto Bandwagon

Por lo tanto, este tipo de argumentos están estrechamente relacionados con el efecto Bandwagon. Los políticos y los expertos en marketing casi siempre buscan simplemente decirle a la gente lo que la mayoría quiere escuchar. No importa si esto corresponde a la verdad o no. Lo que interesa es que esto significa “sumarse a la moda” y con ello ganar la simpatía de muchos.

El efecto Bandwagon también tiene riesgos

El asunto tampoco es tan sencillo para la gente de poder. No basta simplemente con utilizar mentiras que todos quieren escuchar para ganarse la voluntad de las mayorías. El efecto Bandwagon también es de doble filo. Quien logra ser más popular, también está más expuesto y desnudo frente a las masas. Así que cualquier revelación en su contra puede tener un efecto devastador en su imagen. Todos están mucho más atentos a quien está “en el tren ganador”.

También ocurre que alguno de los contendientes o candidatos podría desatar una moda más fuerte. Como los seguidores no van tras el líder por convicción, sino simplemente por el sesgo cognitivo del efecto Bandwagon, o del arrastre, fácilmente pueden darle la espalda a quien se muestre más débil en esa lógica. Si otro logra perfilarse como posible ganador, es posible que muchos comiencen a sumársele, abandonando su preferencia anterior.

rebaño representando el Efecto Bandwagon

El Efecto Bandwagon también ha sido llamado “comportamiento gregario”. De una forma más despectiva se le menciona como el “efecto borrego”. Vale la pena ser conscientes de esto para, ojalá, no ser víctimas de uno de esos vendedores de mentiras.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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