El abuelo Dobri, un mendigo benefactor

Edith Sánchez·
06 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
06 Abril, 2020
El abuelo Dobri es uno de esos personajes que parecen salidos de la ficción por sus grandes peculiaridades. En tiempos en los que lo material es lo más importante para muchos, este hombre dio ejemplo de un enorme desprendimiento y gran nobleza.
 

Su nombre era Dobri Dimitrov Dobrev, pero todo el mundo lo conocía como el abuelo Dobri y se convirtió en todo un personaje en Bulgaria, aunque también trascendió fronteras. Muchos también lo apodaban “el santo de Baylovo”, por su conmovedora generosidad. Aunque era un mendigo, se convirtió en un ejemplo de nobleza para todo el mundo.

El abuelo Dobri nació en Baylovo (Bulgaria), el 20 de julio de 1914 y murió el 13 de febrero de 2018, con 103 años encima. De su vida se sabe muy poco, pues, como todos los grandes seres humanos, se dio a conocer más por sus obras, que por los detalles de su biografía.

Uno no ha terminado de vivir el día hasta que no haya hecho algo por otro que nunca te lo pagará”.

-John Bunyan-

Lo que hizo famoso a este hombre fue la costumbre que adoptó y mantuvo durante los últimos 18 años de su vida. Todos los días caminaba más de 10 kilómetros, desde su ciudad natal Baylovo hasta Sofía.

Allí mendigaba, pero luego donaba todo lo que obtenía a las iglesias o a las instituciones de caridad. Día tras día hizo lo mismo, a pesar de su avanzada edad.

 
Palma de las manos para representar el síndrome de Gerstmann

El abuelo Dobri, un personaje enigmático

En realidad, no se sabe mucho acerca de la vida del abuelo Dobri. Se dice que tal vez todas las personas que vivieron en Sofía durante los últimos 20 años se cruzaron con él alguna vez. Para muchos de ellos la figura de este anciano en harapos pasaba desapercibida; otros, en cambio, conocían su historia y lo consideraban un santo.

Había personas para quienes era todo un ritual llevar a los niños para que el anciano les besara la mano. Lo veían como una persona dotada de un halo angelical que se contagiaba. De hecho, tan pronto como murió, muchos de quienes lo conocieron pidieron su canonización. Lo consideran un ejemplo de fe y de amor.

Dobri recorría las calles de Sofía y rogaba por una moneda a todos los que se cruzaban frente a él. Luego donaba el dinero, principalmente a las iglesias. Se cree que en total pudo haber recogido y donado alrededor de 40.000 euros durante el tiempo en que duró su peregrinaje.

 

Cuando le preguntaban al abuelo Dobri por qué hacía esto, él respondía que en el pasado había hecho algo malo y se había impuesto como pena realizar esa dura faena diaria, para conseguir el perdón de Dios. No toda su vida fue un mendigo ya que comenzó su misión en el año 2000.

¿De dónde venía este personaje?

El abuelo Dobri se volvió famoso en las redes sociales y en los medios de comunicación cuando se descubrió la labor que él hacía. A través de diversas entrevistas, se conocieron algunos episodios de su vida. Sin embargo, muchos otros siguen en la oscuridad.

Solo se sabe que su padre se llamaba Dimitri y que murió durante la Primera Guerra Mundial, por lo que fue criado por su madre, Katerina. El abuelo Dobri aparentemente fue alistado en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. En el transcurso de esa confrontación, una bomba cayó cerca de donde estaba y le quitó prácticamente toda la audición.

Se dice que se casó y tuvo cuatro hijas, dos de las cuales murieron jóvenes. Todo lo demás es un misterio. Solo se sabe que en el año 2000 donó todos sus bienes a la iglesia y a las instituciones de caridad. Después, comenzó a mendigar solo para donar todo aquello que le regalaban.

 
Mano sujetando un corazón para representar el proceso de reconstrucción emocional

Todo un personaje

El abuelo Dobri vivía en la sacristía de una iglesia con gran pobreza. Apenas tenía algo de mobiliario y recibía un subsidio del Estado que le permitía comer. Dormía sobre una tabla que tenía esta inscripción: “No se debe robar, mentir, cometer adulterio. Hay que amar a los demás como Dios nos ama”.

Quienes se topaban con él recibían una sonrisa y una palabra amable. Dicen que era de un carácter dócil y que toda conversación con él inevitablemente llevaba a Dios. Si alguien no quería escucharle, tampoco se molestaba por eso. Sobre su vida hicieron un documental titulado Silent Angel.

Así mismo, un famoso grafitero búlgaro de nombre Nasimo hizo un enorme mural dedicado a este hombre que aún se exhibe en un elevado edificio de Sofia. Su muerte fue lamentada por todo su país, pero muchos piensan que sigue estando presente gracias a esa huella indeleble que dejó en quienes se beneficiaron de su bondad.

 
Iztueta Goizueta, G. (2013). "Hogar es una palabra mágica": Hugo Scholz.