El amor no correspondido

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 agosto, 2018
Cristina Pérez · 4 diciembre, 2012

El amor no correspondido duele. A pesar de que pocas experiencias resultan tan comunes, dicha vivencia puede resultar paralizante y hasta lesiva para la autoestima de quien lo sufre en caso de que no saber gestionar y aceptar esta realidad. Sin embargo, tal y como decía Henry James esas puertas cerradas del desamor pueden acabar dirigiéndonos a menudo hasta nuestro auténtico camino. Hacia otro amor más auténtico.

Es muy posible que ahora mismo conozcamos a más de una persona prendida de un imposible. Amigos o hermanos enamorados de segundas personas que no les corresponden. Aún más, puede que incluso nosotros mismos seamos víctimas de ese amor imposible que nos alimenta con incertidumbres, hambres y anhelos. Ese que no podemos quitarnos de la mente y del corazón.

“El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.”

-Alejandro Dolina-

Es una tortura, bien es cierto. No obstante, tampoco podemos dejar de lado esas otras situaciones en que en medio de una relación de pareja aparentemente sólida, surge de pronto el desamor. Uno de los dos deja de amar al otro. En estos ejemplos tendríamos sin duda otra dinámica altamente dolorosa donde de un día para otro deja de haber correspondencia. Son situaciones para las que no estamos preparados, queda claro pero aún así, debemos afrontarlo del mejor modo posible.

El amor no correspondido ¿Qué hay detrás?

Cuando es evidente que no nos aman solo cabe una opción: la distancia. Sin embargo, una buena parte de las personas sigue incidiendo en ello. Continua soñando, anhelando, aguardando. Así, podríamos decir que gran parte del amor no correspondido tiene detrás dos dimensiones. La primera es indecisión y falta de voluntad para alejarse de quien no nos quiere a pesar de las evidentes banderas rojas de advertencia.

La segunda, es una mente que no puede separarse de esa figura amada y deseada. Hay una pincelada de obsesión, de reticencia y de ese poso constante que alienta la falsa esperanza. Por otro lado, y como dato curioso, cabe señalar un estudio publicado en el The Journal of Personality and Social Psychology, y llevado a cabo por el doctor Roy Baumeister, psicólogo de la Universidad Case Western Reserve.

En ese trabajo explicaba que el hecho de no asumir dicha realidad termina transformando a la persona rechazada en una figura cargada de frustraciones y elevada ansiedad. Asimismo, tampoco podemos dejar de lado un hecho que también señala el doctor Baumeister: la persona que rechaza también experimenta sufrimiento y hasta malestar. 

El miedo al compromiso

Muchas veces, detrás de la frase “nunca me corresponden, qué mala suerte”, se esconde un miedo al compromiso. Miedo que hace que nos fijemos inconscientemente en personas que no están a nuestro alcance, bien porque llevan años emparejadas, están casadas o porque queda claro que no son compatibles con nosotros.

Así, fijándose en alguien no encaja con uno mismo, no se corre el riesgo de comprometerse. Muchos sin darse cuenta se enganchan a un amor platónico en el que la persona se conforma con tener la amistad de quien ama, aunque no puedan llegar a nada.

Son personas que viven de ilusiones, sin darse cuenta de que lo que deberían hacer es cortar el contacto. Es la única forma de seguir conociendo a otras personas, de lo contrario caerán en el estancamiento amoroso.

Los hombres son más propensos a los amores imposibles

Desde el Centro para el Estudio de la Mujer de la Universidad de California, en Los Ángeles, nos explican que son muchos los hombres que tienen un ideal de quien debe ser su pareja. Sueñan con un estándar de belleza femenina muy concreto y suelen terminar enamorándose de mujeres “imposibles”. Esa fijación con el aspecto físico hace que una parte de la población masculina sea poco realista y durante una época de sus vidas (primera juventud) experimenten la dureza del amor no correspondido.

El amor es pura química

¿Te has parado a pensar qué hace que nos enamoremos de unas personas y no de otras? Todos hemos conocido a personas atractivas y muy válidas, pero sin saber por qué no nos producían demasiada atracción. También al revés, a lo mejor alguna vez has conocido a alguien que no era especialmente guapo, pero tenía algo que te enamoró.

Chica pensando en un amor no correspondido

El amor es difícil de racionalizar, no depende ni de la belleza, ni del puesto de trabajo, ni del nivel cultural ni económico. El amor depende más de la química y de las emociones que se mueven por dentro al tratar con alguien.

De esta manera, el amor no correspondido no debería dañar tu autoestima. La química es así, no tiene explicación, se activa con unas personas y con otras no.

4 consejos para que no sufras más de la cuenta por amor

El amor no correspondido es doloroso, sin embargo de nada vale alimentar una realidad más que evidente durante mucho tiempo. Saber gestionar y manejar estas situaciones definirán nuestra vida. Por tanto saber actuar y reaccionar nos ahorrará más sufrimientos innecesarios.

1. Si amas, dilo

Cuando sientas algo importante por alguien, no alargues las situaciones: déjaselo claro. Si te tiras años y años teniendo amistad con alguien de quien estás enamorado será perjudicial para ti, cuanto más tiempo pase será peor.

Te evitarás sufrimientos mayores si tienes la valentía de enfrentar la situación y decirle lo que sientes. Así solucionarás el problema de un plumazo. Si es un amor no correspondido, no estarás enganchado a alguien que no era para ti. Alguien que impedía que te pudieras fijar en otras personas que sí estén interesadas.

Niña triste por un amor no correspondido

2. El amor no está hecho para sufrir

Si estás saliendo con alguien que te aporta más sufrimiento que alegrías, es hora de plantearse si merece la pena vivir así. Un amor sano no hace sufrir. Un amor sano recibe al igual que da, las parejas se forman para aumentar la felicidad y no para sabotearla.

3. Pon los pies en la tierra

Deja de soñar con amores platónicos, sé realista y si alguien no puede ser, corta el contacto y elimínale de tus recuerdos. Aprende a centrarte en lo que es real y alcanzable y trata de conocer a gente nueva con el perfil que podría interesarte como pareja. Si del contacto amistoso pudiera surgir algo, ya tendrías delante a la persona adecuada.

4. No permitas la incertidumbre

Muchas parejas piden tiempo porque necesitan su espacio para aclararse. Ahora bien, no permitas estar en la incertidumbre eternamente, todo tiene su justa medida y su sentido, porque quien deja pasar los meses para aclararse es porque no está enamorado

No dejes que jueguen con tu vida y tu tiempo, hazte respetar. Elimina la necesidad de tener pareja para sentirte feliz. Las mejores oportunidades surgen cuando una persona se siente bien consigo misma aún estando sin pareja.