Cómo superé el miedo al abandono

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 23 septiembre, 2018
Valeria Sabater · 23 septiembre, 2018

Superar el miedo al abandono y alcanzar la autosuficiencia emocional no es una tarea fácil. Sin embargo, puede conseguirse en cuanto nos convencemos de algo: de lo valiosos que somos. De lo importante, luminosos y fuertes que podemos llegar a ser sin necesidad de depender de nadie. En el momento en que somos capaces de darnos el amor que merecemos, todo cambia.

Hay personas que ya desde edades muy tempranas han tenido que enfrentarse a una de las experiencias más duras: el abandono. Sin embargo, no nos referimos solo al hecho de crecer con la ausencia de unos progenitores de referencia. En ocasiones, no hay dolor más evidente que el del abandono emocional. El contar con unos padres presentes pero eternamente ausentes que en ningún momento nutrieron emocionalmente ni conformaron las bases sólidas de un apego seguro y favorecedor.

La experiencia temprana del abandono deja huella. Al igual que lo hace esa impronta continuada de fracasos afectivos donde poco a poco, la persona desarrolla sensación de vergüenza, indefensión y angustia. La angustia de experimentar un sentimiento de pérdida crónica y continuada. De ese abandono que de algún modo, deja en nuestra mente mensajes o ideas como que nunca seremos amados, que la soledad es nuestro único refugio y de que nadie es digno de confianza.

El abandono continuado distorsiona la realidad y nuestros pensamientos. Ahora bien, hay un hecho que es necesario comprender. Sentir miedo a ser abandonados en algún momento por parte de las personas que amamos, entra dentro de lo comprensible (y más si ya lo hemos sufrido con anterioridad). Lo patológico es la ansiedad, es permitir que nos asalten pensamientos obsesivos ligados a la idea permanente de que vamos a ser abandonados una y otra vez.

Salir de estos estados es posible. Veamos cómo.

“El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro”.

-Woody Allen-

chica con libro pensando en el miedo al abandono

Miedo al abandono, un temor primario

El miedo al abandono es como una cárcel. Es un espacio cerrado y asfixiante que boicotea todas nuestras relaciones. Ahora bien, lejos de torturarnos por experimentar esta realidad, comprender sus fundamentos nos puede ayudar a manejar mucho mejor estas situaciones. Para empezar, el miedo al abandono es un temor primario.

¿Qué significa esto? Básicamente que como especie, nada es tan importante para el ser humano y su desarrollo que el sentir desde una edad muy temprana que contamos con unas personas de referencia en las que apoyarnos. Progenitores o figuras que nos confieren afecto seguro, sensación de seguridad y confianza. Si falta esto ya desde el nacimiento y la primera infancia, nuestro cerebro siente un vacío abismal. Es entonces cuando somos más vulnerable a la hora desarrollar ciertos trastornos del ánimo.

Por ejemplo, en el Journal of Youth and Adolescence se publicó un interesante estudio llevado a cabo por el departamento de Psicología Universidad Estatal de Arizona, donde se demostró algo que sigue esta misma línea. Pudo verse que el miedo al abandono aparece sobre todo en personas que han experimentado la muerte de alguno de sus padres. Es un temor primario, algo de lo que no podemos desprendernos con facilidad.

Sin embargo, una vez aprendemos a enfrentar a esa angustia original, en cuanto sanamos esa herida, todo cambia. Al final, logramos salir de esa prisión habitada solo por necesidades, vacíos y heridas abiertas para vivir con mayor integridad.

Chico mirando una bombilla colgando

Cómo superar el miedo al abandono

Experimentar de forma traumática uno o más abandonos nos hace pensar que no somos valiosos. A la baja autoestima se le añade no solo el temor de que eso vuelva a repetirse, aparece también la ansiedad y el no saber ya cómo manejar una nueva relación. Al final, terminamos creando dinámicas tóxicas donde necesitar en exceso a la otra persona, donde perdemos la autenticidad en nuestro afán por ser amados, ser nutridos y validados en nuestras carencias.

El amor que se basa de forma obsesiva en la necesidad vive del sufrimiento. Nadie merece vivir una situación así y por tanto, es necesario aprender a hacerlo: superar el miedo al abandono. Veamos por tanto algunas estrategias para lograrlo.

Autosuficiencia emocional para vencer el miedo al abandono

  • Acepta ese miedo como lo que es: algo normal. Algo que es innato en el ser humano pero que en tu caso, se vio intensificado por una experiencia pasada. Los miedos son naturales pero lo que no es permisible es que ellos tomen el control de nuestra vida.
  • Para superar el miedo al abandono debemos ser 100% responsables de nosotros mismos. Nadie tiene que salvarnos, nuestras parejas no están obligadas a ser responsables de nosotros ni a ser nuestros únicos suministradores emocionales. El amor que de verdad puede sanarnos es el amor propio. El amor incondicional por nosotros mismos.
  • Debemos cambiar el diálogo interno. Queda prohibido infravalorarnos, ya no es permisible dejar espacio a esa angustia que nos trae pensamientos como que vamos a ser nuevamente abandonados. Hay que cerrar el paso a la desconfianza en nuestra pareja, a pensar que no nos quieren, a que si hace esto o aquello es porque ya no le interesamos… Una mente en calma vive mejor, un enfoque relajado parte de la confianza, esa que traza relaciones más fuertes y significativas.
  • Debemos trabajar la autosuficiencia emocional. Este es un camino lento que exige saber observarnos e identificar necesidades. Cada uno de esos vacíos deben ser sanados por nosotros mismos. Es una responsabilidad personal que no debemos situar sobre hombros ajenos. Es nuestra y solo nuestra.

Pies con plumas

Para concluir señalar una vez más que este proceso de sanación no es algo sencillo. La marca del abandono, ya sea física o emocional suele dejar una impronta profunda y persistente. Es un sendero largo y tortuoso que a veces no podemos llevar a cabo por nosotros mismos.

Así, y en caso de percibir que ese miedo a ser constantemente dejados es algo recurrente y el origen de que no logremos relaciones sólidas y satisfactorias, no dudemos nunca en solicitar ayuda profesional.

Merecemos ser autosuficientes, merecemos liberarnos de las cadenas del miedo.