El aura humana, ¿mito o realidad?

Edith Sánchez · 9 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 9 abril, 2019
Quienes piensan que el aura humana existe, también creen que esta es la “energía personal” y que cambia de color según el estado de ánimo, o la vida espiritual. Sostienen que la cámara Kirlian lo prueba. ¿Es verdad o mito?

El aura humana es un concepto o entidad cargada de misterio. En el ámbito popular se define como una energía que rodea al cuerpo y que cambia dependiendo de diversos factores. También sería como una especie de esencia que se contamina o se ensucia y eso explicaría -en parte y para algunos- por qué tenemos malas relaciones con los demás o nos “persiguen” los problemas.

También las creencias populares señalan que el aura humana podría corresponder a lo que llamamos alma o espíritu. De hecho, hay quienes afirman que ven cómo se desprende el aura del cuerpo cuando una persona muere.

Se supone, así mismo, que el aura humana tiene un color, pero que este es imperceptible para «las personas comunes». Solo algunos videntes podrían percibirla. De hecho, se inventó un artilugio llamado Cámara Kirlian para, supuestamente, fotografiar el aura. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Es solamente un mito o hay algo de realidad en ello?

Los mitos tienen más poder que la realidad”.

-Albert Camus-

Persona con luz en la mente

El aura humana

Desde los tiempos del antiguo Egipto, comenzó a representarse una especie de aureola en la parte superior de dioses y diosas. Esto les identificaba como seres divinos o iluminados. La tradición pasó a otras culturas y por eso también los santos católicos son representados de esa manera.

Algo llama la atención y es que en culturas distantes, como la de los aztecas en México, también se hizo lo mismo. Las figuras sagradas o los personajes importantes se representaban con esa luminiscencia en sus cabezas. ¿Se habían puesto de acuerdo los artistas de pueblos tan disímiles y alejados?

El primero en hablar directamente del aura humana fue Paracelso, en el siglo XVI. Dijo que era una esfera de fuego o “globo ígneo” que se volvía más visible cuanto más evolucionada fuera una persona. En 1911, el doctor J. Kilner dijo haber encontrado el método para ver el aura y diagnosticar enfermedades a partir de ella.

La cámara Kirlian

Los esposos Semyon Davidovich y Valentina Krisona Kirlian fueron los inventores de la famosísima cámara Kirlian, en 1939. Aseguraron que esta era capaz de fotografiar el aura humana. Este dispositivo ha pretendido ser la prueba científica de la existencia del aura, contando ahora con una versión actualizada.

Las fotos tomadas con la cámara Kirlian son imágenes que replican el famoso efecto de corona a su alrededor. Se supone que esta sería el aura. Sin embargo, ese contorno lumínico es perfectamente explicable a través de la física básica. No es más que una reacción del aire, a la aplicación de altos voltajes.

La principal prueba de que la cámara Kirlian no fotografía el aura humana, sino que genera un efecto físico, es el hecho de que al tomar las fotos en el vacío no aparece el conocido efecto de corona. Es decir, no aparece ningún aura ni nada por el estilo.

Verdades y mentiras

En 1996, la Fundación Educativa James Randi, una entidad dedicada a probar la inexistencia de fenómenos “paranormales”, realizó un experimento interesante en relación con el aura humana. Citó a un programa de televisión a una mujer que aseguraba ser capaz de ver el aura de las personas. En vivo y en directo realizaron la prueba.

Se tomó un grupo de 10 personas del público y se les pidió que se ubicaran detrás de una pantalla opaca, que también era traslúcida. Se le preguntó si veía el aura de esas personas y la vidente dijo que sí. Luego se le preguntó cuáles de los voluntarios estaban de pie y cuáles sentados. Su acierto fue de apenas el 40 %.

Hombre rodeado de aura

Pese a todo, un grupo de genetistas de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos) describió una especie de “nube personal” que todos tenemos y a la que llamaron “exposoma”. Sin embargo, ese campo no está conformado por “energías”, sino por elementos químicos, microorganismos y otros compuestos. Conformarían una especie de “órbita personal”.

Es posible observar el exposoma con los medios adecuados y determinar de qué está compuesto. Se trata de una especie de “atmósfera personal” que va con cada uno de nosotros a todas partes, siendo capaz de aportar información valiosa para identificar riesgos asociados con la salud. Es un fenómeno físico, químico y biológico, por lo que poco o nada tiene que ver con el mito del aura humana.

  • Parra, A. (2008). La" visión del aura" como experiencia alucinatoria en individuos no-clinicos. Psico-USF, 13(2), 277-286.