El cisne, la medusa y el elefante negros: tres metáforas de lo inesperado

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 noviembre, 2018
Roberto Muelas Lobato · 30 noviembre, 2018
Descubre las tres metáforas de lo inesperado, cómo representar los eventos de los que no sabemos suficiente

Uno de los grandes objetivos de la ciencia es predecir lo que sucederá teniendo en cuenta el valor de ciertas variables. No solo basta con describir y entender por qué suceden los eventos, también es necesario ser capaces de predecirlos. Sin embargo, existen muchos eventos que son inesperados: suceden sin que nadie los haya predicho. Para entender mejor estos casos, se presentan tres metáforas de lo inesperado que intentan recordarnos que lo menos esperado también puede suceder.

A pesar de que las metáforas solo son figuras literarias son útiles a la hora de entender fenómenos complejos. La representación que las metáforas hacen mediante el uso de objetos o ideas diferentes, ayuda a comprender, a la vez que visualizar, lo que se quiere explicar. En consecuencia, las tres metáforas de lo inesperado que se presentan a continuación hacen referencia a tres animales de un color que nunca esperaríamos ver.

Por otra parte, las metáforas también simplifican los fenómenos. Asimismo, esta simplificación se acompaña de la sensación de comprensión, por lo que hay que tomarlas con cautela. Las metáforas de lo inesperado nos ayudan a comprender los eventos que no esperamos, pero también lo hacen de forma simplista y puede que no sirvan para representar todos los eventos posibles.

El cisne negro

El cisne negro ha sido usado como una metáfora recurrente. Esta metáfora está asociada al pospositivismo, el cual indica que lo único a lo que podemos llegar en ciencias sociales es a predecir probabilidades. En otras palabras, se van a explicar y predecir la mayoría de los casos, pero no todos. Siempre habrá casos que se salgan de la teorías y predicciones. Así, los cisnes negros son uno de estos casos.

La gente pensaba que todos los cisnes eran blancos. Que los cisnes negros no existían. Por tanto, encontrar un cisne negro se consideraba imposible. Sin embargo, sucedió. Se encontró un cisne negro.

Aquello que parecía imposible lo era. Esta metáfora viene a decirnos que los sucesos altamente improbables pueden llegar a suceder. Además, estos cisnes negros tienen un impacto muy grande. De la misma forma, la metáfora del cisne negro implica que muchos eventos no tienen precedentes en los que basarse. Si algo nunca ha pasado es muy difícil que lo podamos predecir.

Cisne negro

Un cisne negro fueron los atentados del 11-S en Estados Unidos. Este ataque terrorista fue un evento con pocas probabilidades de ocurrir. Su predicción era algo muy complicado porque nadie creía que fuera posible. Sin embargo, sucedió y tuvo un gran impacto a nivel mundial.

“Resolver la tensión entre la previsión y la incertidumbre inherente es el Santo Grial de la estrategia sólida”.

-Frank Hoffman-

La medusa negra

Si bien el cisne negro se caracteriza por ser un evento muy poco probable, pero con un alto impacto si llega a suceder, la medusa negra refiere a otro tipo de eventos. Así, la medusa negra es una especie de medusa que se encuentra en el Océano Pacífico. A pesar de la naturaleza distintiva de estas medusas y de su abundancia, solo ha sido descrita oficialmente hace relativamente poco. La medusa negra es el invertebrado más grande que se haya descrito en el siglo XX.

De esta forma, la metáfora de la medusa negra hace referencia a algunos problemas. En concreto, a los problemas que creemos conocer y entender, pero que resultan ser más complejos e inciertos de lo que pensamos. Esta percepción errónea de estos problemas suele tener consecuencias negativas.

La diferencia con el cisne negro está en que la medusa negra representa eventos que sí conocemos, pero de los cuales subestimamos su complejidad. Por ejemplo, el Daesh, en un principio no se tuvo en cuenta pese a conocer su naturaleza, pero sorprendió por su capacidad para conquistar territorio.

El elefante negro

Diamante Negro fue un elefante de la india. Se decía que era el elefante más grande en cautividad. Durante su cautiverio, Diamante Negro mató a varias personas, por lo que fue considerado demasiado peligroso para permanecer en el circo. Pero no sabían qué hacer con él, hasta que al final acabaron por matarlo.

Así pues, los elefantes negros son un cruce entre un cisne negro y el “elefante en la habitación” (verdad ignorada o que pasa inadvertida), son desafíos visibles para todos, pero que nadie quiere enfrentar. Por ejemplo, la situación de guetificación en la que viven personas de diferentes etnias o religiones en algunas ciudades.

Elefante negro

Tanto el cisne como la medusa y el elefante negro son puntos ciegos. Los tres hacen referencia a fenómenos que no acabamos o no queremos de comprender en su totalidad. Esta incomprensión puede encontrar su causa en sesgos cognitivos o en la falta de voluntad, pero si suceden, tienen un coste significativo. En consecuencia, estas tres metáforas de lo inesperado pueden servir para ejemplificar y catalogar diferentes eventos y problemáticas.