El cociente intelectual está bajando

10 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la neurocientífica Raquel Marín
Ahora que ya no necesitamos recordar los números de teléfono de nuestra agenda y otros datos, estamos delegando la tarea de recordar información a los dispositivos electrónicos. Aunque no lo parezca, esto afecta nuestra creatividad y, por supuesto, nuestro CI.

¿Alguna vez te han hecho el test para conocer tu cociente intelectual (CI)? Se trata de una forma de medir y puntuar la inteligencia, según las habilidades de lógica, deducción, creatividad, agilidad mental, etc., que cada persona tiene.

De manera general, la media suele estar en 100 puntos. De 120 en adelante se considera que el cociente pertenece a una mente brillante y cuando pasa por encima de los 140 puntos es de intelectos geniales. Algunas personas presentan valores por encima de 160, como los científicos Albert Einstein y Stephen Hawking, aunque estos son casos escasos.

Ahora, según datos recientes de estudios realizados en países europeos , los valores promedio están disminuyendo en la población.

Cerebro iluminado para representar el cociente intelectual alto

El promedio del cociente intelectual es más bajo en los últimos 30 años

Durante el siglo XX, se había observado en Europa una tendencia al aumento del CI en la población. Sin embargo, de acuerdo a los estudios recientes, el CI está disminuyendo de manera acelerada y significativa en el siglo XXI. 

Uno de los análisis sobre la evolución del CI se hizo en la población noruega. Se analizó la evolución en los resultados de los tests en 730 000 jóvenes de 18-19 años con un seguimiento durante 30 años.

Los datos indicaron que en esos 30 años se observaba una disminución de unos 7 puntos en los resultados obtenidos, en comparación con años anteriores. Este dato a la baja no era exclusivo de la población noruega, ya que se había constatado una tendencia similar en otros análisis efectuados en la población de Reino Unido, Holanda, Francia y Alemania.

Los peores resultados se obtenían en los datos de los escolares con edades comprendidas entre los 14 y 18 años, en particular, en los tests de matemáticas. Al parecer, los problemas de lógica del siglo XX ahora tan solo eran resueltos por un 25 % de los escolares. Ello indicaría una pérdida de las habilidades matemáticas de 4-5 veces en menos de 40 años.

¿La inteligencia se hereda?

Uno de los aspectos interesantes de estos estudios es el hecho de que confirman que la inteligencia no es hereditaria.

La genética de las personas determina algunos aspectos relacionados con el desarrollo y madurez cerebral. Entre estos aspectos también juegan un papel esencial el contexto familiar (cuidados paternos y maternos, carga afectiva, educación, estilo de vida), que influencian el desarrollo de las habilidades intelectuales.

Sin embargo, los genes no lo son todo. Como indican estos estudios, la herencia no contribuye de manera determinante al CI, sino que también está sujeto a los factores externos del contexto ambiental y social.

¿Por qué está disminuyendo el cociente intelectual (CI)?

Los investigadores que analizan este fenómeno sobre la evolución de las habilidades intelectuales concluyen que las nuevas tecnologías están modificando a pasos agigantados el desarrollo de las estrategias intelectuales, sobre todo, en las nuevas generaciones.

Como ejemplo, ha disminuido la capacidad de concentración en tareas intelectuales. Se calcula que cada 10-15 minutos derivamos nuestra atención de una actividad a otra como por ejemplo mirar el teléfono móvil.

Mujer con un móvil mandando mensajes

Las nuevas formas de enseñanza primaria y secundaria también han implicado una disminución del tiempo dedicado a la lectura, a las tareas de lógica y estrategia, desarrollo de la dialéctica y las habilidades de comunicación oral y escrita, habilidades sociales y un largo etcétera de actividades cerebrales que cobraban una gran importancia en los sistemas educativos pasados.

Por otra parte, se comenta que la especialización en tareas complejas conlleva el que aprovechemos en menos medida los recursos y estrategias personales en la resolución de problemas.

Por ejemplo, ya no nos ponemos manos a la obra para arreglar nosotros mismos un enchufe averiado o a remendar una prenda descosida. Tampoco necesitamos recordar una dirección postal o un número de teléfono. Los dispositivos lo guardan por nosotros.

¿Cómo evitar que el CI disminuya?

El cerebro es un órgano hiperactivo en constante actividad multidisciplinar. Está ávido de estímulos y constantemente reacciona a ellos y los gestiona, según los parámetros de análisis. En particular, se saca mayor “músculo cerebral” cuando se trabaja en actividades complejas que impliquen el desarrollo de nuevas habilidades adaptativas, en tareas complejas o inusuales. Salir de la rutina y ejercitarse en nuevos retos suele ser una fuente de estímulo cerebral.

Uno de los aspectos más genuinos de la especie humana reside en la creatividad, que nos permite generar nuevas formas de pensamiento que pueden concluir en la generación de nuevos proyectos y a nuevas estrategias de ejecución.

Algunos expertos aconsejan fomentar creatividad modificando, en la medida de lo posible, la forma de ejecución de algunas tareas rutinarias. Por ejemplo, podemos probar:

  • Leer un libro al revés.
  • Leer textos de temas variados.
  • Probar olores y sabores nuevos.
  • Peinarnos con la mano contraria.
  • Pasear por lugares desconocidos.
  • Aprender palabras en otros idiomas.
  • Escuchar música de distintos estilos.
  • Contar mentalmente hacia atrás desde 1000.
  • Hacer cálculos mentales (sin usar calculadora).
  • Buscar itinerarios alternativos para ir al trabajo.
  • Aprender algún truco de magia o un malabarismo.
  • Deletrear palabras de más de diez letras a la inversa.
  • Practicar las artes escénicas y las artes plásticas, las habilidades manuales, el diseño, la artesanía, etc.
Pinceles con pinturas

La mente humana es genuinamente creativa y el número de posibilidades de estímulos intelectuales variados es tremendamente amplio.

Por otra parte, ejercitar el pensamiento profundo evitando distracciones en tareas alternativas durante un tiempo prolongado permite reclutar diferentes áreas cerebrales para conseguir una óptima resolución de la tarea. Se trataría de reclutar un mayor número de sonidos musicales para conseguir una melodía orquestal más compleja y elaborada.

Probemos evitar las distracciones por otros dispositivos y dediquemos unos minutos al silencio y a mantener la concentración durante la resolución de una tarea concreta. ¿Y si probamos el reto de hacer cálculos de memoria algo más complejos que 2+2?

Distintas modalidades de CI en el futuro

El cerebro humano está cambiando aceleradamente la forma de activarse y funcionar. Es un órgano que se influencia enormemente por los estímulos externos que lo modulan y modifican su funcionamiento. 

Por consiguiente, es probable que los tests para calcular el CI deban renovarse, para adaptarse a la forma en la que el intelecto humano está evolucionando en su funcionamiento. Es evidente que las nuevas generaciones manifiestan su inteligencia de manera distinta a la de sus antepasados. Y ya no hay vuelta atrás.

No somos los únicos que estamos adaptándonos a los nuevos estilos de vida, nuestro cerebro también lo está haciendo.