Las nuevas tecnologías, ¿cambian el funcionamiento del cerebro?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 enero, 2018
Edith Sánchez · 18 enero, 2018

Sería ingenuo creer que las nuevas tecnologías no cambian el funcionamiento del cerebro. De hecho, los ordenadores y todos los llamados “dispositivos inteligentes” son, como su nombre indica, prolongaciones de diversas funciones de nuestro cerebro. Están diseñados precisamente para facilitar el trabajo de nuestras capacidades superiores.

Así mismo, la forma masiva en la que nos enfrentamos a las nuevas tecnologías ha cambiado nuestra manera de pensar cuando realizamos muchas actividades y, por supuesto, de ejecutarlas. Así como el homo sapiens sapiens aprendió a usar la mano de nuevos modos y esto determinó cambios en su cerebro, hoy en día introducimos modificaciones en función de cómo realizamos las tareas.

Hasta ahora, no hay ningún estudio que evidencie cambios radicales. Solo se trata de pequeñas modificaciones que, en todo caso, se han ido introduciendo rápidamente. También en gran cantidad. ¿A dónde nos llevará esto? No lo sabemos todavía. Lo que sí se sabe es que hemos ido perdiendo algunas destrezas y desarrollando otras.

La tecnología no es nada. Lo importante es que tengas fe en la gente, que sean básicamente buenas e inteligentes, y si les das herramientas, harán cosas maravillosas con ellas”.

-Steve Jobs-

Mente con mecanismos de memoria representando las nuevas tecnologías

De la memoria a la búsqueda: un efecto de las nuevas tecnologías

Hasta antes de la aparición de las nuevas tecnologías utilizábamos mucho más la memoria, pues aunque teníamos la posibilidad de escribir, no teníamos acceso a la información con la facilidad actual. Nos ayudábamos de apuntes, libretitas de teléfonos o trucos para recordar datos que necesitábamos tener a la mano.

Con la irrupción de las nuevas tecnologías, la memoria comenzó a perder importancia. Primero, porque es abrumador el volumen de datos que circulan por la red. No hay memoria que aguante la exposición a tanta información de manera continuada. Así que nuestra memoria ha cambiado. Las personas seleccionan más rígidamente los datos a memorizar. Por lo mismo, ya no tenemos tan buena memoria como antes o al menos no tenemos tanta confianza en ella. En promedio claro, luego hay excepciones.

A cambio hemos ido desarrollando cada vez más capacidades para la búsqueda de información. Los primeros encuentros con las nuevas tecnologías causaban desconcierto. Muchos no sabían por dónde comenzar a buscar las respuestas a las preguntas que se hacían. Eso es cosa del pasado. Ahora tenemos muchas más destrezas para buscar datos y hacer una evaluación rápida de su validez.

Los videojuegos y la visión periférica

No son pocas las fuentes que afirman que los videojuegos están asociados a comportamientos compulsivos. Que aportan poco y que incluso pueden hacer enfermar a las personas. Se dice también que contribuyen a que la persona que juega con ellos pierda la noción de realidad y que solo consiguen alienarnos.

Aunque en situaciones extremas todo esto es cierto, también lo es el hecho de que los videojuegos pueden ser un interesante campo de prácticas para nuestras mentes. Con ellos, por ejemplo, podemos mejorar la agudeza en nuestra percepción visual. Esto aplica básicamente para los videojuegos de guerra.

El sistema visual cuenta con un foco central, que permite fijar la mirada en algo y examinar todos sus detalles. Al mismo tiempo, hay otra zona llamada “periférica” que capta parcialmente algunos detalles del entorno. Pues bien, con los videojuegos de guerra o combate estamos obligados a tener un foco de atención mucho más amplio, ya que los enemigos pueden aparecer desde cualquier ángulo.

consola anclada a una cabeza representando el efecto de nuevas tecnologías

Los dispositivos móviles y las redes sociales

El uso de teléfonos móviles ha tenido un crecimiento exponencial en menos de diez años. Son pocos los que actualmente no han convertido estos dispositivos en una extensión de sus cuerpos. Desde ellos se intercambian mensajes, datos e información de todo tipo. Desde la hora hasta el último acontecimiento en un remoto rincón del mundo.

Algunos estudiosos del fenómeno indican que el cerebro ha cambiado la manera de dirigir la mano en los usuarios de teléfonos móviles. Esto se detecta especialmente en los más jóvenes. La zona del cerebro que dirige los pulgares se ha ampliado significativamente como una respuesta a esta nueva forma de emplear los dedos.

Cerebro con redes sociales representando el efecto de las nuevas tecnologías

En cuanto a las redes sociales, todavía hay muchos enigmas. Nadie puede negar que han transformado la manera en la que nos relacionamos y nos comportamos frente a los demás. Esto, por supuesto, exige que se modifiquen algunas funciones del cerebro. Sin embargo, hasta el momento no se ha detectado cuál es el impacto real de esas transformaciones. La forma de comunicarnos y de socializar está cambiando y muchas de las consecuencias de este cambio todavía no las podemos ni imaginar.

Indudablemente, las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de ser y de hacer las cosas. Como todas las transformaciones que ha introducido la civilización, esta parece irreversible. Obviamente implica pérdidas y ganancias. Suponen una nueva etapa en la historia del cerebro humano. De lo que se trata, entonces, es de explorar y explotar al máximo su potencial.