El decálogo del buen compañero de trabajo

Edith Sánchez · 2 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 2 octubre, 2019
Un buen compañero de trabajo hace que cualquier labor sea más agradable. Pasamos buena parte de nuestra vida trabajando, así que es fundamental contar con personas constructivas a nuestro alrededor. También, por supuesto, nosotros podremos favorecerlo siendo una buena compañía para los demás.

Un buen compañero de trabajo, en este ámbito, es quizás uno de los mejores regalos que nos puede hacer la fortuna. Piensa en todo el tiempo que pasas en el trabajo. Si al lado tienes alguien con quien puedes contar y que hace más agradable tu día a día, todo será más sencillo y agradable. Lógicamente hay otras variables, pero esta es una de las que más peso tiene.

Por supuesto, todos queremos tener un buen compañero de trabajo. La pregunta es si nosotros mismos tenemos esa capacidad y esa actitud para ser ese excelente colega que todos quieren tener al lado. Piensa que el intercambio social funciona gracias a la reciprocidad, que el trato que les dispensemos a los demás condicionará, y mucho, el que recibamos.

Por otro lado, el diccionario dice que un compañero es aquel que está dispuesto a acompañar a otro. Y acompañar significa estar ahí, presente, atento y dispuesto a ejercer una influencia positiva. Ahora bien, hemos nombrado algunos de sus efectos… pero, ¿cuáles son esas características del buen compañero de trabajo? El siguiente decálogo las define.

El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos”.

-Michael Jordan-

Compañeros de trabajo

1. El respeto como base de todo

Un buen compañero de trabajo es aquel que sabe respetar a los demás. Esto significa saber aceptar a los otros tal y como son, admitiendo las diferencias con naturalidad y sin el deseo de anularlas. También supone saberse dirigir a los demás con la consideración y amabilidad que también uno reclamaría para sí mismo.

2. Saber compartir los recursos disponibles

No es raro que en un sitio de trabajo deban compartirse diversos recursos. Esta es una de las fuentes de conflicto laboral más habituales. Lo correcto es crear mecanismos para que todos puedan beneficiarse de esos recursos. Saber ceder en un momento dado, al mismo tiempo que somos asertivos para proteger nuestro derecho a usarlos.

3. Ofrecer orientación cuando se requiera

Todos alguna vez tenemos que pedir ayuda a los demás para completar una tarea o resolver algún problema. Un buen compañero de trabajo está dispuesto a brindar orientación cuando se le requiere. No se trata de hacer las cosas que le corresponden a otro, sino de complementar aquellos elementos, herramientas o conceptos que el otro no posee.

4. Apoyar cuando sea necesario

No hay quien se libre de un mal día o de un mal momento. En esos instantes, el apoyo de un compañero es una verdadera bendición.

Esto no quiere decir que te conviertas en el terapeuta del otro, sino que comprendas y guardes silencio si esa persona está irritada o que ofrezcas una palabra de aliento si ves que tiene el ánimo bajo. Esos pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia.

5. Asumir los errores de los demás con madurez

También es claro que todos nos equivocamos no una, sino muchas veces en la vida personal y laboral. Un mal compañero de trabajo aprovechará esos errores para hacer burlas o convertirlo en punto de referencia para hacer hincapié en los fallos.

En cambio, un buen compañero comprenderá que es normal que el otro se equivoque y prestará su colaboración para subsanar el error.

6. Saber escuchar

Saber escuchar es una labor activa en la que tenemos que dirigir la atención a lo que nos cuenta el otro. Esta información la tenemos que procesar, uniéndola a lo que ya conocemos. Equivale a estar atento al mundo del otro, tratando de comprenderlo en sus propios términos y valorando lo que dice en su justa medida. La buena escucha es una señal de apertura y fortalece la buena comunicación en general.

7. Acudir al diálogo

El diálogo es la vía para resolver cualquier conflicto que pueda presentarse. Es una habilidad que resulta muy constructiva cuando se trabaja en equipo.

No es bueno callar si algo nos molesta, pero tampoco es adecuado convertirlo en un problema de grandes proporciones. Expresarse serenamente y de forma directa, ante un inconveniente, es una característica de un buen compañero de trabajo.

8. Aprender de quienes saben más

A muchas personas les molesta comprobar que un compañero sabe más que ellos. Esto no es inteligente.

Lo razonable es abrir la mente para aprender de quienes saben más que nosotros. Escuchar lo que tienen para decir y aprovechar la fortuna de tener al lado a alguien que tiene mucho para ofrecer.

Compañeras de trabajo en la oficina

9. Cooperar, en lugar de competir

Cooperar es trabajar en equipo, en igualdad de condiciones. Aportar lo mejor que se posee para lograr un objetivo común. En suma, cumplir con la parte que a cada quien le corresponde y hacerlo de la mejor manera.

Competir, en cambio, es centrarse en los objetivos individuales, con el propósito de ponernos por encima de los demás. Dice un viejo proverbio que solos llegamos más rápido, pero en conjunto llegamos más lejos.

10. Reconocer los logros ajenos

Una persona insegura o con baja autoestima va a tener dificultades para reconocer los logros y los éxitos de un par. Un buen compañero de trabajo también es el que es capaz de valorar las conquistas de los otros y de darles el valor que les corresponde. Esto genera y mantiene un buen ambiente laboral.

El decálogo del buen compañero de trabajo no es un test para que evalúes a los demás. Más bien se trata de un inventario de patrones, que tal vez te interese tomar como referencia para convertirnos en compañeros apreciados.

  • Littlewood, H. F., & Rojas, L. E. A. (2017). Comportamiento Organizacional Ciudadano o Buen Compañero de Trabajo: Antecedente y Consecuencias. Revista de la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas, 2(3), 1-17.