El delirio en la enfermedad de Alzheimer

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 1 enero, 2019
El delirio es un trastorno clínico que afecta a la atención y cognición. Sin embargo, su fisiopatología no se conoce demasiado bien.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Así, el deterioro de las funciones cognitivas parece ser el núcleo de los síntomas cognitivos de la enfermedad. Sin embargo, otros síntomas pueden jugar un papel importante. Entre muchos otros, se encuentra el delirio en la enfermedad de Alzheimer.

Este trastorno neurocognitivo se caracteriza por cambios en la cognición y atención. Habitualmente, es la consecuencia fisiológica de una complicación médica. Además, la enfermedad de Alzheimer consiste en un proceso degenerativo caracterizado por la pérdida de neuronas colinérgicas. Estas son esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro.

El delirio es un trastorno clínico que afecta a la atención y cognición. Sin embargo, su fisiopatología no se conoce demasiado bien. Aunque el deterioro cognitivo y la demencia se identifican sistemáticamente como los principales factores de riesgo para el delirio (2,3) los mecanismos que contribuyen a este aumento del riesgo siguen sin estar claros.

Según un estudio publicado en 2009, la presencia de delirios es una condición que puede afectar a la cognición. Así, ocurre entre el 66 y el 89 % de los pacientes afectados por la enfermedad de Alzheimer. Parece, pues, que estas dos patologías pueden ir de la mano.

Así, este estudio demuestra que los delirios en la enfermedad del Alzheimer aceleran la trayectoria del declive cognitivo en pacientes hospitalizados.

El delirio

Patológicamente, el delirio resulta de disfunción cerebral difusa. Al parecer, hay varias causas para el delirio. Los autores Blass y Gibson aúnan estas causas en dos posibles:

La intoxicación por drogas es habitualmente una causa del delirio. Sin embargo, parece que muchas de las condiciones que pueden causar delirio tienden a causar demencia si se prolongan. Por ejemplo, la hipoxia o la hipoglucemia pueden causar disfunción cerebral y delirios. Pero si son severas y prolongadas, pueden causar daño cerebral permanente y demencia [5].

Mujer con manos en la cabeza simbolizando la ira y depresión

El delirio en la enfermedad de Alzheimer. ¿Cómo se relacionan?

Hoy en día, el delirio y la demencia se clasifican como procesos diferentes. Sin embargo, entre los años 1930 y 1970, el delirio y la demencia se clasificaron en diferentes formas o etapas del mismo proceso. Por ejemplo, en 1959 Engel y Romano (1) escribieron:

«Al igual que con los tipos más familiares de insuficiencia orgánica, [la insuficiencia cerebral] se refiere a lo que evoluciona cuando se interfiere con la función del órgano en su conjunto, por cualquier motivo … Esto se puede reducir a dos procesos subyacentes, el fallo de los procesos metabólicos … o la pérdida [de unidades funcionales] a través de la muerte … El delirio se refiere al trastorno más reversible y la demencia al trastorno irreversible … Estos estados deben considerarse como … grados diferentes»

Así, podría decirse que el delirio y la enfermedad de Alzheimer se asocian con tasas metabólicas cerebrales reducidas. Además, ambas patologías se ven relacionadas con una función colinérgica alterada.

En la demencia de Alzheimer, a diferencia del delirio, también hay evidencia de daño cerebral estructural. Sin embargo, si se descubriera que un paciente confundido con el diagnóstico de delirio tiene los estigmas patológicos de la enfermedad de Alzheimer en la autopsia, el diagnóstico cambiaría a la enfermedad de Alzheimer (al menos en los EE. UU.).

Hombre con alzheimer mirando por la ventana

Tratamiento

Los inhibidores de la colinesterasa parecen ser un tratamiento para el manejo del delirio, así como en la enfermedad de Alzheimer. Es, por lo tanto, la medicación adecuada para los delirios en la enfermedad de Alzheimer. Los inhibidores de la colinesterasa pueden ser particularmente útiles para pacientes en un contexto postoperatorio o en otros en los que el delirio problemas importantes de atención.

En Suecia, el Dr. Bengt Winblad ya ha realizado estudios pioneros de esta posibilidad. Sin embargo, los inhibidores de la colinesterasa deben usarse con cuidado, ya que los agonistas colinérgicos tienen un riesgo implícito de provocar el broncoespasmo o el síndrome del seno enfermo. En este sentido debe imponerse la prudencia: se necesitan más estudios para probar con rigor si el tratamiento colinérgico protege al cerebro frente a las encefalopatías metabólicas y sus consecuencias.

  1. Fong, T. G., Jones, R. N., Shi, P., Marcantonio, E. R., Yap, L., Rudolph, J. L., … & Inouye, S. K. (2009). Delirium accelerates cognitive decline in Alzheimer disease. Neurology, 72(18), 1570-1575.
  2. Fong, T. G., Davis, D., Growdon, M. E., Albuquerque, A., & Inouye, S. K. (2015). The interface between delirium and dementia in elderly adults. The Lancet Neurology, 14(8), 823-832.
  3. Jones, R. N., Rudolph, J. L., Inouye, S. K., Yang, F. M., Fong, T. G., Milberg, W. P., … & Marcantonio, E. R. (2010). Development of a unidimensional composite measure of neuropsychological functioning in older cardiac surgery patients with good measurement precision. Journal of clinical and experimental neuropsychology, 32(10), 1041-1049.
  4. Racine, A. M., Fong, T. G., Travison, T. G., Jones, R. N., Gou, Y., Vasunilashorn, S. M., … & Dickerson, B. C. (2017). Alzheimer’s-related cortical atrophy is associated with postoperative delirium severity in persons without dementia. Neurobiology of aging, 59, 55-63.
  5. Plum, F., & Posner, J. B. (1982). The diagnosis of stupor and coma (Vol. 19). Oxford University Press, USA.
  6. Hazzard, W. R., Blass, J. P., & Halter, J. B. (2003). Principles of geriatric medicine and gerontology (5th ed., pp. 1517-29). J. G. Ouslander, & M. E. Tinetti (Eds.). New York: McGraw-Hill.
  7. Blass, J. P., & Gibson, G. E. (1999). Cerebrometabolic aspects of delirium in relationship to dementia. Dementia and geriatric cognitive disorders, 10(5), 335-338.