El efecto chubasquero - La Mente es Maravillosa

El efecto chubasquero

Lorena Sahagun 14 mayo, 2014 en Psicología 0 compartidos
Niña con paraguas simbolizando el efecto chubasquero

Puede que lo hayas sentido alguna vez, en ti mismo o en los demás. El efecto chubasquero es esa actitud que hace que una persona se encierre o se aísle para protegerse después de una decepción o de un acontecimiento en su vida que la ha marcado. Una especie de coraza para no sufrir que, sin embargo, impide avanzar.

Pero hay otro tipo de coraza, la que nos ponemos a veces creyendo estar en posesión de la verdad, la que nos impide escuchar otras ideas y otras opiniones. Una coraza que nos vuelve sordos, pero que también nos impide aprender y enriquecernos de lo que los demás pueden enseñarnos. Es otra faceta del efecto chubasquero.

Cómo surge el efecto chubasquero

Mujer con nubes en la cabeza simbolizando el efecto chubasqueroLa permeabilidad es una característica innata en todos nosotros, nacemos como un papel en blanco delante de un escritor, predispuestos a ser cubiertos con palabras interesantes.

En el momento que escriben en nuestro papel y sentimos que esa tinta nos impregna, en muchas ocasiones optamos por una actitud inmovilista, que no permite borrar ni añadir nada a nuestro escrito que no tenga que ver con lo que ya hay plasmado dentro.

Se nos olvida que esta sociedad evoluciona, cambia, y resulta interesante en cada una de nuestras vivencias. Es obvio que la vida es una suma de experiencias, todo lo vivido ya forma parte de nuestra “mochila”. Por eso, protegerse por miedo, encerrarse, no permitirse a uno mismo crecer, aprender y escuchar a otros es un error.

Las emociones son etéreas, tienen esa capacidad de entrar y salir de nosotros, independientemente de las capas que pongamos para que no perturben nuestra “calma”.

Y en este intento de no sufrir nos convertimos impermeables a nuevas ideas. Cerramos las puertas a todo y no dejamos que otro pueda influir en nosotros, como si lo que somos no fuera fruto de muchos otros que pasaron por nuestra vida cuando había hueco en nuestro papel para escribir. Dejarse llevar por el efecto chubasquero se convierte así en un freno.

Haciendo oídos sordos

PErsona insegura protegiéndose con paraguasA veces mi imaginación me permite observar como algunas personas inician conversaciones con su “chubasquero cuidando sus ideas”, da igual lo que se digan, como lo digan… No se van a convencer ninguno de nada porque parten de una actitud rígida e inmovilista. En ocasiones, las personas ni siquiera se escuchan unas a otras, solo hablan y piensan en que seguir argumentando.

Puede que sea miedo a que “muevan cimientos” que siempre habían creído imperturbables. Quizá tratan de ocultar inseguridad, como cuando un profesional se cierra ante alguien usando de parapeto su profesión.

En este último caso, puede ser por miedo a no parecer tan capaz, o, más triste aún, por considerar que su titulo le da potestad para ningunear las ideas de quien no son de su gremio o no tienen estudios, como si pensar estuviese solo limitado a aquellos que han estudiado.

Cuando viene a mi mente esta hipótesis siento tristeza. Lamento que no estén predispuestos a aprender de todo lo que se encuentran y de todas las personas con las que tienen la oportunidad de coincidir en la vida.

Da igual no estar de acuerdo con quien tenemos delante, lo que ya pensamos y sentimos debería ser un filtro para cuestionar si lo que llega nuevo merece un hueco en nuestro rincón de las ideas o simplemente debe ser obviado.
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Deja atrás ese efecto chubasquero, sé permeable y deja que sea tu criterio quien decida qué merece ser asumido y qué no. No optes por  una actitud rígida que limite tu mente y tu relación con los demás, porque si tu objetivo es no sentir malestar, difícil será lograrlo, las emociones son capaces de cruzar cualquier barrera.

Lorena Sahagun

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