El efecto de foco: por qué parece que las personas nos miran cuando no es así

05 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
¿Alguna vez has sentido que estás en el show de Truman? No creemos que seas egocéntrico o paranoica, simplemente este hecho se conoce en psicología social como "efecto de foco" y consiste en que sobreestimas tu presencia y la atención que te prestan los demás.
 

El efecto de foco se refiere a la tendencia a pensar que nuestro entorno nos presta más atención de la que en realidad nos presta. Docenas de estudios en psicología social han respaldado este fenómeno. ¿Qué explica el efecto de foco? Pues, básicamente, es el resultado de nuestro galopante egocentrismo.

Todos somos el centro de nuestros propios universos. Esto no quiere decir que seamos arrogantes o que en un ejercicio de arrogancia nos valoremos más que a los demás. Más bien, significa que toda nuestra existencia se analiza desde nuestras propias experiencias.

Usamos esas sensaciones de que el mundo nos mira u observa para evaluar el mundo que nos rodea, incluidas otras personas. Sin embargo, las otras personas no solo carecen del conocimiento de tus ideas subjetivas y de tu situación, sino que también son el centro de sus propios universos, además de contar con otros “distractores”.

Cuando estamos centrados en una inquietud que nos afecta, a menudo asumimos que también merece la atención de los demás. Este es el corazón de lo que los psicólogos sociales llaman el efecto de foco.

Hombre egocéntrico
 

Efecto de foco: la camiseta de Barry Manilow

En una universidad de Estados Unidos se realizó el experimento de Barry Manilow. Se invitó a diez personas a pasar por el departamento de psicología. Nueve de ellas eran invitadas a la hora correcta y llevados a una sala para rellenar unos formularios.

Uno de ellos era invitado quince minutos más tarde. Esta persona entraba a la oficina de uno de los encargados del experimento. Se le decía que debía poner sobre su ropa actual una camiseta grande y lo que muchos considerarían «fea» y «llamativa» con una foto del cantante Barry Manilow.

Después de ponerse su camiseta, se le conducía al salón donde todos los demás estaban completando el formulario. Cuando había pasado 5 minutos parado esperando, se le dijo que no había problema por llegar tarde y que empezara a llenar los mismos formularios.

Cinco minutos más tarde se le decía que en realidad la llegada a la sala tarde sí que afectaba a los resultados y que era mejor que se retirara de la prueba.

Al final, se le pedía que intentara estimar el número de personas que habían notado que tenía puesta la camiseta de Barry Manilow. Estas personas seleccionadas para llevar la camiseta dijeron, con consistencia entre ellas, que alrededor de 8 personas habían notado la camiseta.

Luego se consultó al resto de personas que solo estaban llenando formularios y la realidad es que ninguno de ellos reparó en la camiseta.

El efecto de foco: sobreestimar mi presencia

 

Los participantes sobreestimaron el número de personas en esa habitación que notaron la camiseta. Si te pones en su situación, el juicio tiene mucho sentido. Si te obligaran a entrar en una habitación con una camiseta que piensas que es ridícula, pensarás que todos lo van a notar.

Esto no es solo un efecto de las camisetas de Barry Manilow. El mismo estudio fue replicado con una camiseta Vanilla Ice. Los investigadores publicaron sarcásticamente que Vanilla Ice era un “ícono pop cuyos 15 minutos de fama habían pasado cuando se realizó este estudio”.

Apagando el efecto de foco

Sin embargo, hay una excepción en todo esto que vale la pena mencionar. En otro estudio, cuando los investigadores dejaron un tiempo para que los participantes se acostumbraran a usar su nueva indumentaria de cultura pop antes de dirigirse a la otra habitación, no fueron tan vulnerables al efecto de foco.

Es decir, no era tan probable que pensaran que demasiadas personas notaran la camisa. Esto es importante porque nos da una idea de por qué ocurre el efecto de foco. Realmente el efecto de foco sucede porque la gente está muy concentrada en su propia presencia. Si las personas se distraen o se habitúan, el efecto de foco disminuye.

Entonces, cuando te encuentres pensando que todo el mundo está prestando atención a algo que hiciste, pregúntate si es solo porque estás obsesionado con ello. La realidad es que todas esas otras personas que crees que te prestan atención, se preocupan a su vez por su comportamiento y piensan que está prestando mucha atención a ellos mismos.

 
Mujer preocupada porque los demás la miran

¿Todo se refiere a nosotros?

Una de las creencias más limitantes que tenemos como seres humanos es la infinita capacidad de pensar que todo se refiere a nosotros. En muchos aspectos de nuestras vidas, sentimos como si hubiera una gran luz alumbrando cada minúsculo movimiento que hacemos. Sentimos que estamos siendo monitoreados y que todo el resto del mundo está al pendiente de nosotros.

Esto causa un gran problema ya que este sentir nos limita considerablemente el rango de acción. Cuando nos sentimos «observados» queremos complacer a los demás, no queremos quedar mal con nadie y gastamos una cantidad infinita de energía tratando de balancear las expectativas de todos aquellos a nuestro alrededor.

Lo peor de todo es que hay prueba científica que demuestra que todos los demás no están tan pendientes de nosotros, así que espero que te sirva de ayuda.