El ejercicio de Grounding para reducir la ansiedad

Edith Sánchez·
03 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
02 Julio, 2020
La mayor virtud del ejercicio de Grounding es que es una técnica sumamente sencilla y que se puede practicar en cualquier momento y en cualquier lugar. Se trata de una herramienta a mano para salir rápidamente de un estado de ansiedad.
 

El ejercicio de Grounding es una técnica de relajación muy sencilla, especialmente indicada para quienes pasan por un momento de mucho estrés o ansiedad. La palabra Grounding en castellano significa ‘conectarse a la tierra’ y el ejercicio precisamente tiene que ver con esto, tanto en forma literal, como en sentido figurado.

Este método sirve para reducir los estados de extremo nerviosismo, pero también es adecuado para esos momentos en los que experimentamos confusión, miedo o tristeza sin una causa -amenaza/pérdida- que justifique estas emociones.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de California respalda los beneficios del ejercicio de Grounding. Desde el punto de vista físico, reduciría los estados de inflamación en el cuerpo, fortalecería la respuesta inmune y generaría una sensación de mayor vitalidad. Sin más preámbulos, veamos de qué se trata.

La mayoría de nuestro estrés y ansiedad viene de la desconexión de nuestros cuerpos. Mientras más afianzado estés en tu cuerpo, menos estrés y ansiedad experimentarás”.

-Scott Jeffrey-

 
Mujer con mucha ansiedad

El ejercicio de Grounding, versión clásica

Hay que decir que existen varias versiones del ejercicio de Grounding y que la más clásica supone un encuentro directo con la naturaleza. Si sientes mayor tranquilidad cuando caminas por la playa o te desplazas por un bosque, simplemente estás haciendo un Grounding espontáneo. De eso se trata precisamente: de sumergirte en un entorno natural.

Para realizar este sencillo ejercicio de Grounding empieza por quitarte los zapatos y los calcetines. Luego camina sobre una superficie con hierba, arena o piedras. Obviamente, vigila que el suelo esté libre de objetos que puedan dañarte.

Solo debes caminar sin detenerte, durante diez minutos. Concéntrate en la sensación que experimentas bajo las plantas de tus pies. Trata de respirar pausadamente. Lo ideal es que hagas este ejercicio al aire libre, ya que es mucho más provechoso.

 

¿Cómo te beneficia? Se ha comprobado que el contacto directo de la piel con la tierra es relajante. Así mismo, al desplazarte por una superficie que no es uniforme lo que consigues es una especie de masaje natural, sin apenas darte cuenta. Se cree que este ejercicio ayuda a retornar al centro de uno mismo.

Segunda variante

Hay una segunda variante del ejercicio de Grounding, que corresponde a una especie de “versión mindfulness”. En este caso, debes sentarte en una silla que te permita apoyar bien los pies sobre el suelo. Comienza respirando normalmente y poco a poco trata de inspirar y expirar cada vez más profundamente.

Esta vez también debes estar descalzo. Después de unos minutos en esa posición, y cuando sientas que tu respiración es profunda y acompasada, concentra toda tu atención en las plantas de los pies. Trata de percibir muy atentamente las sensaciones que experimentas, la textura del piso, la temperatura de tu piel…

Basta con que hagas este ejercicio por tres minutos. El hecho de concentrarte en las plantas de los pies y en el suelo hace que vuelvas de regreso al ahora. Es como si abrieras un paréntesis en tu ansiedad y te dieras la oportunidad de librarte de ella por un momento. Luego, vas a sentir mucha más tranquilidad.

 
Pies apoyados en el suelo por el ejercicio de Grounding

La tercera variante

Hay una tercera versión del ejercicio de Grounding, que también está emparentada con el mindfulness. Popularmente se le conoce como el ejercicio de “los tres tres”. Se trata de una acción mínima, indicada particularmente para un momento específico en el que te sientas exaltado o fuera de control.

Comienza cerrando los ojos escuchando lo que hay a tu alrededor; después nombra los tres sonidos que escuchas con mayor nitidez. Enseguida abre los ojos y di en voz alta cuáles son los tres colores que más captas en el entorno. Finalmente, menciona las tres sensaciones que experimentas en tu piel en este mismo momento. Y ya está.

Este mini-ejercicio es fabuloso para anclarte en el presente y quedarte en el aquí y ahora. La ansiedad tiene que ver con una tendencia de la mente a proyectarse hacia un futuro que se percibe como amenazante. Esta práctica de retorno al momento actual te ayudará a disipar la inquietud o la exaltación.

 

Como ves, las tres versiones del ejercicio de Grounding son muy sencillas, con la ventaja de poder ponerlas de practicarlas en cualquier momento. Ninguna te toma mucho tiempo, pero en cambio sí puede marcar la diferencia en tu estado de ánimo. Compruébalo por ti mismo.

 
Figueras, T. (2013). Grounding: concepto y usos en danza movimiento terapia (DMT)