¿El estilo de apego en la infancia influye en las relaciones de pareja?

13 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Rodríguez
Los estudios más recientes sobre el apego nos dicen que la calidad y la estructura de las primeras relaciones que establecemos con nuestras figuras de referencia -por lo común, los padres- marcarán de manera significativa el estilo comunicativo y la calidad de las relaciones en la vida adulta.
 

El estilo de apego en la infancia es una variable que juega un papel crucial en el establecimiento de relaciones afectivas sanas y equilibradas en la edad adulta. Tanto es así, que cada vez son más los terapeutas de pareja que consideran el estilo de apego en la infancia como un factor que condiciona el tipo de vínculo afectivo que se establecerá en la vida adulta.

Bowlby, en su teoría del apego, define el apego como los vínculos emocionales que creamos con las personas que nos rodean a lo largo de la vida. Se crea, en primer lugar, con los progenitores durante la infancia, apareciendo más adelante otras figuras de apego como hermanos, familiares, amigos, pareja… El vínculo emocional que creamos con nuestros cuidadores tiene un impacto directo en cómo nos sentimos de seguros y protegidos.

El grado de seguridad y confianza que percibimos por parte de los padres determinan el estilo de apego en la infancia. A su vez, el tipo de apego establecido con los progenitores podría influir en el tipo de relación de pareja que establecemos en la edad adulta.

A continuación, explicamos brevemente los tipos de apego y cómo influyen en las relaciones amorosas.

«El apego seguro facilita el contexto adecuado para aprender muchos aspectos de la vida y, entre ellos, la regulación de las emociones».

-Rafael Guerrero-

Madre abrazando a su madre
 

El estilo de apego seguro en la infancia: relaciones confiadas y positivas

El apego seguro en la infancia se forja en base a la seguridad y la confianza que nos inspiran nuestros cuidadores.

En el estilo de apego seguro, los progenitores captan las necesidades afectivas de sus hijos y actúan en consecuencia. Esta dinámica hace que los pequeños se sientan queridos y protegidos. Se trata de un ambiente seguro en el que hay posibilidad de expresar las propias emociones, pues existe un clima de confianza en el que se puede ser uno mismo sin miedo al rechazo.

Si las figuras de apego fomentan estas dos características básicas (seguridad y confianza), conseguirán que sea un niño, y en un futuro un adulto, seguro de sí mismo, que confíe en los demás, con capacidad para regular sus emociones y buenas habilidades sociales. Así lo asegura Rafael Guerrero, psicólogo, doctor en Educación y director de Darwin Psicólogos.

Es probable que las personas que han adquirido un apego seguro en su infancia tengan relaciones de pareja más saludables y equilibradas.

Será más probable que confíen en su pareja, evitando problemas de dependencia. También será más factible que sean mejores comunicándose e identificando necesidades en el otro y, por lo tanto, posibilidades de ayuda valiosas.

Estilo de apego evitativo: relaciones inseguras y distantes

Los niños con este estilo de apego han sufrido rechazo por parte de sus padres y sus necesidades no han sido atendidas adecuadamente.

 

Así, sus cuidadores no se han mostrado accesibles, sino que la relación con los mismos estuvo marcada por una distancia emocional unida a una falta de disponibilidad; no estuvieron ahí para apoyarles y ayudarles cuando lo han necesitado.

  • Son personas propensas a evitar el contacto emocional y la intimidad con los demás, pues aprendieron que no pueden contar con sus figuras de apego.
  • Les cuesta expresar sus emociones por miedo a reexperimetar el rechazo/indiferencia que en su día sufrieron por sus principales figuras de referencia.
  • Acaban formando una especie de coraza invisible, construyendo una aparente autonomía basada en un conjunto de estrategias aprendidas por miedo a ser rechazado.

Las relaciones de pareja con un estilo de apego evitativo suelen ser distantes, en las que la persona nunca llega a confiar en el otro de verdad. Evitan el contacto emocional, por lo que no atienden a las señales de ansiedad y miedo, tanto de la pareja como de sí mismo. Además, les cuesta mucho pedir o aceptar la ayuda de los demás.

Mujer molesta de mal humor con su pareja

Apego ambivalente: relaciones inestables y dependientes

En el apego ambivalente, los niños han tenido padres muy inestables: lo mismo les brindaban conductas de cuidado que les rechazaban, sin ningún tipo de consistencia en los motivos.

 

Es esta inseguridad la que provoca que los niños con este estilo de apego en su infancia no quieran explorar el mundo, puesto que desconocen si sus demandas van a ser atendidas si piden ayuda.

Las personas con este tipo de apego son muy propensas a desarrollar dependencia afectiva y aprenden a vivir las relaciones con miedo e inseguridad. Suelen tener una mala imagen de sí mismas, una baja autoestima junto a una baja sensación de control sobre lo que le sucede.

Tienen miedo al abandono y demandan mucha atención. Necesitan que constantemente los demás les demuestren su amor.

Para concluir, lo expuesto en este artículo parece dejar clara la relación existente entre apego y relaciones de pareja. Así, la relación que establecemos con nuestras primeras figuras de referencia -estilo de apego en la infancia- parece influir en el tipo de pareja que elegimos, en la relación que establecemos con ella y, en última instancia, en la calidad de los vínculos que generamos con las personas más cercanas.