El existencialismo: un salvavidas para nuestra esperanza

01 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
El existencialismo es una corriente filosófica que se centra en la capacidad para tomar decisiones incluso en momentos de crisis. Un privilegio que es a la vez condena y salvación.
 

El existencialismo piensa en grande, entrando de lleno en las cuestiones filosóficas de mayor calado. Sus interrogantes y planteamientos pueden ser especialmente útiles para nosotros en momentos en los que las circunstancias que nos rodean son adversas.

Defienden que a las personas no las definen las dificultades, sino más bien su posición y sus decisiones frente a ellas. En este sentido, Jean Paul Sartre defendió que hacíamos poco bien en quejarnos de nuestro tiempo. Quizás este no sea el que hubiéramos elegido, pero sí es el que nos ha tocado vivir.

A pesar de las circunstancias, siempre podemos elegir. Es lo que nos define y diferencia de otras especies. Es un privilegio y a la vez es una condena; debemos elegir: lo único para lo que no tenemos libertad es para no ser libres. Aterrador para muchos, fascinante para otros.

Hombre pensando qué hacer para representar el principio de Premack

¿Qué defiende el existencialismo?

Muchos de los filósofos existencialistas rechazaron este término para reconocerse. Incluso el propio Sartre dijo una vez: “¿Existencialismo? No sé qué es eso”. Pese a la variedad de posturas, encontramos en el existencialismo una serie de ideas compartidas:

 
  • La existencia es siempre particular e individual.
  • El existencialismo analiza la búsqueda de sentido del ser humano en el mundo. Esa búsqueda se enfrenta continuamente con diversos posibilidades, ante las cuales la persona debe hacer una selección con la que comprometerse.
  • La existencia se enmarca en una situación concreta e históricamente determinada que limita o condiciona las elecciones que toman los seres humanos en el mundo. Los humanos se llaman, en la frase de Martin Heidegger, Dasein (“ser”) porque se definen por el hecho de que existen, están en el mundo y lo habitan.

“Si estás solo cuando estás solo, estás en mala compañía”.

-Jean-Paul Sartre-

La existencia precede la esencia

Los existencialistas piensan que lo que nos diferencia del resto de especies es que podemos tomar decisiones conscientes. Otras entidades tienen una naturaleza predefinida: una roca, una navaja o incluso un escarabajo es lo que es. Sin embargo, como humanos, tenemos el poder de escribir el guión. Una posibilidad que para muchos es aterradora, mientras que para otros es fascinante.

En el siglo XX, Jean Paul Sartre argumentó que “la existencia precede a la esencia” y que descubrir quiénes somos realmente es un propósito, incluso si no hay una razón fundamental para que estemos aquí.

Que existamos puede no tener sentido en sí mismo, pero sí tiene sentido en el proceso de descubrir nuestra esencia bajo todos los detritos sociales y culturales que desordenan la vida.

 

El existencialismo también confronta aspectos de la condición humana en los que podríamos preferir no pensar. Uno es la ansiedad.

A veces, la abordamos como si se tratara de un trastorno que necesita tratamiento, pero los existencialistas entendieron la ansiedad como una parte esencial de la experiencia humana. Una revelación particular de nuestra situación en el mundo. Este enfoque es muy parecido al de la terapia de aceptación y compromiso.

Heidegger habló de momentos de “asombro” para referirse a aquellos instantes en los que nuestras expectativas se rompían. Nuestro mundo a veces es desconocido e impredecible. Es normal que experimentemos ansiedad.

“El absurdo surge de la confrontación entre la búsqueda del ser humano y el silencio irracional del mundo”.

-Albert Camus-

Mujer con pensamientos en forma de nubes

No pierdas la oportunidad de leer existencialismo

Si tienes la oportunidad de leer algún texto de filosofía existencialista, no lo dudes. Nunca pasará de largo por ti. El existencialismo parece que no dice nada, pero lo hace todo en tu cabeza. En la forma de “amueblar” los pensamientos, las emociones y las acciones.

 

Existen varios autores existencialistas por los que empezar a leer. Albert Camus es famoso por su legibilidad y Simone De Beauvoir creó una fascinante ficción psicológica. Sartre escribió en su última época utilizando experiencias personales en sus obras.

En cuanto a Heidegger, su escritura está llena de monedas idiosincrásicas. En lugar de hablar de seres humanos o mentes conscientes, habla de Dasein. La idea es evitar que caigamos perezosamente en hábitos y sesgos tradicionales de pensamiento.

En definitiva, el existencialismo nos saca precisamente de la pereza para pensar, evita que demos las cosas por sentado. Todo ello por sus propuestas, por sus temas, por su forma de trasladarnos sus ideas. Así que, si quieres darle vuelta a reflexiones interesantes, los existencialistas te podrán ayudar.

 
Cohen-Solal, Annie, 1985, Sartre 1905-1980, Gallimard, París. Heidegger, Martin, 1954, “Brief über den ‘Humanismus’ ”, en Platons Lehre von der Wahrheit, 2a. ed., Francke, Berna, pp. 53-119.