El experimento de James Vicary, un bulo en psicología

Edith Sánchez·
19 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
19 Febrero, 2020
El experimento de James Vicary fue una famosa prueba llevada a cabo en 1956, en Estados Unidos. Dicho experimento aparentemente probaba que es posible manipular la mente de las personas con lo que se llamó en ese momento “publicidad subliminal”.

Durante los años 50 hubo un verdadero boom de todos los temas relacionados con la manipulación de la mente y los lavados de cerebro. A finales de esa década, se produjo el famoso experimento de James Vicary sobre la supuesta eficacia de la publicidad subliminal. Con el tiempo sus conclusiones han sido muy criticadas, lo que no impide que siga citándose como fuente de inspiración.

El experimento de James Vicary es probablemente el más famoso en esta área. Su prueba se hizo tan célebre que, desde entonces, se ha creído que la publicidad subliminal es completamente exitosa. De hecho, muchos gobiernos en el mundo han prohibido el uso de técnicas similares a las que supuestamente usó Vicary en su famoso experimento.

Vicary fue un famoso investigador de mercado que nació en Detroit (Estados Unidos) en 1915. Fue pionero en el estudio del comportamiento de los consumidores y a sus reacciones frente a diferentes instrumentos de publicidad. El experimento de James Vicary fue el primero, y básicamente el único, centrado en el efecto de la percepción subliminal.

La memoria cree antes que el conocimiento recuerde”.

-William Faulkner-

Hombre con la mente manipulada

El experimento de James Vicary

Como ya lo anotábamos, en los años 50 había un gran interés colectivo frente a todos los fenómenos de la mente. En particular, estaba muy de moda todo lo relacionado con la hipnosis y el inconsciente. El experimento de James Vicary nació cuando este investigador de mercados quiso probar el efecto de la percepción subliminal para inducir a la gente a comprar, utilizando como medio el cine.

Vicary llevó a cabo su famoso experimento durante la proyección de la película Picnic en Fort Lee (New Jersey). Lo que hizo fue introducir una serie de frases ocultas, en las cuales decía “Beban Coca-Cola” y “Coman palomitas”. Utilizó para ello un instrumento llamado taquiscopio, el cual es capaz de mostrar varias imágenes en lapsos muy cortos.

La velocidad con la que eran transmitidas las imágenes impedía que los espectadores fueran conscientes de que esos mensajes estaban allí. En otras palabras, los letreros se exhibían ante los ojos de ellos, pero ninguno era capaz de captarlos de manera consciente. Ese era precisamente el objetivo: probar el impacto de esos mensajes dirigidos al inconsciente.

Los resultados del experimento

Una vez aplicado el experimento de James Vicary, este investigador publicó un informe acerca del mismo. En este señalaba que tras la exposición a los mensajes subliminales, la compra de Coca-Cola había aumentado en un 18 %, mientras que la de palomitas de maíz se había incrementado en un 57 %.

Poco después, el periódico London Sunday Times publicó un artículo titulado Ventas a través del subconsciente. Allí exponía tanto el experimento, como el informe de Vicary.

De inmediato se generó una especie de histeria colectiva. Más adelante el escritor Vance Packard escribió el libro Las formas ocultas de propaganda. Este terminó de consolidar el temor general y, de hecho, causó grandes preocupaciones en los gobiernos.

Desde entonces se popularizó el concepto de “publicidad subliminal”. El gobierno norteamericano amenazó con retirar la licencia a cualquier medio de comunicación que empleara estas técnicas. Después se prohibió este tipo de propaganda en varios países del mundo. La CIA, por cuenta propio comenzó a estudiar este novedoso método.

Cerebro y aprendizaje

La revelación de la verdad

Con el tiempo, comenzaron a surgir sospechas respecto al experimento de James Vicary, principalmente porque su autor se negó a compartir la información técnica sobre la metodología que había utilizado. Así mismo, el doctor Henry Link, especializado en psicología experimental, lo retó a repetir el experimento, pero Vicary se negó.

Así mismo, la Fundación para la Investigación en Publicidad le solicitó a Vicary información detallada sobre los pormenores del experimento y no obtuvo respuesta. Más adelante, la cadena de radio y televisión canadiense CBS intentó hacer un experimento similar. Envió mensajes subliminales instando al público a llamar a la estación en un momento determinado, pero esto no sucedió.

Finalmente, en 1962, James Vicary confesó, a través de un artículo publicado en la revista Avertising Age, que en realidad su experimento jamás había sido llevado a cabo. Había hecho todo un montaje porque su empresa estaba en condiciones difíciles y necesitaba de la fama para levantarla. Sin embargo, nunca se supo si el experimento realmente fue hecho o no como lo dijo Vicary.

Lo que sí probó el experimento de James Vicary es que la sociedad es muy crédula y que una información revestida de un tono científico termina por convertirse en una verdad fácilmente, con la ayuda/complicidad de los medios de comunicación. Muchos gobiernos mantienen la prohibición de “publicidad subliminal” o poco honesta.

Ramírez Gómez, S. (2014). ¿Cómo manipulan los mensajes subliminales a las mentes de las personas en los medios de comunicación? Proyecto de Grado (Doctoral dissertation, Medellín: Marymount School).