El francotirador - La Mente es Maravillosa

El francotirador

Carlos Rodríguez López 30 marzo, 2015 en Cine, series y psicología 4 compartidos

Chris Kyle es un joven que se gana la vida en el mundo del rodeo. Todo cambia el 11 de septiembre de 2001, cuando decide alistarse en el cuerpo de élite militar SEAL. Una vez en Irak, se gana el respeto de sus compañeros por su precisión milimétrica como francotirador.

Gracias a su labor, decenas de soldados salvan su vida, por lo que empiezan a llamarle “La leyenda”. Kyle no tarda en convertirse en el francotirador con más enemigos eliminados de la Historia de los EE.UU. de América. En el campo de batalla es un héroe, pero sus experiencias en la guerra no le facilitarán enfrentarse al mundo que le espera al volver a casa.

“El francotirador” es un film basado en las memorias de Kyle, quien reflejó su experiencia en Irak en el libro “American Sniper”.

El título, dirigido por el maestro Clint Eastwood (“Mystic river”, “Million dollar baby”, “Gran Torino”), fue objeto de diversas controversias en EE.UU. por su defensa a ultranza del ejército americano y del papel ejecutor de éste en Irak. Temas políticos aparte , “El francotirador” es un extraordinario ejercicio de cine que nos presenta varios temas sobre los que reflexionar.

El largometraje centra la atención en un personaje, Chris Kyle, que enseguida es elevado a los altares del mérito militar por sus compañeros. Kyle mata al enemigo, al enemigo de los EE.UU. y al enemigo de los propios iraquíes… pero cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Es lícito, desde una perspectiva moral, encumbrar y adorar a alguien que mata por profesión? Las respuestas, sin duda, pueden ser numerosas, y cada una tendría su parte de razón.

Kyle mata para proteger a sus compañeros, para salvarles la vida. Además de salvar la vida de sus semejantes, el soldado está allí, supuestamente, para mejorar la vida de los habitantes de un país oprimido por la tiranía.

¿Se debe permitir el asesinato como remedio al asesinato? Puede que en ciertos casos, en ocasiones extremas, sea inevitable contrarrestar el mal con mal, aunque los objetivos de ambas partes sean diametralmente opuestos.

Un buen ejemplo para entender esta situación nos lo da, una vez más, la Historia. La Segunda Guerra Mundial comenzó con la conquista de Polonia por parte de Hitler y su III Reich. ¿Cómo se frenó su expansión? Con la fuerza. Decir lo contrario sería faltar a la verdad. La amenaza alemana unió a una Europa que, por tradición histórica, casi siempre había estado desunida.

El objetivo de los aliados europeos era la liberación de los presos y la consecución de una vida libre y exenta de tiranía. El fin de los alemanes era tomar Europa y someterla a su régimen. Hacer el mal para conseguir el bien. Hacer el mal para aumentar el mal. He aquí la diferencia.

Otro aspecto que deberíamos analizar es el siguiente. ¿Cuánto vale la vida de los demás? En esta ocasión Kyle es enviado a Irak para eliminar al enemigo iraquí, pero cada enemigo es una persona, como tú o como yo. Muchos de ellos están ahí, en la batalla, por obligación, contra su voluntad. Todos tienen una familia que quedará destrozada por la muerte de uno, o varios, de sus miembros.

Puede que en tales circunstancias la vida no valga más que la bala que siega una existencia. La guerra dista mucho de ser un panorama común. Es un mundo distinto donde, si no matas, te matan. ¿Vale lo mismo una vida en Irak que en Londres, por ejemplo? Los principios morales nos dirían que no, que todas las vidas valen lo mismo.

Es cierto, pero el contexto político y el marco geográfico son muy importantes. Todos sabemos que debemos decir esto pero, realmente, ¿Creemos esto que decimos?, ¿Qué pensaríamos si tú o yo estuviésemos en una contienda donde morirás si no te defiendes? ¿Somos unos hipócritas?

Carlos Rodríguez López

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