El hijo de la señora Edison, una bella historia real

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 16 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 16 diciembre, 2018
Esta historia real nos habla un poco de la vida de la señora Edison, una mujer que comprendió la importancia de confiar en su hijo. Esa confianza fue fundamental para su desarrollo emocional e intelectual.

Esta es una historia real, que comienza en una pequeña población del estado de Nueva York, llamada Chenango Country. El 4 de enero de 1810 nació una niña muy despierta, a la que sus padres llamaron Nancy. Nancy Elliot, para ser más exactos. Las crónicas cuentan que sus padres eran humildes y bondadosos.

El padre de Nancy se enlistó en el ejército británico, durante la guerra de independencia en los Estados Unidos. Allí estuvo ocho años. Mientras tanto, la madre de Nancy se ocupó de que ella estudiara, algo que no era muy habitual en la época. De este modo, la niña adquirió conocimientos rudimentarios de varias materias.

La historia también cuenta que durante su juventud, Nancy trabajó como maestra. Además, como era costumbre en la época, la chica se casó siendo muy joven. Su esposo, Samuel Edison, era un presbiteriano muy apegado a su religión. Tenía una educación más pobre que la de Nancy. Aún así, formaron un hogar estable. Así fue como en esta historia real, la buena Nancy se convirtió en la señora Edison.

La mano que mece la cuna rige el mundo”.

-Peter de Vries-

Una madre dedicada

La familia se trasladó a la localidad de Milan (Ohio), en los Estados Unidos. Allí lograron hacer una vida tranquila, sin grandes premuras, pero muy marcada por el trabajo. La señora Edison tuvo siete hijos. Lamentablemente los cuatro mayores murieron muy jóvenes. Esto, a pesar de no ser raro, dejaba de ser doloroso.

Cuenta esta historia real que el 11 de febrero de 1847, Nancy dio a luz a su séptimo hijo. Entonces, ella tenía 37 años y ya era una madre experimentada. La señora Edison ya sabía cómo cuidar a un recién nacido y cómo darle los mejores cuidados para evitar que enfermara y corriera la suerte de sus hermanos mayores.

Los Edison le pusieron el nombre de Thomas al nuevo integrante de la familia. Al igual que Nancy, este era un niño muy despierto. Extremadamente inquieto. Estaba aquí y allá, siempre hablando, siempre preguntando. Para Nancy Elliot, que había sido maestra y había curtido su paciencia, esto no era problema. Simplemente dejaba que su hijo desarrollara su temperamento libremente.

Niño jugando con pompas de jabón

La historia real de la señora Edison

La historia real de la señora Edison señala que, cuando tenía 8 años, los padres llevaron a Thomas a la escuela. En aquellos tiempos, esa era la edad habitual para comenzar los estudios. El chico no era, ni mucho menos, un buen estudiante. No lograba concentrarse en sus clases y odiaba las matemáticas. Sus profesores estaban lejos de considerar que detrás de aquel niño inquieto se encontrara una mente brillante.

En este punto, la historia real tiene dos versiones. La primera señala que el hijo de la señora Edison un día llegó a su casa con una nota de su maestro. Se la entregó a su madre y ella se mostró algo desconcertada al leerla. Luego le dijo al niño que en la nota solo decía que la escuela ya no tenía nada más que enseñarle y que de ahí en adelante ella se haría cargo de su educación. En realidad, la nota decía que Thomas había sido expulsado.

La otra versión señala que tras leer la nota, la señora Edison fue personalmente a la escuela y “le cantó las cuarenta” al profesor. Le recriminó por su incapacidad para entender a los niños que eran como Thomas y le aseguró que él saldría adelante sin necesidad de la educación formal.

El destino de Thomas

No importa cuál de las dos versiones sea la cierta. En el fondo, ambas corresponden a lo esencial de esta historia real. La señora Edison no permitió que su hijo sufriera las consecuencias de un sistema inoperante. Se sabe que, en efecto, ella se hizo cargo de su educación. Esto fue una gran fortuna, ya que Thomas recibió una formación de mejor nivel que la de otros niños de su edad.

Thomas creció leyendo grandes obras literarias. Su madre notó cierto gusto del niño hacia las ciencias y le proporcionó lecturas y clases que estimularan ese interés. Cuando Thomas tenía 24 años, Nancy murió. Poco antes había sido internada en un sanatorio, por un colapso mental.

Niño leyendo en la playa

Se dice que entonces, Thomas fue plenamente consciente de todo lo que su madre había peleado por él. Se cuenta que en su diario, Thomas Alva Edison, uno de los más grandes inventores de la historia, escribió: “Mamá fue la defensora más entusiasta que hubiera podido tener cualquier niño, y fue exactamente en ese instante cuando tomé la decisión de que sería digno de ella y le demostraría que no estaba equivocada”.

  • Castillo, G. (2015). La cuna del genio: 15 personajes que cambiaron el rumbo del arte y la ciencia. Palabra.