¿Qué significa ser un buen profesor?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 septiembre, 2017
Alejandro Sanfeliciano · 22 septiembre, 2017

Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido estudiantes. Y durante esa etapa nos hemos encontrado con multitud de profesores, y de entre ellos con algunos que destacaban por su capacidad. Pero, ¿cuáles son las cualidades que hacen a alguien ser un buen profesor? Esta pregunta han tratado de resolverla los psicólogos educativos durante mucho tiempo, y en este artículo vamos a hablar sobre las conclusiones a las que han llegado.

Antes de empezar a hablar de las cualidades para ser un buen profesor, es necesario comentar que estamos ante una de las profesiones más complejas. Los procesos educativos y de instrucción requieren de inteligencia y precisión, el simple hecho de conocerlos y saber actuar con ellos ya es una tarea difícil. Y un maestro no se encuentra únicamente con este problema, a parte tiene que saber tratar con los estudiantes y sus condiciones individuales.

Cualidades para ser un buen profesor

Los estudios han demostrado que la calidad educativa aumenta cuando el profesor cumple los siguientes aspectos:

  • Competencia en la materia: es esencial que el profesor tenga un buen dominio de la materia que va a enseñar. Por supuesto, este conocimiento supone conocer más que los términos, hechos y conceptos. También es necesario una buena organización e interrelación de las ideas. Y es imprescindible que el profesor sea capaz de debatir sobre todos los aspectos de la materia y extrapolar los conocimientos a otras áreas.
  • Estrategias de instrucción: para lograr una buena instrucción hay que aplicar las estrategias apropiadas. Hoy en día se considera que las estrategias más óptimas son las de carácter constructivista. En ellas, se ve al alumno como un pequeño teórico que construye su mundo, por lo tanto la estrategia a seguir es estimular al alumno para que explore, descubra el conocimiento y piense con sentido crítico.

Profesor con alumnas

  • Establecimiento de objetivos y planificación educativa: los maestros eficaces no improvisan sus clases. Establecen objetivos complejos para la enseñanza y crean planes para lograrlos. Una buena planificación lleva un gran trabajo y mucho tiempo. Pero gracias a esto se logra convertir el aprendizaje en un reto y una actividad interesante.
  • Prácticas adecuadas al desarrollo: los estudiantes a medida que crecen cambian su manera de aprender y de enfrentarse a las dificultades. Por lo tanto, es necesario que los maestros conozcan las diferentes etapas del desarrollo infantil, de manera que se encuentren en disposición de elaborar los materiales de instrucción en función del nivel de desarrollo.
  • Habilidades de control de aula: una característica importante del profesor eficaz es que mira al aula como un todo, trabajando en equipo y orientado a las tareas. Para conseguir esto, el maestro es bueno que el maestro cuente con una serie de habilidades, como definir reglas, organizar los grupos, supervisar las tareas, controlar la mala conducta, etc. Un control muy disciplinario o muy laxo tiene consecuencias muy negativas en la enseñanza; es necesario lograr un ambiente democrático y cohesionado.
  • Habilidades de motivación: si los estudiantes no tienen la motivación necesaria, la calidad del aprendizaje será muy reducida. Por ello, es positivo que el maestro cuente con estrategias para estimular el interés por la materia. En este sentido, los profesores eficaces convierten las tareas educativas en actividades creativas y estimulantes que mejoran la calidad educativa.
  • Habilidades de comunicación: ser maestro va ligado a la implicación en debates y ponencias, por lo tanto es necesaria la oratoria. Un buen profesor no tiene problema paras adaptar su nivel de expresión a las características del receptor. Hablamos de una comunicación que no solo está dirigida a los alumnos, también al resto de la comunidad escolar.
  • Reconocimiento de las diferencias individuales: ningún estudiante es idéntico a otro, cada uno tiene sus cualidades y su perfil de aprendizaje. Ser un buen profesor implica tener habilidades para reconocer esas diferencias individuales. Y no solo eso, también es necesario que adecue su instrucción de manera individualizada a cada alumno.
  • Trabajo eficaz con contextos culturales diversos: en la actualidad, debido a la globalización, es normal encontrar un aula muy diversa en lo cultural. Por ello, entre las competencias que demanda el puesto de profesor está la de conocer las peculiaridades culturales de sus alumnos, de manera que solo interaccionen para bien en el proceso de instrucción. Su papel será el de animar a los alumnos a relacionarse positivamente y evitar estigmatizaciones culturales.

Profesor con sus alumnos leyendo

  • Habilidades de evaluación: un profesor eficaz es consciente del nivel de aprendizaje de cada alumno. Para ello sabe usar adeacuadamente las herramientas de evaluación, y así conocer los puntos débiles y fuertes de sus estudiantes. La evaluación a pesar de que hoy en día es un sistema de comprobación, no debería de ser así. La función óptima de la evaluación es conocer el estado de alumno para orientar su instrucción. Para saber más sobre este punto puede entrar en el siguiente enlace.
  • Habilidades tecnológicas: las herramientas tecnológicas si son utilizadas correctamente supone un aumento de la calidad educativa. Por esto los buenos profesores tienen conocimientos y están al día de las nuevas tecnologías que fomentan el ambiente educativo. También es importante que el maestro se encargue de familiarizar a los alumnos con dichas tecnologías.

Conclusiones

Ahora que conocemos las cualidades, observamos que existe una gran cantidad de exigencias para ser un buen profesor. Parece casi imposible que una sola persona sea capaz de reunir todos estos requisitos. Pero ser profesor es una profesión de gran responsabilidad, y no nos podemos permitir que no de la talla.

El profesor es una figura central en el desarrollo de la instrucción y de la educación del alumnado. La consecuencia de un mal profesor, incluso uno que no sea bueno, implica que algunos de sus alumnos no van a desarrollar todo su potencial.

Por otro lado, no ignoremos que, si queremos profesionales de calidad, necesitamos una formación para profesores que también sea de calidad. Es cierto que la actitud es muy importante, pero no lo son menos los conocimientos y las habilidades adquiridas, de ahí que la inversión en educación sea una de las mejores inversiones de futuro que puede realizar una sociedad.