El lupus y la depresión ¿cómo se relacionan?

09 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Muchas personas que padecen lupus acaban sufriendo depresión. El origen podría estar en el propio sistema inmunitario, el cual, ataca al sistema nervioso central y al funcionamiento normal del cerebro: lo analizamos.

El lupus y la depresión guardan una relación muy estrecha. Tanto es así que, en algunos casos, este trastorno del estado del ánimo es la primera manifestación de dicha enfermedad autoinmune. Irritabilidad, baja energía, desánimo, frustración, negatividad… Llega un momento en que los factores psicológicos se superponen con los físicos; la persona llega al límite de sus fuerzas.

Si tuviéramos que hablar de una enfermedad invisible sería el lupus eritematoso sistémico. Esta condición, en la que el sistema inmunitario acaba atacando al propio cuerpo, afecta a unas cinco millones de personas en todo el mundo. No son muchas si las comparamos con todas las que viven en el planeta, es cierto. A día de hoy está dentro del grupo de los 8000 tipos de enfermedades menos frecuentes.

Aun así, el impacto en la vida de quien lo padece es inmenso. El lupus puede dejar lesiones irreversibles; dada su complejidad, los pacientes no saben qué es lo próximo que les puede suceder: problemas cardíacos, pulmonares, dolores articulares, alteraciones en la piel, problemas digestivos… A los problemas orgánicos, se le añaden además los mentales.

Es importante tenerlo presente. Así, a la hora de ofrecer una asistencia adecuada y efectiva al paciente con lupus debe tenerse en cuenta que el riesgo de depresión es alto dentro del cuadro clínico. Conozcamos más datos.

Mujer con lupus y depresión en el médico

El lupus y la depresión: características, causas y tratamiento

En un estudio de la Universidad de Navarra se describe el caso de una mujer que acude a atención primaria por una situación de estrés laboral. Los médicos le diagnostican un trastorno depresivo pero a medida que la van tratando, intuyen algo más. Su depresión no se debía únicamente a una situación de agotamiento profesional.

A la paciente se le acabó diagnosticando también lupus eritematoso sistémico. No es lo habitual. Es decir, por término medio, las personas acuden primero al médico por un dolor articular, por el enrojecimiento en la piel, debilitamiento, un dolor en el pecho o la caída del cabello. Sin embargo, en gran parte de los casos, también cursa un problema del estado de ánimo, como bien puede ser la ansiedad o la depresión.

¿Cuáles son los síntomas del lupus y la depresión?

Cerca del 60 % de las personas con enfermedades crónicas desarrollan en algún momento depresión. En el caso del lupus, las manifestaciones más comunes son las siguientes:

  • Baja autoestima.
  • Sentimientos de inutilidad, de indefensión.
  • Baja energía, sensación de agotamiento constante.
  • Sensación de inseguridad constante y baja autoeficacia.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Problemas para tomar decisiones.
  • Fallos de memoria.
  • Imposibilidad de disfrutar de las actividades que antes eran placenteras.
  • Ideas suicidas.

Más allá de estas características, hay un hecho evidente: las personas con lupus no siempre reciben un adecuado diagnóstico en esta área. Se asume que ese cansancio, ese desánimo y esos problemas de concentración son consecuencia misma de la propia enfermedad autoinmune. De ahí, que no todos los pacientes acaben recibiendo atención en el área mental.

¿Por qué el lupus y los trastornos depresivos están relacionados?

Hay quien piensa que basta con recibir un diagnóstico médico, como es el referente a las enfermedades crónicas, para derivar en un trastorno psicológico. Tengámoslo claro, no es que la persona se desanime y sienta que el mundo se le viene encima. En el caso del lupus, es la propia condición orgánica la que genera en muchos casos esas alteraciones del estado de ánimo -causa orgánica-.

  • Por término medio, el lupus y la depresión afectan en mayor grado a mujeres de entre 15 y 40 años.
  • Esta enfermedad autoinmune impacta también al sistema nervioso central. Una parte de los pacientes afectados por lupus puede experimentar alteraciones de la memoria, convulsiones y brotes psicóticos.
  • El lupus y la depresión se relacionan porque la propia enfermedad tiene un impacto neuropsiquíatrico en muchos casos.
  • Por otro lado, también ha podido verse que hay varios medicamentos (como los corticoides) que se utilizan para tratar el lupus que tienen el efecto de alterar el estado de ánimo.
  • Asimismo, hay un factor que se está estudiando en los últimos años. Investigaciones como la llevada a cabo por la doctora Andrea L. Roberts, de la Universidad de Michigan, barajan la posibilidad de que en ciertos casos, la propia depresión pueda ser un factor de riesgo más para la aparición del lupus.
  • En esa investigación, de las 195.000 mujeres evaluadas a lo largo de 20 años, 145 casos desarrollaron lupus tras sufrir un trastorno depresivo. Es decir, no es que este trastorno sea un desencadenante, sería un factor de riesgo más.
Mujer con lupus

¿Cómo se trata?

Puesto que el lupus y la depresión van de la mano, es esencial que los profesionales de la salud no descuiden el aspecto mental. Hay áreas de psicología especializadas en la asistencia a pacientes con enfermedades crónicas a las que siempre es adecuado recurrir.

  • Por otro lado, es esencial que el paciente conozca su enfermedad. El lupus no tiene cura, pero existen tratamientos que pueden facilitar una mejor calidad de vida y reducir el impacto de los brotes.
  • Siempre es recomendable estar en contacto con grupos de ayuda. Conocer a personas que viven su misma realidad sirve de apoyo y facilita la adquisición de nuevas habilidades de afrontamiento.
  • Por otro lado, el enfoque psicológico debe ser sistémico: hay que atender el aspecto emocional, la ansiedad por la propia enfermedad, preocupaciones laborales, relacionales…

La vida de un paciente con lupus suele presentar múltiples desafíos. Cuidar de los hábitos de vida, tener apoyos y contar con una adecuada asistencia médica y psicológica es siempre el mejor camino, la mejor opción.

  • R. Ramírez Parrondo. Depresión, primera manifestación de lupus eritematoso sistémico. Vol. 33. Núm. 8. páginas 438-440 (Octubre 2007) DOI: 10.1016/S1138-3593(07)73936-9
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