El método de distracción como forma de disciplina para los niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 diciembre, 2018
Eva Maria Rodríguez · 4 diciembre, 2018

El método de distracción por lo general funciona bien como una herramienta de gestión del comportamiento, especialmente en niños pequeños. Desviar el interés y la atención de un niño pequeño puede ayudarle a evitar situaciones que podrían derivar en un comportamiento que no queremos.

La distracción es una estrategia efectiva cuando los padres anticipan una conducta del niño que puede ser problemática. Por ejemplo, es útil cuando los niños se ponen irritables, cuando llevan mucho tiempo sentados sin moverse o cuando compartir o realizar una actividad a turnos les resulta complicado.

El método de distracción es fácil de aplicar. Puede ser suficiente con señalar algo interesante o peculiar, comenzar un juego simple (por ejemplo, el “veo veo”), sacar e incluso empezar a usar elementos sencillos para jugar (como plastilina o algo para hacer manualidades) o cualquier otra cosa que pueda distraer y/o entretener a un niño. Se trata de prevenir o cortar una posible conducta que no nos interesa.

Madre hablando con su hijo

Claves para aplicar el método de distracción

Como hemos dicho, aplicar el método de la distracción es sencillo, sobre todo si tenemos en cuenta que buena parte de la conducta de los niños está guida por lo que sucede fuera de ellos. Su lóbulo prefrontal todavía no está desarrollado de manera completa, por lo que todavía no controlan demasiado su foco atencional, algo que podemos aprovechar. Para ello:

  • Intenta que el niño tenga una alternativa a la actividad o a los estímulos que están alimentando o que pueden desencadenar la conducta indeseada. Presenta una nueva actividad, juguete o juego, o incluso enseña a los niños algo nuevo que puedan hacer con el juguete que ya tienen.
  • Cambia la escena. Posiciona a los niños para que puedan ver cosas diferentes o cámbiales de lugar.
  • Es bueno que tengas preparada una serie de recursos para esos momentos en los que estás en un contexto limitado para conseguir la distracción.

En el caso de que los problemas de comportamiento los tengas con niños mayores podrás utilizar otras estrategias, como las siguientes:

  • Cambia el tema de conversación.
  • Presenta un juego o actividad simple, lo suficientemente interesante para que llame la atención del niño.
  • Sugiere algo más que el niño pueda hacer cuando  las cosas no vayan bien que le ayude a desbloquearse o a salir de la situación.

Distracción y redirección

El método de distracción es un método correctivo que está relacionado con la redirección. La redirección implica enfocar la atención de los niños en actividades o estímulos “poco peligrosos”.

De manera indirecta, la distracción implica revalorizar actividades que nos interesan como fuente de buenos comportamientos. Con ellas podremos premiar al niño y reforzar su autoestima. Es decir, le situamos de manera inteligente en contextos en los que para ellos es fácil obtener un refuerzo, de manera que dichos contextos, a sus ojos, ganen atractivo.

Con el método de distracción se busca no solo alejar por completo la mente y la energía del niño de la actividad inapropiada, sino darle opciones para reconducir esa energía.

Padre e hija lanzando aviones de papel como método de distracción

Cuidado con convertir la distracción en un refuerzo de comportamientos negativos

Hay algo importante que es necesario recordar sobre el uso del método de distracción. Si ofreces o planteas una actividad favorita o gratificante después de que el niño haya lastimado a alguien o ha provocado una rabieta, lo que estás haciendo (aunque no sea lo que pretendas) es recompensar ese comportamiento. Es mejor usar el método de distracción para anticiparnos a una mala conducta, ya que tendremos más alternativas.

Hay ocasiones en que es posible que no quieras cortar una rabieta o desafío para que el niño descubra que ciertas actividades son siempre inaceptables. En esos casos, la distracción no es el mejor método de disciplina.

En este sentido, lo ideal es combinar con inteligencia diferentes estrategias educativas y disciplinarias, de manera que en cada contexto logremos, con nuestra intervención, lo que pretendemos. En este sentido, cuantas más herramientas de disciplina conozcamos, mejor. De hecho, cuanto más dependemos de un método de disciplina, menos efectivo se vuelve.

Por eso, cuando uses el método de distracción presta mucha atención a la reacción del niño. Y no olvides ser tan constante como sea posible en su aplicación, además de ser flexible y aplicar otro si descubres que el método ya no funciona.

El método de distracción como alternativa al castigo corporal

Un estudio publicado en 2010 por Gershoff, et al. explica que gran parte de la investigación sobre la disciplina hasta la fecha se ha centrado en el uso del castigo corporal por parte de los padres. La razón más probable para esta fijación investigadora es que el castigo corporal es una forma muy controvertida de imponer disciplina.

Sin embargo, el castigo corporal es una de las muchas técnicas disciplinarias que los padres usan para tratar de controlar el comportamiento negativo de sus hijos y promover su comportamiento positivo. Aunque hay una gran variación en el uso, algunos padres lo usan todos los días y otros nunca lo usan.

No obstante, en un estudio longitudinal de 2007 sobre el uso por parte de los padres de 10 diferentes tácticas disciplinarias, el castigo corporal fue una de las tres técnicas menos comunes utilizadas por los padres de niños en edad preescolar. Los más comunes fueron controlar el comportamiento infantil, hablar con los niños, distraer y modelar.