El mito de Hermes, el mensajero divino

Edith Sánchez·
14 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
17 Enero, 2020
El mito de Hermes nos habla de uno de los dioses más importantes de la mitología griega. Se le consideraba el mensajero de los dioses, no solo porque comunicaba los diferentes mundos, sino también porque mediaba para solucionar conflictos.

El mito de Hermes nos habla de uno de los dioses más polifacéticos de toda la mitología griega. Era uno de los más activos e inquietos y, por lo mismo, se le consideraba protector de actividades múltiples, como el comercio, la astucia, las fronteras y los viajeros que la cruzan, así como de los ladrones y los mentirosos, además de conductor de las almas de los muertos y mensajero divino.

Se le representa como un joven hermoso y atlético, que siempre está conversando y adora hacer bromas. Lleva puesto un sombrero y tiene alas, bien en las sandalias o bien en los pies. Esto le permite moverse rápidamente en todas partes.

Así mismo, el mito de Hermes dice que este joven siempre portaba el caduceo, una vara mágica con la que podía dormir a dioses y mortales y conducir las almas de los muertos hacia el inframundo.

Hermes era hijo de Zeus y de la pléyade Maia. Se le consideraba jefe de los sueños, guardián de las puertas y espía nocturno, pero finalmente se consagró como mensajero de los dioses.

El mito de Hermes son en realidad muchos mitos, ya que, aunque no fuera el protagonista principal, aparecía en muchos de los episodios más relevantes de la mitología griega.

La palabra es no sólo la identidad del mensaje y del mensajero, es su ángel guardián”.

-Francisco Garzón Céspedes-

Grecia

El mito de Hermes y la lira

Cuenta el mito de Hermes que nació en una cueva en el monte Cilene, en Arcadia. Tenía apenas pocos días cuando escapó de su cuna y echó a correr por los campos. De tanto andar, llegó hasta una pradera en donde su hermano Apolo apacentaba los rebaños de bueyes y vacas. Tentado por la oportunidad, Hermes decidió robar los bueyes y llevarlos a una cueva.

Una vez que ocultó su botín, Hermes regresó a su casa. Antes de entrar vio una tortuga y de inmediato se le ocurrió una idea. Mató a la tortuga, la vació y luego tensó sobre la caparazón una serie de cuerdas, elaboradas con tripas de buey. Así inventó la lira. Luego volvió a su cuna y se quedó dormido.

Cuando Apolo se dio cuenta del robo, utilizó sus poderes adivinatorios para encontrar al culpable. Así supo que había sido Hermes y lo acusó ante Zeus. Maia, la madre de Hermes, trató de disculparlo señalando que era apenas un bebé indefenso. Sin embargo, Zeus no se dejó engañar y le exigió al chico que devolviera lo hurtado.

Agobiado ante la autoridad de su padre, Hermes fue a la cueva donde tenía su botín y le devolvió las vacas y los bueyes a Apolo. Este, sin embargo, quedó maravillado con la lira.

Así que convino con el dios alado un cambio de todo su ganado por el instrumento. Hermes aceptó y recibió también una vara, con la que luego el chico construyó su arma predilecta: el caduceo.

Lira

Las actividades de Hermes

Fueron muchas las aventuras en las que estuvo presente Hermes. Una de las más notables ocurrió cuando su padre, un dios infiel a todas luces que fue pillado por su esposa, Hera, en una infidelidad con Ío, una sacerdotisa de la propia Hera.

Cuando esta descubrió los amoríos, Zeus quiso proteger a Ío convirtiéndola en una ternera blanca. Pero su esposa, siempre atenta, envió a Argos, un monstruo de mil ojos para que la vigilara, de modo que nadie se le acercara.

Zeus, por su parte, le encargó a su hijo Hermes que liberara a su amante. El mensajero de los dioses le cantó bellas canciones al monstruo y luego lo entretuvo con sus historias y sus reflexiones. Así consiguió que se durmiera y pudo cumplir la misión que le había encomendado su padre.

El mito de Hermes cuenta que este dios también jugó un importante papel cuando le entregó a Perseo unas sandalias aladas. Ese instrumento mágico fue decisivo para que el héroe pudiera vencer a Medusa. Hermes también condujo el alma de Perseo hasta la entrada del inframundo, como era su costumbre.

Hermes también tuvo un papel muy destacado en la Guerra de Troya, del lado de los griegos. Este dios también fue muy enamoradizo y tuvo una numerosa descendencia. Su hijo más famoso fue Pan, dios de la naturaleza y los rebaños. La palabra “hermenéutica”, o arte de interpretar los significados ocultos, se deriva de “Hermes”, que en la mitología romana fue conocido como Mercurio.

Vernant, J. P. (2001). Mito y pensamiento en la Grecia antigua. Ariel.