El mito de Selene, la diosa luna

Edith Sánchez·
23 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
23 Mayo, 2020
El mito de Selene fue muy importante entre los griegos, pese a que al final terminó fundiéndose con el mito de Artemisa. Sin embargo, la diosa de la noche tiene gran protagonismo en algunos mitos y regía en parte la medición del tiempo.
 

El mito de Selene es el mito de la diosa luna, una figura que tuvo una importancia relativa entre los griegos y mucho más protagonismo entre los romanos. Era la encargada de no dejar en la oscuridad a los mortales cuando su hermano Helios, el sol, se ocultaba en el horizonte.

En el mito de Selene se representa a esta diosa como una bella mujer, con tez pálida y tersa, que llevaba una corona de media luna sobre su cabeza. A veces iba sobre un toro, pero más frecuentemente se le veía desplazarse en un carruaje de plata, tirado por dos bueyes blancos o dos caballos alados. Como su hermano, el Sol, lo hacía en el día, ella recorría la noche en ese vehículo.

La diosa de la luna siempre vestía túnicas blancas y llevaba una antorcha en la mano. El mito de Selene tenía especial influencia en la medición del tiempo entre los griegos. En esta sociedad los meses se componían de tres períodos, cada uno de 10 días, en concordancia con las fases de la luna. Se creía que no solo gobernaba la noche, sino que también producía el rocío.

Hay noches en que los lobos están en silencio y aúlla la luna”.

-George Carlin-

Luna
 

El origen del mito de Selene

Dice el mito de Selene que esta diosa pertenecía a la segunda generación de titanes y que era hija de Hiperión y Tea. Hiperión era un titán que apenas apareció en la mitología griega; pese a esto, se le consideraba el dios de la observación. También se le asociaba con las primeras luces del día, justo ante de que saliera el sol.

Tea, la hermana y esposa de Hiperión, era titánide y se pensaba que regía la vista, pues los griegos creían que los ojos lanzaban rayos sobre las cosas y era esto lo que permitía verlas. Una de las funciones de Tea era la de darle brillo a los metales preciosos.

Hiperión y Tea tuvieron tres hijos: Helios, el sol; Selene, la luna; y Eos, la aurora. Se creía que cada día Helios iniciaba un viaje por toda la extensión del cielo; cuando terminaba, sobrevenía la oscuridad y entonces era Selene quien debía relevarlo para hacer un viaje similar en la noche. Eos, por su parte, tenía la misión de rodear al mundo para anunciar la presencia de Helios cada día.

Selene y un gran amor

El mito de Selene dice que esta diosa tuvo varios amantes, divinos y mortales. Sin embargo, su gran historia de amor la vivió con un mortal humilde llamado Endimión. Se cuenta que era uno de los hombres más bellos que había sobre la Tierra, tan solo comparable a Adonis o Narciso.

Endimión era pastor y guiaba a los rebaños en las noches. En una ocasión, estaba en el monte Latmus y se sintió tan cansado que no pudo evitar quedarse dormido en una gruta. Selene alcanzó a percibirlo y entonces descendió hasta la cueva con su carruaje y vio al bello pastor dormido. El sitio se iluminó con el brillo de la diosa y esto despertó a Endimión.

 

Los dos se enamoraron perdidamente el uno del otro desde ese instante. Sin embargo, ella era una diosa, por lo tanto, inmortal, mientras que él era un mortal. Cuenta el mito de Selene que ella en persona fue a pedirle a Zeus una solución, pues quería unirse para siempre con el pastor.

Diosa luna

Amores eternos

Endimión, por su parte, le pidió ayuda a Hypnos, dios del sueño. Tanto Zeus como Hypnos finalmente les ayudaron. No podían volver inmortal al pastor, ya que esto equivalía a darle la categoría de dios. Pero tampoco podían dejarlo como un mortal común y corriente, ya que esto afligiría a Selene.

La solución que encontraron fue la dejar a Endimión eternamente dormido. Solo podría abrir los ojos durante la noche para encontrarse con Selene. Así se concretó esta historia de amor y de ella nacieron 50 hijos, que corresponden a las 50 lunas o fases lunares, que hay en el año.

Sin embargo, según el mito de Selene, este no fue el único amante de la diosa. Con Zeus tuvo a la bella Paideía, diosa de la luna llena y de la crianza de los niños; también a Ersa, la diosa del rocío matutino; y a Nemea, ninfa de un manantial de Nemea. Con su hermano Helios concibió a los cuatro Horai o las cuatro estaciones.

 

La mitología griega reporta gran belleza en la explicación de los fenómenos naturales que conocemos. El mito de Selene, la diosa luna, refleja, una vez más, cómo los griegos observaban el mundo y el comportamiento de la naturaleza con gran fascinación.

Chaparro Gómez, C. (2000). Mito, texto e imágenes: el mito de Endimión y Selene.