El modelo de integración neurovisceral: la conexión cerebro-corazón

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 23 noviembre, 2018
Paula Villasante · 23 noviembre, 2018
El modelo de integración neurovisceral plantea cómo se realiza la conexión cerebro-corazón y las implicaciones que esto tiene en la gestión de nuestras emociones.

Hace unos 150 años, Claude Bernard estableció una conexión entre el cerebro y el corazón. El científico propuso que la corteza cerebral prefrontal tenía una función reguladora sobre la actividad de los circuitos subcorticales relacionados con la respuesta motivada. Años después, Thayer y Lane (2000) llamaron a esta conexión el modelo de integración neurovisceral.

De esta manera, este modelo establecería una red de estructuras neurales relacionadas con la regulación fisiológica, cognitiva y emocional. Esta red se denomina Red Autonómica Central (Central Autonomic Network, CAN). Así pues, esta red forma parte de un sistema de regulación interna. A través de ella, el cerebro puede controlar las respuestas visceromotoras, neuroendocrinas y conductuales, todas ellas necesarias para un comportamiento adaptativo.

Esta red autonómica central de la que hablábamos inerva el corazón a través de los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. Esta interacción se considera la fuente de la variabilidad de la tasa cardíaca (VTC).

“Cuando el corazón se ve afectado reacciona en el cerebro; y el estado del cerebro reacciona de nuevo a través del nervio neumogástrico (vago) en el corazón; de modo que bajo cualquier excitación habrá mucha acción y reacción mutua entre estos, los dos órganos más importantes del cuerpo”.

-Darwin-

El modelo de integración neurovisceral y la variabilidad de la tasa cardíaca

Ocurre que la VTC es, por tanto, el resultado de las interacciones del sistema nervioso autónomo (SNA) y el mecanismo intrínseco del funcionamiento del corazón. La actividad del SNA se basa en el equilibrio entre el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático (SNP).

La activación del SNS produce un aumento de la frecuencia cardíaca mediante impulsos lentos de baja frecuencia. Es, también, el responsable de los cambios en la tasa cardíaca debidos a estrés físico y mental. Por otro lado, el SNP disminuye la frecuencia cardíaca por impulsos eléctricos vagales de alta frecuencia.

“Incluso cuando la frecuencia cardíaca (FC) es relativamente estable, el tiempo entre dos latidos (R-R) puede diferenciarse sustancialmente. La variación en el tiempo entre latidos se define como la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC)”.

-Achten y Jeukendrup-

De esta manera, los mecanismos cardíacos intrínsecos y la actividad conjunta de los nervios simpáticos y parasimpáticos (vagos) actúan en el nódulo sinoauricular.

Cerebro y corazón uniéndose a través de un cable

Para que lo entendamos, a efectos prácticos, la VTC se define como la variación de la frecuencia del latido cardíaco durante un intervalo de tiempo definido. La forma más habitual de medirla es a partir del electrocardiograma (ECG).

Recientemente, la investigación sobre este modelo propone que existe una relación entre la VTC mediada por el SNP e índices cardíacos de la atención y la emoción.

“Todos estos procesos de regulación cognitiva, regulación afectiva y regulación fisiológica pueden estar relacionados entre sí en el servicio de comportamiento dirigido al objetivo”

-Thayer y Lane, 2000-

Así es como investigadores recientes establecen esta conexión entre el cerebro y el corazón. Diversos estudios han mostrado una reducida VTC en algunas patologías que se caracterizan por una inadecuada regulación emocional. 

Regulación fisiológica

De esta manera, el modelo de integración neurovisceral propone una asociación entre la regulación de ciertos sistemas con la función vagal y la VTC. Así, ciertos factores de riesgo a tener enfermedades cardiovasculares o padecer un infarto se encontrarían relacionados con una disminución de la función del nervio vago.

Factores de riesgo biológicos

  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Colesterol.

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida

  • Fumar.
  • Inactividad física.
  • Sobrepeso.

Factores de riesgo inmodificables

  • Edad.
  • Historial de enfermedades cardiovasculares.

Otros factores de riesgo

  • Inflamación.
  • Factores psicosociales.

Regulación emocional

Según el modelo de integración neurovisceral, la VTC también tiene relación con la regulación emocional. Las emociones reflejan el estado de ajuste de cada persona a la adaptación a los cambios vitales de su entorno.

Así, recientemente se ha descubierto que los individuos con niveles más altos de VTC en reposo, comparados con aquellos con niveles de reposo más bajos, producen respuestas emocionales más apropiadas según el contexto mediante respuestas de sobresalto moduladas por la emoción.

Además, el aumento de la VFC asociado a la regulación emocional se acompaña de cambios concomitantes del flujo sanguíneo cerebral en áreas identificadas como importantes en la regulación emocional y los procesos inhibidores.

Pinzas con caras de emociones

Regulación cognitiva

Por último, las investigaciones han tratado de determinar las relaciones entre la VTC y la regulación cognitiva. Así, muchas de las tareas que realizamos a diario implican procesos cognitivos. Algunos de ellos son:

  • Memoria de trabajo.
  • Flexibilidad mental.
  • Atención sostenida.

Además, la investigación ha determinado tras algunos estudios que, cuanta mayor VTC, mejores funciones ejecutivas de rendimiento a todos los niveles. Esto constituye una información realmente valiosa para la comprensión de nuestra psique en particular y nuestro cuerpo en general.

  • Achten, J., & Jeukendrup, A. E. (2003). Heart rate monitoring. Sports medicine, 33(7), 517-538.
  • Charles, D., Paul, E., & Phillip, P. (1872). The expression of the emotions in man and animals. Electronic Text Center, University of Virginia Library.
  • Fonfría, A., Poy Gil, R., Segarra, P., López, R., Esteller, À., Ventura, C., ... & Moltó Brotons, J. (2011). Variabilidad de la tasa cardíaca (HRV) y regulación emocional.
  • Thayer, J. F., & Lane, R. D. (2009). Claude Bernard and the heart–brain connection: Further elaboration of a model of neurovisceral integration. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 33(2), 81-88.