Personalidad tipo A: características y cómo nos influye

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 10 agosto, 2018
Julia Marquez Arrico · 10 agosto, 2018

La personalidad es el conjunto de características que nos definen como seres humanos, ya que nos distingue y caracteriza y, además, sirve para predecir nuestras actitudes y comportamientos. Desde la psicología se entiende que la personalidad es el patrón de sentimientos, emociones, pensamientos y tendencias de comportamientos que se mantienen estables a lo largo del tiempo y hacen diferente al individuo de los demás. Aunque hay muchos tipos, en este artículo se va a exponer, específicamente, la personalidad tipo A.

Lo primero que se debe aclarar es que existen diferentes clasificaciones y teorías de personalidad. No obstante, básicamente casi todas las teorías se concentran en clasificar la personalidad en tipos, otras en perfiles, otras en un grupo central de rasgos que definen toda la estructura de personalidad. En este artículo, como se ha adelantado, vamos a centrarnos en la Teoría de los tipos de personalidad de Friedman y Rosenman.

Estos autores (que eran cardiólogos) en la década de los 50, llevaron a cabo una serie de investigaciones sobre tipos de personalidad y encontraron dos tipos: Tipo A y Tipo B (y posteriormente el Tipo C). Mientras que la personalidad tipo A es un patrón que se caracteriza por unos rasgos muy fuertes y rígidos, el patrón tipo B se caracteriza por una mayor flexibilidad y docilidad en sus tendencias de comportamiento y actitudes.

Principales características de la personalidad Tipo A

La personalidad de tipo A se define por 3 características: competitividad, sensación de urgencia y hostilidad. Estas tres facetas se manifestarían principalmente en situaciones de estrés, exigencia y retos. Es decir, una persona con patrón tipo A no tiene por qué ser competitiva e impaciente siempre en los diferentes aspectos de su vida personal, sino que, más bien, mostrará estas 3 características en determinadas situaciones. Pasaremos a ver estas características una a una.

Competitividad

Las personas tipo A muestran una orientación al logro, es decir, buscan dar lo mejor de sí mismas y destacar positivamente del resto. Quieren ser los mejores en su campo, mostrar el mejor rendimiento en situaciones de estrés o desafío y no se rinden con facilidad.

La competitividad del patrón tipo A también da lugar a un alto nivel de autoexigencia y a buscar el éxito en prácticamente todo lo que se hace. Porque para alguien con personalidad tipo A, alcanzar una meta es una experiencia satisfactoria en sí misma y es algo muy reforzante para su cerebro; de hecho, llegar a una meta activa la vía de recompensa cerebral en estas personas.

Hombre y mujer en la meta de salida

Sensación de urgencia

Otra de las características que definen el patrón tipo A es la impaciencia o sensación de urgencia, estas personas lo quieren todo de manera instantánea. A las personas tipo A, les cuesta esperar y tienen una gran necesidad de resolver los problemas de manera inmediata. Esto, obviamente, les lleva a tomar decisiones equivocadas fruto de la impulsividad y de la imprudencia. Son personas a las que les cuesta mucho esperar y tienen una percepción del tiempo diferente. Incluso pueden preferir bajar la calidad de su tarea a cambio de terminarla más rápido.

Hostilidad

Bajo situaciones de estrés, el patrón de personalidad tipo A se distingue por mostrar con facilidad un alto nivel de hostilidad en forma de agresividad verbal, gestual e incluso física. La hostilidad del tipo A también se observa en que son personas que rápidamente elevan la voz y utilizan un tono amenazante, casi sin darse cuenta, de manera automática. Asimismo, la hostilidad hace que estas personas tengan un estado basal de hipervigilancia, como sienten que tienen que defenderse, están pendientes de cualquier señal que indique una posible amenaza.

¿Cómo nos influye la personalidad tipo A?

En este sentido, la personalidad tipo A se identifica y se define como resultado de estudiar la respuesta de estrés de un grupo de personas. Mientras que unos sujetos de dicho grupo de estudio respondían con una respuesta reactiva y proactiva ante el estrés (los tipo A) otros respondían con la reflexión, la pasividad y la calma (los tipo B). Es por todo ello que el patrón de personalidad tipo A es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué significa que el patrón de personalidad tipo A sea un factor de riesgo frente a enfermedades cardiovasculares? El tipo A como factor de riesgo significa que una persona bajo estrés con patrón tipo A tiene mayores probabilidades de sufrir un infarto o un peligroso pico de hipertensión que una persona que no tenga este patrón. De aquí la importancia de trabajar para regular este patrón de personalidad con un trabajo psicológico en terapia, porque, aunque sean rasgos de personalidad, estos pueden ser suavizados o modificados en su intensidad.

Mujer preocupada

Además de influir en nuestra salud, la personalidad tipo A influye en la relación que tenemos con lo demás, ya que es un patrón de personalidad que dificulta la convivencia y el trabajo en equipo. De hecho, las personas tipo A suelen preferir trabajar a solas o en tareas que sean lo más independientes posible, porque les cuesta vincularse con los demás debido a su nivel de exigencia e impaciencia.

En cualquier caso, este patrón de personalidad puede trabajarse en terapia; es más, existen programas de intervención en ambientes laborales que están específicamente dirigidos a modular la triada de rasgos tipo A.

A modo de conclusión, es importante destacar que la personalidad tipo A requiere de consejo psicológico, pues es fundamental que estas personas desarrollen estrategias de autogestión emocional dada su implicación en su estado de salud, un ejemplo más de cómo lo psicológico regula y afecta a “lo físico”.