El oído, último sentido que se pierde antes de morir

Edith Sánchez·
05 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
03 Septiembre, 2020
Un estudio llevado a cabo en Canadá encontró evidencias de que el oído es el último sentido que por norma se desconecta de la función cerebral. Un dato curioso con implicaciones interesantes.

La muerte es y seguirá siendo un misterio al que solo se le pueden arañar los bordes para tratar de comprenderla. Uno de los datos que ha podido corroborar la ciencia es que el oído es el último sentido que, por norma, perdemos antes de morir.

Todos vamos a morir y que uno de los momentos que más interrogantes genera es ese paso de la vida a la muerte. Desde hace mucho tiempo se ha afirmado que el oído sigue activo después de que fallen la vista y otros sentidos; incluso la conciencia. Sin embargo, ahora hay un estudio científico que lo corrobora.

El descubrimiento no es menor si se toma en cuenta que hablarle a un ser querido antes de morir podría ser muy reconfortante tanto para quien lo hace, como para la persona que se va. Si el oído sigue activo, es posible que las palabras afectuosas le ayuden a las personas a dar ese paso definitivo en mayor calma.

Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte”.

-Blaise Pascal-

Persona agarrando la mano de su familiar

El oído y el momento de la muerte

La investigación sobre el oído al momento de la muerte fue llevada a cabo por investigadores de la University of British Columbia (UBC). Los resultados se publicaron en la revista Scientific Reports. El estudio se llevó a cabo con pacientes del St John Hospice de Vancouver que estaban a punto de morir. Sus datos se contrastaron con un grupo de control compuesto por personas sanas.

El grupo de investigadores, encabezado por la doctora Elizabeth Blundon, monitoreó a los pacientes a través de electroencefalogramas (EEG). Estos miden la actividad eléctrica del cerebro y permiten detectar si hay respuesta a los estímulos del medio ambiente.

Las mediciones se llevaron a cabo tanto en los momentos en los que las personas estaban conscientes como después de haber perdido el conocimiento. A esos pacientes se les hizo escuchar sonidos comunes y sonidos raros. Lo mismo se hizo con las personas sanas. El resultado fue que en ambos casos había una respuesta cerebral similar.

Persona cogiendo la mano a otra para despedirse

Los resultados del estudio

Al final, los investigadores concluyeron que las personas podían escuchar cuando entraban en estado de inconsciencia, poco antes de morir. La doctora Elizabeth Blundon explicó que hay un punto en que quienes mueren de muerte natural entran en una fase de ausencia de respuesta. Sin embargo, las mediciones realizadas señalan que todavía serían capaces de oír.

Blundon agregó que “Nuestros datos muestran que un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en un estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida”. Esto corrobora la idea de que el oído es el último sentido que se pierde.

Sin embargo, los investigadores ignoran si esas captaciones de sonido implican algún nivel de conciencia. En otras palabras, todavía no sabemos hasta que punto las personas, encontrándose en este estado, pueden comprender el significado de los sonidos.

Romayne Gallagher, una médica que también había estudiado el tema, cree que sí hay algún nivel de conciencia, pues a lo largo de su trayectoria observó reacciones muy positivas en quienes estaban a punto de morir y escuchaban la voz de las personas que amaban. Sin embargo, el estudio citado no logró corroborar o descartar esta posibilidad.

Otros datos interesantes

En 2017, el doctor Sam Parnia, de la Universidad de Nueva York, también se había hecho muchas preguntas sobre los instantes finales de la vida. Su propia experiencia con pacientes que habían sufrido un ataque cardíaco y luego habían vuelto a la vida, lo llevaron a pensar que la actividad cerebral se mantiene, incluso después de que el cuerpo está clínicamente muerto.

Parnia aseveró que la muerte es un proceso y no un momento. Por eso, cuando los pulmones dejan de respirar y el corazón de latir, todavía hay actividad en el cerebro y esta persiste por al menos tres minutos más. En este caso, tampoco está claro si la persona es consciente de su propia muerte, pero Parnia piensa que sí.

Parnia también llama la atención sobre el hecho de que se puede revivir a una persona luego de un ataque cardíaco, si no hay daño cerebral. Dice que incluso esto se logra hasta cinco o seis horas después de “la muerte” y que solo es posible porque el cerebro sigue funcionando. El tema es fascinante, pero, como en tantos otros, hay más preguntas que respuestas, por ahora.

Llano Escobar, A. (1990). El morir humano ha cambiado. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana (OSP); 108 (5-6), mayo.-jun. 1990.