El olvido y otros rincones de la memoria

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 octubre, 2017
Ana Ramos · 22 agosto, 2013

A todos nos pasa. Intentamos recordar un nombre, un acontecimiento o un lugar y no hay forma de que acuda a nuestra mente. Buscamos estrategias intentando asociarlo con algo o incluso acudimos a pedir los favores de algún que otro santo… y nada ¿Dónde van los recuerdos perdidos? ¿Por qué aparece el olvido?

“La ventaja de tener una mala memoria es que uno puede disfrutar varias veces de las mismas cosas como si fuera la primera vez”

-Friedrich Nietzsche-

¿Tiene el olvido una función?

Indiscutiblemente sí. El olvido es algo natural y esencial para que la memoria y, con ella, la inteligencia, funcione correctamente. Nuestro cerebro es una máquina compleja que recurre a la ley del mínimo gasto de energía para su funcionamiento.

Si no fuésemos capaces de olvidar los detalles considerados insignificantes o las informaciones innecesarias de nuestras percepciones, no podríamos llegar a establecer conceptos generales sobre lo que nos rodea, estaríamos continuamente agobiados con datos procedentes de nuestros sentidos. Por otro lado, quedaríamos bloqueados por la sobrecarga de estímulos e información.

Maniquí sobrecargado de información

Esto conlleva también que la memoria sea selectiva, y que tendamos a recordar aquellos hechos que por una u otra razón tiene una mayor relevancia en nuestra vida o que en un momento dado nos impactaron. Para los más psicoanalistas, el olvido tiene también la función de desplazar recuerdos ingratos o traumáticos, permitiendo a la psique funcionar con normalidad.

“Olvidar cosas malas, también es tener buena memoria, decía Martin Fierro”

-Facundo Cabral-

Teorías sobre el olvido

Dado que el olvido puede condicionar nuestra vida en un momento dado, es un fenómeno que ha sido estudiado científicamente desde el nacimiento de la psicología. De hecho los primeros estudios se remontan a finales del siglo XIX, cuando el psicólogo Ebbinghaus investigó sobre el tema, concluyendo que las personas funcionamos con una “curva del olvido”.

Según esta curva, el olvido es mucho mayor y rápido en las primeras horas posteriores al hecho a recordar. Lo que consigamos salvar hasta ahí, se mantendrá constante durante más tiempo. Luego irá decreciendo muy lentamente hasta recordar sólo detalles o el olvido completo.

Las teorías cognitivas hablan de que el olvido se da porque la huella que deja un recuerdo se va debilitando paulatinamente si no hacemos uso de ella, pudiendo llegar a desaparecer. También se habla de que el olvido se produce por interferencias de unos recuerdos con otros, es decir, cuando un recuerdo nuevo intenta hacerse un hueco en nuestra memoria queda bloqueado o distorsionado por aprendizajes anteriores.

“La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla”

-Refrán-

Y volviendo al psicoanálisis más freudiano, el olvido se da por la represión del recuerdo, como un mecanismo de defensa ante hechos no deseables. Sin embargo, esa información reprimida puede volver en forma de lapsus no intencionados, sueños u otras manifestaciones.

Causas del olvido

Hemos hablado hasta ahora del olvido “cotidiano”, el que nos afecta en el día a día. Hay formas de olvido sin embargo más feroces, que pueden impedir que la persona haga su vida ordinaria.
Hablamos en esos casos de las siguientes.

Mujer olvidándose de algo

  • Amnesia: Es la pérdida total o parcial de la memoria ocurrida por una lesión física, por la vivencia de un hecho traumático o el uso de drogas. Puede durar desde pocos minutos hasta varios años.
  • La enfermedad de Alzheimer: Provocada por la degeneración neuronal, esta enfermedad conlleva una pérdida de memoria de rápida progresión, unida a un deterioro físico y mental global.
  • El síndrome de Korsakoff: Es un síndrome que suelen padecer los alcohólicos crónicos. Desórdenes del recuerdo, reiteraciones de una historia contada mil veces, problemas para recordar acontecimientos recientes…

“No existen recuerdos más activos y vigorosos que aquellos que se esconden detrás del velo misterioso de la amnesia”

-Federico Andahazi-

En suma, el olvido es un fenómeno tan útil como odioso, aunque siempre hay trucos para engañarlo y mejorar la memoria. ¿Has experimentado el olvido en según qué ocasiones? ¿Qué cosas olvidas más fácilmente?