El país de las maravillas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 enero, 2018
Sofia Alcausa Hidalgo · 24 marzo, 2015

Hace tiempo soñé con un país de las maravillas. Un lugar en el que no existía la mentira, la hipocresía, la traición, la envidia o la falta de escrúpulos. Un mundo en el que cada uno sabía que lo mejor para sí era también lo mejor para la comunidad y que con pequeñas acciones era muy fácil conseguir la felicidad para uno mismo y para los demás…

Entonces me desperté y no estaba mi país de las maravillas… como si de la Caja de Pandora se tratara, se abrió ante mis ojos el mundo en el que vivimos. Un mundo en el que convive la guerra junto a las más bellas obras de Arte y ambas son producto de la mano humana…

Un mundo en el que felicitamos al vecino por sus logros mientras nos reconcome por dentro sin ser conscientes de que ese sentimiento sólo nos hace daño a nosotros mismos, a nadie más. Un mundo plagado de imágenes de guerra y horror que nos reproducen cada día en los telediarios y que vemos mientras tomamos nuestro almuerzo tranquilamente…

“Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”

-Aristóteles-

Un mundo imperfecto como nosotros mismos

Mujeres ignorándose

Y sin embargo nos escandalizamos que los demás vean lo castos y puros que somos ante una Obra de Arte de contenido erótico o una película algo subida de tono, cuando todos ya sabemos lo que es el mundo… Un mundo en el que las aplicaciones de mensajería instantánea han desplazado a la comunicación cara a cara y a ese “Hola, buenos días ¿Cómo está?”. Que ahora decimos con poca o ninguna gana.

Pero este es el mundo real, un mundo imperfecto como nosotros mismos y que sigue cometiendo errores y aciertos desde los albores de a historia, porque es así y porque lo seguirá siendo… pero algo me dice en mi interior que cuando creces, cuando crees que ya eres un adulto es porque ha crecido un fuerte árbol en tu interior que te mantiene sereno y resistente ante los vientos fuertes e inesperados…

Eres un poco más sabio y ya sabes en qué consiste el juego de la vida e incluso te repites a ti mismo con cierta ironía “la realidad siempre supera a la ficción” o “Cést la vie” y no por ello te entristeces o te vuelves desconfiado, reacio al contacto con los demás o incrédulo, el mundo es imperfecto y nosotros también.

Cuando aprendes a perdonar y a perdonarte todo se torna más fácil y con lo bueno y con lo malo entiendes que siempre hay algo por lo que merece la pena vivir. Seguramente sean tus hijos, tus padres y tus cosas cotidianas las que te hacen seguir vivo e ilusionado… porque solo estamos muertos cuando empezamos a rendir pleitesía al abandono y lo acoplamos como una constante en nuestras vidas.

Un árbol fuerte y resistente

Dedicado a una persona muy especial, que ya no está aquí y que amó la vida hasta el último minuto de su aliento. Y dedicado también a todas esas personas que puedan estar pasando un momento triste o de desaliento en sus vidas. Con todo mi cariño y mi respeto os animo que construyáis vuestro árbol fuerte y resistente en vuestro interior.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abedecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a la vida.

Puerta en árbol

“Alicia, no puedes vivir tu vida para complacer a los demás, la elección debe ser tuya”

-Alicia en el país de las maravillas-

Cada uno de nosotros puede entrar en el país de las maravillas. Aprendiendo de los errores, apartándonos de la gente tóxica, siendo nosotros mismos, cuestionando nuestras creencias, intentando convertirnos cada día en mejores personas… El país de las maravillas puede dejar de ser un sueño para convertirse en una realidad. Recuerda que siempre hay algo por lo que vale la pena vivir.