El poder de la sonrisa de Duchenne

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 4 septiembre, 2018
Valeria Sabater · 4 septiembre, 2018

Dicen de la sonrisa de Duchenne que es la más genuina, que atrapa por su sinceridad, que encandila por su magia y por las emociones positivas que transmite. Así, de entre todos los gestos que puede reflejar el rostro humano, este es sin duda uno de los más atractivos y llamativos, uno que la ciencia de las sonrisas viene estudiando durante décadas por su poderoso efecto.

Hay quien define las sonrisas como “engrasadores sociales”. Sin embargo, son mucho más que eso: el ser humano llega al mundo con ese mecanismo social impreso en lo más profundo de su ADN, incluso las personas invidentes sonríen de forma automática sin haber visto jamás una sonrisa. Es ese resorte espontáneo el que mejora el ánimo, que optimiza las relaciones y que nos permite transmitir emociones sin necesidad de palabras.

“Con tu sonrisa haces el mundo más bello”.

-Thich Nhat Hanh-

Ahora bien, cabe señalar que este maravilloso gesto social presenta diversas variedades, que no todas las sonrisas son iguales y que hay una que destaca sobre las demás de manera prodigiosa. Hablamos de ella, de la sonrisa de Duchenne, el epítome de lo genuino y que definió en su día el médico, neurólogo y pionero en fotografía médica Guillaume Duchennea mediados del siglo XIX.

El doctor Duchenne, experto sobre todo en la fisiología del movimiento, quiso describir y detallar cómo se diferenciaban las sonrisas falsas de las auténticas, y para ello, detalló paso a paso cómo se dibuja y aparece en nuestro rostro. Hablamos de un gesto involucra para su formación a una serie de músculos de nuestra complejísima arquitectura facial.

Un tema sin duda interesante y con notables matices en el que vale la pena profundizar.

chica con una hoja en el rostro cubriendo su sonrisa de Duchenne

¿Qué nos la ciencia sobre la sonrisa de Duchenne?

Es muy posible que una parte de nuestros lectores asuman la idea de que existe una sonrisa genuina y sincera con algo de escepticismo. Para los que así lo crean, cabe decir que no se equivocan, porque tal y como muchos pueden sospechar, la sonrisa de Duchenne puede imitarse y por tanto convertirse en una falsa sonrisa con un fin muy concreto: seducir, convencer, atraer, engañar, etc.

Así, gracias a un estudio llevado a cabo por la Universidad Tufts, en Massachusetts y publicado en la revista British Psychological Society, puedo verse que, tras poner a prueba a un grupo de 98 participantes, casi el 69% de la muestra podía imitar “casi a la perfección” este tipo de sonrisa.

Decimos “casi” porque un buen experto en la sonrisa de Duchenne sí podría advertir la falsedad, porque en este gesto social hay un matiz que va más allá de la boca y que se imprime en la mirada: es la autenticidad emocional.

¿Cómo identificar la sonrisa de Duchenne?

Tal y como el propio doctor Duchenne explicó en 1862, la característica esencial de cualquier sonrisa es la elevación de las esquinas del labio, las cuales se levantan con la ayuda de los músculos de la mejilla. Ahora bien, la sonrisa de Duchenne tiene un matiz singular a la vez que excepcional, y es el generado por la emoción positiva y la alegría, la cual, se transmite mediante una combinación sutil de diversos músculos.

  • Estamos ante un tipo de sonrisa que se origina con la contracción de los músculos cigomático mayor y cigomático menor cerca de la boca, los cuales, alzan a su vez la comisura de los labios. Asimismo, y aquí viene el matiz singular, también se forman unas pequeñas arruguitas alrededor de los ojos al contraerse tanto las mejillas como el músculo orbicular cerca de los ojos (orbicularis oculi).

Chico sonriendo

 

¿Cómo diferenciar una sonrisa de Duchenne auténtica de una falsa?

Paul Ekman es un psicólogo reconocido por su trabajo en el campo de las emociones, especialmente en lo que se refiere a su expresión. Gracias a él conocemos hasta 18 tipos diferentes de sonrisa, las emociones asociadas a ella y los músculos faciales implicados en cada gesto.

  • Así, algo que nos señala el doctor Ekman es que la mayoría de las sonrisas (incluidas las falsas) responden a la propia voluntad. Sin embargo, la sonrisa de Duchenne auténtica es el reflejo de las emociones del alma.
  • Esta frase, que nos puede parecer algo poética, manifiesta una idea que él mismo demostró en un estudio publicado en una revista de psicología social. A saber, este gesto se percibe con la sonrisa, pero también con la mirada, porque es ahí donde se refleja la felicidad, el bienestar o la complicidad más auténtica.

De este modo, un aspecto que debemos conocer sobre la sonrisa de Duchenne es que está controlada por la corteza motora y por el sistema límbico. ¿Qué significa esto? Básicamente que es un gesto que implica a la parte más emocional del cerebro. Todo ello nos hace concluir que las sonrisas verdaderas, las genuinas, provienen de esa parte del cerebro donde las emociones positivas hacen que se contraigan los ojos, al mismo tiempo que les confieren un brillo especial.

mirada iluminada que complementa la sonrisa de Duchenne

Por tanto, cuando estemos ante alguien que dibuja para nosotros una sonrisa, no nos quedemos solo con la atractiva forma de esos labios. Vayamos también en busca de los ojos para ver el brillo que generan las emociones positivas no falseadas, intuyamos la sinceridad, la mirada que no rehúye y que abraza en profundidad…

Para concluir, tal y como señala Daniel Goleman en su libro Inteligencia Social, abundan en exceso las personas tristes con sonrisas falsas. Si trabajamos nuestras emociones e invertimos en bienestar y felicidad, mostraremos al mundo una auténtica sonrisa Duchenne.