El respeto a uno mismo, a los demás y al planeta, una fuente de riqueza

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 7 mayo, 2019
Sonia Budner · 7 mayo, 2019
A veces, tenemos una idea bastante extraña de lo que es y significa el respeto. Una palabra que deberíamos escribir con mayúsculas si queremos aportar nuestro propio impacto en el mundo en que vivimos

Que el mundo en el que vivimos se puede mejorar es una creencia que mueve por dentro a muchas personas. Todos queremos dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones. Lo cierto es que muchos de los cambios y mejoras empiezan por el respeto a uno mismo.

Cuando una persona se respeta a sí misma, conoce el valor del respeto de primera mano. Sabe cuál es su importancia y lo valioso que es para su vida y su entorno. Por lo tanto, cuando se tiene respeto a uno mismo se respeta también a los demás y al mundo en general.

Entrar en la cadena del respeto es una actitud positiva que termina abarcándolo todo. En muchas ocasiones, las personas se sienten sin ningún tipo de poder sobre lo que ocurre a su alrededor. Pero todos tenemos un gran impacto en él, para lo bueno y para lo malo, aunque la mayoría de las veces no seamos conscientes de ello.

Bola del mundo transparente al aire libre

El respeto hacia uno mismo

Este tipo de respeto es una forma de amor en el que uno comienza por valorar el propio enfoque personal, único e irrepetible. Tiene mucho que ver con la autoestima, con comprender y apreciar los rasgos del propio carácter. De hecho, se encontrarán pocas oportunidades de respeto por parte de los demás, si el respeto no comienza por uno mismo.

Ahora bien, el respeto a uno mismo no debe confundirse con el ego, una máscara que se muestra al mundo con tan solo algunos rasgos buenos, que no siempre son verdad. El respeto que una persona debe exigirse y profesarse a sí misma contempla la autenticidad. Por esta razón, el desarrollo y la práctica de comportamientos asertivos ayuda enormemente a mejorar este aspecto de nosotros mismos.

Además, las decisiones que la vida requiere que tomemos pasan por haber cultivado una buena cantidad de respeto hacia uno mismo, para ser lo más acertadas posible. Así, poseer límites en cada aspecto de la vida es una vía para cultivar el autorrespeto.

Aprender a decir es un ejercicio de autorrespeto muy saludable.

Respeto por los demás

El respeto hacia los demás, sus derechos, sus ideas, sus formas de vida y sus creencias es casi un tópico en nuestros días. Globalizar el mundo en términos económicos está resultando bastante más sencillo que globalizar el respeto entre sociedades y culturas que poco tienen que ver unas con otras.

A muchas personas se les hace tremendamente difícil respetar lo que no comprenden o lo que está en el otro extremo de sus valores. Esto se complica cuando el propio respeto no ha sido cultivado en primer lugar. Por lo tanto, hacer un ejercicio de respeto de ideas y valores ajenos es comenzar el camino a la mitad del recorrido.

Aunque parezca mentira, el respeto hacia los demás comienza con practicar el agradecimiento y la buena educación en las situaciones más básicas de vida. La amabilidad es algo que en determinados ambientes sociales se está perdiendo a pasos agigantados.

Hablar con respeto a los demás, dar las gracias, pedir permiso son costumbres maravillosas que dicen mucho sobre uno mismo.

Enfrentar el mundo cada día con una sonrisa no es un signo de falsa felicidad. Es una evidencia de respeto hacia los otros, que pueden no tener el mismo estado mental que nosotros. Esta y otras costumbres son la base del comportamiento cívico. El civismo está basado en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Algunos lo llaman la nobleza detrás del respeto. Y es eso en realidad.

Las palabras pueden convertirse en mágicas cuando contienen respeto. Ser y comportarse de manera agradecida y generosa mejora enormemente nuestras relaciones con las demás personas. La cortesía nos hace mejores personas, hacia nosotros mismos y hacia los demás, y es el mejor medio para inculcar el respeto también en nuestros hijos.

Manos sosteniendo flor simbolizando los principios de la reciprocidad

Respeto por el planeta

La buena noticia es que el respeto es altamente contagioso. Cuando uno conoce su valor, lo puede contagiar. Nuestro mundo es mucho más que los seres humanos que habitan. Comprender que nosotros somos tan solo una pequeña parte de las maravillas que nuestro planeta contiene es dar el primer paso para vivir en mejor armonía con aquello que nos rodea y de lo que nos nutrimos en todos los sentidos.

De todas las habilidades que la psicología nos ofrece para mejorar nuestras vidas, el respeto a uno mismo, hacia los demás y hacia el planeta es quizás una de las más importantes.

Respeto es un término que debe ponerse en contexto para entenderlo completamente y nuestra vida diaria nos ofrece continuas oportunidades para practicar.

Dejemos de pensar en el respeto como uno de esos conceptos abstractos y empecemos por utilizarlo en lo básico, en la rutina, en el día a día. Es una de las mejores herramientas que encontraremos para dejar un impacto positivo en este mundo nuestro.

 

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