El semáforo de la ira: técnica de autorregulación emocional

24 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Laura Rodríguez
El semáforo de la ira es una herramienta que utiliza el funcionamiento del semáforo tradicional para enseñar al niño a gestionar sus emociones a través de los colores.

El semáforo de la ira es una herramienta para niños, normalmente entre 4-10 años, utilizada para ayudarles a gestionar sus emociones; los niños en esas edades ya identifican las emociones básicas, pero tienen dificultad para regularlas adecuadamente. El semáforo de la ira consiste en aplicar el funcionamiento del semáforo tradicional para enseñar al niño a gestionar sus emociones, principalmente las negativas.

Cabe destacar que los niños comprenden a la perfección cómo funciona el semáforo que nos encontramos habitualmente en la calle, de ahí que se utilice el símil del semáforo y sus colores. El rojo indica que no se puede pasar y tenemos que detenernos, el amarillo indica que necesitamos esperar y el verde significa que ya puedes pasar.

Si trasladamos los colores del semáforo y lo que representan a un ataque de ira o a una rabieta, los niños pueden aprender a gestionar sus emociones como si de un juego se tratara.

En este sentido, puede surgir la siguiente cuestión: ¿cómo puedo conseguir que el niño aprenda a relacionar el semáforo con sus respuestas ante sus emociones? A fin de poder aplicar el semáforo de la ira es necesario que los niños asocien los colores del semáforo con las emociones y su conducta. En estas líneas explicamos en qué consiste la función de cada color y su respuesta.

«La autoconciencia implica comprender en profundidad las emociones, los puntos fuertes, las debilidades, las necesidades y los impulsos de uno mismo».

-Daniel Goleman-

Niño sentado pensando

Autorregulación emocional

¿Por qué es tan importante que los niños autorregulen sus emociones? Laura Chica, psicóloga y coach, incide en la necesidad de enseñar a los niños el control emocional y fomentar el autoconocimiento de sus propias emociones y cómo reaccionan ante ellas. Asimismo, es necesario que aprendan que pueden variar sus reacciones según su estado de ánimo, de tal modo que puedan elegir la reacción adecuada para cada situación.

Del mismo modo, Ángela Cuervo, psicóloga infantil, en su tesis doctoral sobre tristeza, depresión y estrategias de autorregulación en niños, hace hincapié en la relevancia de la autorregulación emocional en los más pequeños. Por ello, destacamos el uso de esta técnica para enseñar a los más pequeños a controlar sus emociones a través de los colores del semáforo.

A su vez, un equipo del departamento de psicología y neurociencias de la Universidad Duke, de Estados Unidos, destaca la importancia del autocontrol y la autorregulación emocional en el desarrollo evolutivo de las personas, puesto que, según las estadísticas presentadas en el estudio, la carencia de esta habilidad pueden acarrear problemas de salud en el futuro. De ahí que se vuelva fundamental enseñar a los niños a autorregular sus propios emociones y sus respuestas ante las mismas.

Los colores del semáforo de la ira

Color rojo

PARARSE, tranquilizarse. Cuando no podemos controlar una emoción, concretamente el enfado y la ira, tenemos que pararnos al igual que nos paramos en un semáforo cuando se encuentra la luz roja. Si el enfado nos desborda, es el momento de detenerse, de meditar acerca de lo que nos está ocurriendo.

Color amarillo

PENSAR, reflexionar acerca del problema y de lo que estamos sintiendo «¿cómo me siento en este momento?», «¿estoy enfadado?», «¿me siento triste?». A continuación, se invita al pequeño a reflexionar sobre las posibles alternativas de respuesta y sus consecuencias frente a esa situación. ¿Cuál es la respuesta más adecuada para mí, cuál es la solución que me aporta más beneficios?

Emoticonos con los colores del semáforo

Color verde

ACTÚA, soluciona el problema. Una vez analizadas las alternativas de respuesta, elige la opción de respuesta que más te convenga y llévala a cabo para resolver la situación en la que te encuentras. Para aumentar la respuesta positiva del niño, es relevante reforzar cada conducta positiva que realiza, siguiendo la teoría de Skinner sobre reforzamientos en el aprendizaje, el refuerzo positivo produce que el niño sienta que su esfuerzo es valorado y percibido, y le anime a seguir manteniendo esos patrones de conducta.

A modo resumen, tal y como hemos indicado en este artículo, es fundamental para la educación de los más pequeños tener en cuenta la autorregulación de las emociones, su modo de afrontar emociones tales como la ira, el miedo, la frustración. Dada la importancia que posee la adquisición de esta habilidad, resaltamos el semáforo de la ira, una herramienta sencilla, útil y práctica de animar a nuestros pequeños a aprender a manejar sus propias emociones.

  • Planells, O. (2012) ¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia. Barcelona: Cuadernos Faros
  • Chóliz, M. (2005). Psicología de la emoción: el proceso emocional. Universidad de Valencia