El sexólogo: características, formación y mitos

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Alberto Álamo
· 11 febrero, 2019
¿Alguna vez te has preguntado qué hace un sexólogo? ¿Sabemos exactamente qué formación ha recibido? ¿Es verdad todo lo que se oye acerca de esta profesión? Quizá te sorprendas al leer este post.

El sexólogo es una figura desconocida, estando, de manera paralela, rodeada de cierto misterio. De entrada, antes de decir quién y cómo es esta figura profesional, sería bueno describir la propia disciplina: la sexología es la ciencia que estudia los sexos: sus identidades, mixturas, diferencias e interacciones, tanto íntimas como públicas. Es decir, no estudia el sexo, en singular, sino los sexos, en plural, ya que son dos, con toda la diversidad que ello conlleva: existen infinitas formas de vivirse y sentirse como hombre y como mujer.

En este caso nos referimos a una disciplina científica que tiene aproximadamente cien años de antigüedad. Es decir, no está tan asentada ni normalizada como otras disciplinas que, de alguna forma, están presentes en nuestras vidas.

Es precisamente la juventud de esta ciencia la que alimenta la incertidumbre, el desconocimiento y, por el camino, algunos prejuicios… Y es que, cuando una disciplina no goza de mucho recorrido, necesita tiempo para asentarse, institucionalizarse, gozar de una cierta aprobación y consideración social. Además, esta ciencia carga con la creencia popular de ser la encargada única y exclusiva de los «problemas de la cama», cuando trata muchas más situaciones.

Su juventud y el tema que trata la hacen peculiar. Tanto es así, que los sexólogos y las sexólogas son profesionales sobre los que existe aún cierto desconocimiento. Qué hacen exactamente o qué han estudiado son tan solo dos de las preguntas más frecuentes, cuyas respuestas resultan desconocidas para buena parte de la sociedad.

Pareja con el sexólogo

¿Qué caracteriza a un sexólogo?

Las intervenciones en sexología se pueden agrupar en cuatro grandes grupos: la educación, el asesoramiento, la terapia y la investigación. Estas cuatro áreas, diferentes y diversas, brindan una diversidad en los perfiles profesionales más que notoria, con lo que sería difícil delimitar un perfil profesional determinado.

Sin embargo, sí que hay ciertos rasgos o características que un sexólogo debería tener o que, al menos, ayudarían al desarrollo de su profesión:

  • Habilidades sociales. En prácticamente todos los ámbitos, el sexólogo va a tener que tratar directamente con dificultades individuales o en pareja, y ello requiere de cierta delicadeza en el trato, en las palabras, las formas y, en definitiva, el tipo de comunicación. Conseguir el equilibrio entre resultar cercano sin perder profesionalidad y ser profesional sin perder cercanía es una labor difícil que requiere de práctica.
  • Curiosidad. Ya sea por abordar, en ocasiones, temas que difícilmente se tratan en otros ámbitos, o simplemente porque el estudio de los sexos ofrece muchísima diversidad, el sexólogo se encuentra en un continuo aprendizaje. Así, es difícil que una persona que ha elegido esta profesión no tenga curiosidad por saber y nutrirse de conocimiento de la misma.
  • Apertura mental. El sexólogo no solo ha de estar dispuesto a aprender cada día, sino que también debe de estar dispuesto a tener la apertura mental suficiente para recibir información de muchas fuentes y no descartarla o asumirla antes de procesarla. Dicho de otra manera, el sexólogo, por la continua y rápida evolución, tiene que integrar actualizaciones constantes.

¿Qué formación tiene un sexólogo?

Ya sabemos a qué se dedica un sexólogo, qué características son recomendables para el ejercicio de su profesión, pero tal vez no conozcamos exactamente cuál es la formación académica que ha recibido un sexólogo. Es importante destacar que, dependiendo del país en el que nos encontremos, la Sexología, en términos generales, está más o menos desarrollada. Eso significa que aquellos países en los que la disciplina ha avanzado, han concedido a la misma una entidad académica y laboral.

En el caso de España, un sexólogo es un profesional que posee un título universitario (diplomatura, licenciatura o grado) y que también posee un máster de Sexología. Al contrario de lo que mucha gente puede pensar, un sexólogo no tiene por qué ser un médico o un psicólogo que se ha especializado en Sexología; por otro lado, lo cierto es que la formación en las primeras ramas es recomendable.

De hecho, en nuestro país contamos con grandes profesionales que se han formado en Sexología tras haber estudiado carreras como sociología, periodismo, fisioterapia, filosofía, trabajo social o antropología. Esta disciplina es tan amplia que la diversidad de perfiles académicos garantiza que se trabaje desde prácticamente todos las perspectivas.

Pareja con el psicólogo

¿Qué mitos giran en torno al sexólogo?

Los enumeramos a continuación:

Los sexólogos solo intervenimos ante dificultades en la erótica

Efectivamente, los sexólogos tratamos este tipo de dificultades en las relaciones eróticas, pero no son las únicas. Ya que, además de trabajar ante este tipo de dificultades, existe una considerable variedad de situaciones susceptibles de ser tratadas por un sexólogo, como vinculaciones y desvinculaciones de pareja o infidelidades.

“Si eres sexólogo, tienes que ser muy bueno en la cama”

Este mito puede parecer simpático e incluso gracioso, pero lo cierto es que a pesar de ser un mito muy extendido, puede generar dificultades y crear unas expectativas poco realistas acerca de cómo se desenvuelve un sexólogo en su ámbito más íntimo.

“Ser bueno en la cama” es una expresión que desde la Sexología se rechaza, porque no se entiende que haya una “forma correcta” de tener relaciones, sino que existen muchísimas formas, y nosotros hemos de elegir la que nos reporte más placer y nos satisfaga más.

Enseñamos a poner condones en los institutos

Más que un mito, esta es una imagen que se ha ido construyendo con el tiempo a propósito de la intervención que desde nuestro gremio se hace en centros de educación primaria y secundaria. Es importante hablar de salud sexual; saber poner un condón, saber qué tipo de métodos anticonceptivos existen y qué infecciones de transmisión sexual, pero aún más es saber si, cuando los adolescentes deciden tener relaciones es porque realmente les apetece y no porque ceden ante presiones.

También es importante enseñar a gestionar la intimidad en la pareja, para que chicos y chicas aprendan que no se puede invadir la intimidad de tu novio o novia con la intención de controlarla. Y esto es solo un ejemplo de intervención que se realiza en las aulas por parte de los sexólogos y las sexólogas.

Es necesario un ejercicio de visibilidad de la Sexología como profesión para terminar con los estigmas y mitos que la empañan. Al fin y al cabo, los principales beneficiados de este ejercicio van a ser los usuarios que necesiten cualquier tipo de asistencia sexológica.