El silencio en psicología

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Alberto Álamo
· 12 abril, 2019
Existen multitud de herramientas terapéuticas en psicología. Sin embargo, una muy obviada y útil es la del silencio en psicología. Si se sabe crear y gestionar, el silencio ayuda mucho en los procesos terapéuticos.

El silencio es un elemento que pertenece a la comunicación. Aunque mucha gente cree que los silencios son espacios vacíos en la comunicación, los silencios tienen un significado. Este se comprende a través del propio contexto.

Es curioso como encontramos el silencio en situaciones tan dispares como ritos religiosos, muestras de duelo, reivindicaciones de todo tipo, conversaciones privadas… Ahora bien, si este elemento cobra especial importancia en un ámbito determinado es en la psicología. El silencio en psicología puede ser una herramienta muy útil al servicio de los terapeutas.

Silencio en la cultura del ruido

El silencio no tiene el mismo significado ni se le dota de la misma importancia en una cultura que en otra. La cultura occidental no es especialmente rica en momentos de silencio. Tal vez por no disponer de hábitos o costumbres que inviten más a la reflexión y el autoconocimiento.

En la serie de televisión Merlí, encontramos un gran ejemplo del significado del silencio. Esta serie cuenta las aventuras y desventuras de un profesor de filosofía y su particular forma de dar clase.

En su primer capítulo, titulado Los peripatéticos, un alumno le pregunta si todos estamos preparados para filosofar. Merlí responde con un silencio de veinticinco segundos, con su mano en la barbilla y con la mirada puesta en la nada. Tras ello, explica que ha estado callado ese tiempo para demostrarles que cuando alguien piensa, la gente le mira mal.

Merlí

El poder del silencio

Al no tener un contenido léxico, los silencios pueden parecer inocuos o incluso inútiles, pero son muchas las situaciones en las que el silencio puede ayudarnos en nuestro día a día. Además, los seres humanos necesitamos silencio a todos los niveles.

Es frecuente que cuando una persona se altera y comienza a discutir con otra, lo habitual es que la tensión suba. Si esa tensión es alimentada con una réplica a esa discusión, el crecimiento de la tensión será más pronunciado y más prolongado en el tiempo.

Sin embargo, si en una situación así, optamos por guardar silencio y escuchar educadamente los argumentos de la otra persona, aunque no se compartan y aunque no se estén expresando de forma correcta, contribuiremos a que la fase de tensión decaiga mucho más rápidamente, al no ser esta reforzada.

Si vamos más allá, los silencios son necesarios porque hay situaciones en la vida que no predisponen al uso de la palabra. Ante una pérdida muy reciente, por ejemplo. Las palabras cobran una dimensión ridícula en comparación con la intensidad emocional de este tipo de situaciones.

Por lo tanto, el silencio es una forma de comunicar que, al contrario de lo que se pueda pensar, no significa estar ausente. De hecho, en este tipo de situaciones significa lo contrario; estar presente, prestando apoyo y mostrando respeto.

Los silencios en psicoterapia

En la psicología clínica, los silencios son determinantes. ¿Por qué? A través de las sesiones de psicología se intentan evocar cambios que favorezcan la salud mental de las personas. Estos cambios suelen producirse a través de las propias reflexiones de los pacientes o clientes, a propósito de su situación, de sus opciones, de lo que pueden o no hacer al respecto, etc. Y estos cambios suelen ser evocados a través de la palabra, de la argumentación y el cuestionamiento por parte del profesional. Sin embargo, también pueden ser evocados por silencios.

Psicóloga con una paciente

Los silencios en un contexto clínico fomentan la reflexión, el pensamiento y la pausa. Nuestro día a día suele ser frenético, lleno de estímulos, de todo tipo de presiones y no solemos contar con espacios que nos ofrezcan silencio. Además, en la consulta de psicología, el silencio puede servir como una técnica de espejo.

Por ejemplo, cuando una persona lanza una pregunta al terapeuta, si este responde con un silencio debidamente ejecutado, puede provocar que la pregunta formulada con la intención de conocer una respuesta por parte del profesional sea, finalmente, respondida por el paciente. Esto favorece que los propios pacientes o clientes lleguen a sus conclusiones, lo cual evitaría cualquier tipo de imposición del terapeuta.

Como vemos, el silencio en psicología es necesario. Tal como se comentaba al inicio, es una herramienta y, como tal, ha de saber usarse.

Los psicólogos y psicólogas noveles pueden tener problemas a la hora de crear silencios en la terapia. Eso es algo muy frecuente, dada la inseguridad con la que comienzan sus procesos terapéuticos con pacientes, tras la poca experiencia adquirida en la carrera de Psicología. Pero exponerse a crear estos silencios mejorará mucho la comunicación en la terapia psicológica y, por ende, contribuirá a la mejora del paciente o cliente.

 

  • Castanedo Secadas, C. Terapia Gestalt. Enfoque centrado en el aquí y ahora.Barcelona.Herder Editorial. 1988.
  • Lowen, A. El lenguaje del cuerpo. Barcelona. Editorial Herder. 1985.
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