El síndrome de Lima

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
· 2 enero, 2019
¿Por qué algunos secuestradores cuidan de sus víctimas con las mismas atenciones que le darían a un ser querido? Hoy te hablamos del síndrome de Lima y te contamos por qué lleva este curioso nombre.

La mente humana sigue siendo un misterio en pleno siglo XXI. De hecho, hay casos como el síndrome de Lima que nos dejan estupefactos. Es un fenómeno tan complejo que sorprende a propios y extraños. Hoy en día, aún se considera, en parte un gran misterio.

¿Secuestradores empatizando con sus víctimas? Esto es el síndrome de Lima. Personas a las que se les presupone poco respeto e interés por la vida humana, que finalmente acaban desarrollando sentimientos positivos y simpatía hacia sus víctimas. ¿Quieres saber más? Continúa leyendo este artículo…

El síndrome de Lima

Cuando creíamos que muy poco podría sorprendernos ya de la mente humana, aparece el fenómeno conocido como el síndrome de Lima. Este síndrome se trata de una compleja situación psicológica que ocurre en la mente del secuestrador. De esta manera, con el paso del tiempo, empieza a desarrollar un vínculo emocional con su víctima.

Paradójicamente, el secuestrador empieza a empatizar con la víctima. Además, llegado un punto, empieza a preocuparse por sus necesidades y por su bienestar. Puede manifestarse en comportamientos como los siguientes:

  • El secuestrador evita hacerle daño a la víctima.
  • Le da ciertas libertades a la víctima o incluso llega a liberarla.
  • Se preocupa por su estado físico y emocional.
  • Establecen conversaciones sobre temas variados.
  • El secuestrador, incluso, comparte datos personales con la víctima (historias de su infancia, metas, anhelos…).
  • Puede incluso hacerle promesas («yo te protegeré», «no te va a pasar nada»…).
  • El secuestrador puede sentirse atraído por la víctima.
el síndrome de Lima

Causas del síndrome de Lima

A estas alturas seguramente estés leyendo y preguntándote por las causas del síndrome de Lima. En primer lugar, tal vez esté bien aclarar que, en un momento determinado, sufrir un síndrome concreto no quiere decir que una persona esté loca o enferma. Más allá del estado interno de la persona, hay ciertas condiciones ambientales que pueden hacernos reaccionar en un sentido u otro.

Por lo tanto, para comprender el síndrome de Lima, debemos atender a las condiciones internas del secuestrador y a las condiciones del contexto del secuestro. Cualquier explicación por separado sería demasiado reduccionista. De esta manera, nos ayudaría conocer las condiciones psicobiográficas del secuestrador, así como las circunstancias que motivaron el secuestro:

  • Tal vez el secuestrador forme parte de un grupo que le ha obligado a cometer el secuestro.
  • Quizás el secuestrador no esté de acuerdo con la forma en la que se está llevando a cabo el secuestro.
  • A lo mejor, el secuestrador, se ha visto obligado a retener a la víctima por extrema necesidad (drama familiar, situación económica grave, desorden mental…).
  • Puede que el secuestrador carezca de una carrera delictiva, sea inexperto o sea capaz de empatizar con las personas (no tiene trastorno antisocial de la personalidad)
  • Por último, quizá el secuestrador piense que no va a salir con vida del secuestro.

La paradoja del síndrome de Lima

Quizá lo más sorprendente (es decir, la paradoja del síndrome de Lima) es que el secuestrador se comporta como si no estuviera coartando la libertad de la víctima. Sorprendentemente, el secuestrador crea una ilusión en la cual es él quien está cuidando y preocupándose por su víctima.

De esta manera, el secuestrador hace lo posible para mejorar las condiciones de la víctima. De hecho, le evita cualquier daño o malestar. ¿Está enferma? La cura. ¿Tiene una herida? La limpia y cura. ¿Tiene hambre? Le consigue la mejor comida posible. De repente, se crea una situación en la mente del secuestrador en la que se convierte en algo parecido a un cuidador de la víctima.

El colmo de todas las situaciones anteriores es que el secuestrador desarrolló un sentimiento amoroso hacia la víctima. Entonces, tratará de seducir y cortejar a la víctima, procurando que ésta le quiera, le desee. En resumen, tal es la paradoja que se da en el síndrome de Lima.

¿De dónde viene el síndrome de Lima?

Hemos estado hablando de él durante toda la lectura, pero llegados a este punto, tal vez te preguntes: ¿De dónde viene el síndrome de Lima?, ¿cuál es el origen del término?Efectivamente, como parece lógico, de un secuestro ocurrido en Lima, Perú.

En 1996, un grupo terrorista ocupó la embajada de Japón en la capital peruana. Entonces, estos secuestradores se hicieron con bastantes rehenes. Sin embargo, con el paso de los días, los secuestradores fueron estableciendo fuertes vínculos con ellos y los fueron liberando a todos (incluido a aquellos con los que podían haber llegado a un acuerdo muy ventajoso).

Mujer con depresión doble tapándose la cara

Conclusiones acerca del síndrome de Lima

Para resumir, podemos decir que el síndrome de Lima está relacionado con una condición intrínseca al ser humano, como es la de crear y establecer vínculos con los demás (incluso en condiciones tan particulares como un secuestro). Por otro lado, la investigación acerca de este fenómeno es demasiada, ya que es imposible replicar las condiciones de un secuestro en un laboratorio y controlar variables.

Lo que sí sabemos es que la aparición o la ausencia del síndrome depende de diferentes variables, tanto del secuestrador, como del secuestro, como de la víctima. Finalmente, este síndrome no hace más que recordarnos que somos pura contradicción y que, lejos de trabajar con la realidad, lo hacemos con la interpretación de la misma que nosotros hacemos o asimilamos.

  • Camelo, R., & Vargas, N. (2002). El vínculo secuestrador-secuestrado. Una mirada desde el secuestrador. Trabajo de grado. Departamento de Psicología, Universidad Nacional de Colombia.
  • González Ruiz, S., Buscaglia, E., García González, J. C., & Prieto Palma, C. (2002). Un estrecho vínculo. Revista Universitaria76, 55-62.
  • Villegas, V. J. S. (2010). Creencias y conductas irracionales presentes en familiares y víctimas de secuestro y extorsión. Criminalidad52(2), 33-54.