El síndrome de Pinocho

Sonia Viéitez Carrazoni · 12 julio, 2013

El síndrome de Pinocho, se conoce en  psiquiatría con  el apelativo  de “mentira patológica” o también con  el nombre de “mitomanía”. Algunos investigadores  de la mente humana,  indican que esta patología se caracteriza  por la compulsión irremediable que sufren algunas personas para mentir.

Cuando en la edad adulta observamos a personas que rodean  su vida con mentiras y engaños para justificar  acciones o  para ajustar sus defectos de autoestima, entonces nos encontramos ante un serio problema.

Para el mitómano la mentira forma parte de la normalidad.

No todos los mentirosos sufren el síndrome de Pinocho

No todas  las personas que mienten padecen este síndrome. Algunos  mienten conscientemente para conseguir  un beneficio,  pero el mentiroso patológico no miente con una intención.  Sus mentiras  son espontáneas y no planeadas, y una vez entrada en esta dinámica de farsa y engaños no pueden parar.

hombre mentiroso

Quien sufre el síndrome de Pinocho mantiene en muchas ocasiones durante años las mentiras que dice. Pero es importante recalcar que el mentiroso patológico sabe que miente, pero no puede evitarlo. No es algo que él pueda decidir. Es un acto inconsciente, patológico, algo que se le escapa de las manos.

Sin embargo, hasta tal punto es grave esta situación que la persona que sufre el síndrome de Pinocho se termina creyendo sus propias mentiras. Llega un momento en que no sabe discernir qué es realidad y qué es producto de sus mentiras.

La persona que sufre el síndrome de Pinocho no lo hace de manera intencionada, a pesar de que es consciente de que miente.

Las principales señales que caracterizan a un mitómano

¿Cómo podemos identificar a un mitómano? Puede resultar difícil diferenciar entre alguien que miente esporádicamente y con total voluntad para poder no hacerlo, que alguien que sufre esta patología. Sin embargo, tenemos algunas señales que si abrimos bien los ojos nos pueden ser de gran ayuda.

1. Las historias que cuenta no son delirios

mentiras

Cuando una persona miente se inventa una historia. Nada de lo que cuenta está siendo verdad, sino que está totalmente tergiversado con una finalidad: la de causar asombro o la de presentarse ante los demás como víctima.

Sin embargo, quien sufre el síndrome de Pinocho cuando miente no todo lo que está contando es incierto, sino que hay muchas partes de verdad.

2. Las mentiras se prolongan en el tiempo

Si alguna vez has mentido reconocerás que eso se hace en un determinado momento. No es algo que se haga en cualquier circunstancia sin tener motivos para ello. Las mentiras tienen una finalidad, como bien mencionamos antes, si no existe ninguna finalidad no hay necesidad para mentir.

En cambio, la persona mitómana miente de manera descontrolada sin importar el contexto, el entorno o si la persona a la que le miente es un familiar o alguien desconocido. No se discrimina. La mentira se toma como normal.

3. Se cree sus propias mentiras

La persona que sufre el síndrome de Pinocho, a diferencia del mentiroso corriente, cree que todo lo que cuenta es verdad. Es decir, no es capaz de discernir entre lo que son fantasías de su mente de lo que no lo es. Esto es muy importante, ya que causa varios conflictos en sus relaciones con los demás.

teleoperadora mintiendo

Las historias y mentiras suelen describir al mentiroso de manera positiva y favorable, no ocurre lo mismo con quien sufre el síndrome de Pinocho.

La mitomanía no es inofensiva.  Tiene  efectos secundarios  en distinto nivel.  En el ámbito  social, el mitómano suele perder  credibilidad y se le etiqueta como el “cuenta cuentos”. A nivel familiar, es definida  como una persona poco recomendable y de escasa confianza. Y a nivel de contactos y amigos, éstos tienden a distanciarse o bien la persona termina alejada  del grupo.

El único tratamiento para personas con este síndrome es la psicoterapia, aunque en la actualidad, no hay investigaciones sobre esta área que puedan garantizar la cura definitiva del paciente. Es una patología que siempre debe estar bajo supervisión y que sí puede tener mejoras, aunque no hay constancia de que se pueda eliminar por completo.