El sueño de Wegner: el efecto de la supresión de pensamientos

Sonia Budner · 24 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 24 diciembre, 2018
La supresión de pensamientos produce un rebote de los mismos, de tal manera que resultan imposibles de eliminar.

En los años 80, la universidad de Harvard llevó a cabo un experimento que trataba de averiguar el efecto de la supresión de los pensamientos. Lo llevó a cabo el psicólogo social americano y profesor de la Universidad, Daniel Wegner. Y lo hizo basándose en una anécdota narrada por León Tolstoi a finales del siglo XIX con un oso blanco.

Los resultados del experimento mostraron que la supresión de pensamientos -o mejor dicho, los intentos de supresión directa de los pensamientos- es contraproducente. Los pensamientos regresan a nuestra mente una y otra vez, de manera consciente, pero también a través de los sueños. Se produce un rebote del pensamiento o recuerdo reprimido. Wegner lo llamó mecanismo de control mental irónico bimodal.

Tolstoi y la supresión de pensamientos

El experimento de Wegner sobre supresión de pensamientos se realizó en base a una anécdota muy conocida del escritor León Tolstoi. Tolstoi relataba que tuvo que pasar por una prueba para poder entrar en el círculo de amigos de su hermano mayor. Le dijeron que tenía que sentarse en un rincón y no podía moverse de allí hasta que dejara de pensar en un oso blanco.

El pobre Tolstoi no lo consiguió y estuvo allí durante horas. Cuanto más intentaba la supresión de pensamientos relacionadas con un oso blanco, más veces volvía su mente a visualizarlo. La imagen del oso blanco regresaba una y otra vez. Cuanto más luchaba por tratar de reprimir ese pensamiento, el oso blanco luchaba aún más fuerte para volver a aparecer.

“Intente imponerse la tarea de no pensar en un oso polar y verá al maldito animal a cada minuto”.

-León Tolstoi-

Oso blanco

El experimento

El experimento de Daniel Wegner basado en este hecho contó con varias fases. En la primera, se informó a los sujetos participantes que durante los siguientes cinco minutos eran libres de pensar en lo que quisieran. Solo tenían una limitación: no pensar en un oso blanco.

Se les pidió que durante ese tiempo tocaran una campana si el oso blanco aparecía en sus pensamientos, aunque intentasen no pensar en él. Los participantes no pararon de tocar la campana durante los cinco minutos del experimento. Los sujetos tocaron la campana repetidamente en intervalos de menos de un minuto. Es decir, cuanto más intentaban no pensar en el oso blanco, este volvía con más intensidad a visualizarse en su cabeza.

En una segunda fase, se pidió a los participantes que escribieran sus pensamientos antes de irse a dormir. A la mitad del grupo se les indicó que escribieran todos los pensamientos a excepción de aquellos que tuvieran que ver con determinada persona que les gustara o les resultara agradable. Se les dio instrucciones precisas para que incluso reprimieran los pensamientos sobre esa persona.

A la otra mitad del grupo se les pidió que incluyeran en su escrito a esa persona e incluso que escribieran sus iniciales. Posteriormente se analizó los sueños de los sujetos, en total 295 estudiantes participaron en el experimento. Los sujetos que reprimieron -intentaron evitar- el pensamiento sobre una persona en concreto soñaron con ella casi dos veces más que los que incluyeron a la persona en sus pensamientos.

Los resultados del experimento

Las conclusiones sacadas del experimento de Wegner se replicaron en otros estudios similares con idénticos resultados. La supresión de pensamientos produce un regreso mental a los mismos. De esta manera, hablamos de una estrategia que no solo es ineficaz para eliminar pensamientos, sino que también es contraproducente.

Wegner llamó a este efecto Mecanismo de control mental irónico bimodal. Posteriormente se ha denominado en psicología como efecto rebote post-supresión. Parece que una parte de nuestro cerebro trabaja de manera intencional y consciente, mientras que otra lo hace bajo procesos de supervisión involuntaria desde el inconsciente. La parte vigilante inconsciente devuelve a la parte intencional el pensamiento vigilado y produje la paradoja de la visualización constante del objeto no pensado.

Hombre con nubes en la cabeza

Un mejor uso del oso blanco

Los resultados del experimento de Wegner ayudaron a introducir el concepto de oso blanco en un sentido diferente y mucho más práctico. Resulta muy efectivo para manejar pensamientos intrusivos de cualquier naturaleza el hecho de intentar dirigir el foco de conciencia hacia otro interés.

Así, se ha comprobado que el pensamiento no tiende a volver al foco de conciencia, porque no se suprime, solo se sustituye por otro. Cuando se dan pensamientos recurrentes no deben reprimirse. Saber que esto no funciona es muy importante a la hora de manejar pensamientos intrusivos. La próxima vez que tengas un pensamiento recurrente, solo intenta sustituirlo, por ejemplo, por un oso blanco.