El triángulo del drama de Karpman y las relaciones humanas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 octubre, 2018
Edith Sánchez · 15 octubre, 2018
Según el triángulo del drama de Karpman, en las relaciones neuróticas hay personas que asumen el rol de perseguidores, otros de víctimas y otros de salvadores. Luego, entre ellos mismos, se intercambian el papel eternamente.

El triángulo del drama de Karpman, también llamado triángulo dramático de Karpman, es un modelo de interpretación que surgió en el marco de una psicoterapia llamada Análisis transaccional. Dicho modelo presenta un esquema de las interacciones humanas destructivas, las cuales tienen lugar cuando dos o más personas están en conflicto.

Este modelo se describió por primera vez en 1968 y quien lo diseñó fue Stephen Karpman. Lo planteó inicialmente en un artículo llamado Cuentos de hadas y análisis de guión sobre el drama. Este teórico visualizó tres roles básicos en dichos cuentos y fue así como nació el Triángulo del drama de Karpman.

Actualmente el triángulo del drama de Karpman tiene una aplicación principalmente terapéutica. Se trata de un esquema muy funcional al que los pacientes de psicoterapia suelen ser muy receptivos. Esto facilita la toma de conciencia y el compromiso con el cambio.

El mejor descubrimiento de todos los tiempos es que una persona puede transformar su futuro solo con cambiar su actitud”.

-Oprah Winfrey-

El triángulo del drama de Karpman

En el triángulo del drama de Karpman se plantea la existencia de tres roles básicos. Estos son asumidos por el “yo interno” en situaciones de conflicto, o cuando priman los vínculos neuróticos. Tales roles dan lugar, a su vez, a “transacciones comunicacionales” o a comunicaciones erróneas. A tales transacciones se les denomina “juegos psicológicos”.

teoría del triángulo del drama de Karpman

Los tres roles que componen el triángulo del drama de Karpman son:

  • Perseguidor o acusador. Corresponde a quienes se sienten con el derecho o la capacidad para juzgar a otros. Los calibran, los miden y con frecuencia asignan su concepción de justicia a lo absoluto. Generalmente padecen de una enfermedad común: el mal humor constante.
  • Víctima. Corresponde a quien adopta una actitud de temor y pasividad frente a lo que le rodea. Siente que los demás le tratan mal y que no lo merece, pero tampoco hace algo para salir de esta situación.
  • Salvador. Es quien se comporta como el que debe ayudar a los demás, aunque no se lo pidan. Lo suyo es hacerse necesario para los demás y fomentar la dependencia. Usualmente, no resuelve sus propios problemas.

Para que el triángulo del drama de Karpman se conforme es necesario que estén presentes los tres roles. Sin embargo, suele presentarse un intercambio de roles en quienes establecen este tipo de vínculos.

La dinámica y los cambios de rol

Como ya se había anotado, los vínculos que se generan al interior del triángulo del drama de Karpman dan lugar a una forma de comunicación en la que priman los llamados “juegos psicológicos”. Estos son intercambios comunicativos falsos que pretenden instalar uno de los roles dramáticos o eliminarlo.

chica criticada simbolizando la teoría del triángulo del drama de Karpman

De esos juegos psicológicos muchas veces se desprenden los cambios de rol. Lo habitual es que el salvador, cansado de “defender” a la víctima, en algún momento se convierta en perseguidor de la misma. Así mismo, es posible que la víctima sienta, en determinado momento, que tiene el derecho de transformarse en perseguidora de su victimario o de su salvador.

El perseguidor, por su parte, muchas veces se convierte en salvador después de un acto de contrición. Quienes están atrapados en el triángulo del drama de Karpman no se sienten bien y por eso intentan cambiar la situación. Sin embargo, lo único que consiguen es cambiar de rol. En el fondo, el esquema básico de relaciones se mantiene intacto.

La evolución en los roles

Uno de los aspectos más difíciles es que quienes están involucrados en el triángulo del drama de Karpman no logran verse como víctimas, perseguidores o salvadores irracionales. Creen que su rol es perfectamente lógico y obedece a razones de peso. Ven solo una parte de la situación. La víctima solo ve que recibe malos tratos. El perseguidor solo capta los errores y fallos de los demás.

Y el salvador se escudará detrás de supuestas buenas intenciones. Lo que cada uno de ellos necesita es desarrollar alguna competencia y/o habilidad. El perseguidor tendría que esforzarse por ser más asertivo. Esto es, reconocer sus propias necesidades y deseos, negarse a satisfacer deseos y necesidades que no sean los suyos y renunciar a castigar a los demás.

Manos tocándose

La víctima, por su parte, tendría que trabajar más en su autonomía. No solo ver el daño que le hacen los demás, sino también evaluar críticamente su respuesta frente a este.

Tomar consciencia de su vulnerabilidad y no utilizarla como pretexto, sino como punto de partida para trabajar en sí misma. Finalmente, el salvador podría ser más empático. Aprender a escuchar más al otro y renunciar a hacerse cargo de los problemas que no le competen.