Psicología humanista, ¿en qué consiste?

Rafa Aragón · 29 abril, 2015

La psicología humanista tiene como principal característica considerar al ser humano como un todo, sabiendo que existen múltiples factores que intervienen en la salud mental, en su crecimiento personal y en su autorrealización. Entre ellas convergen e interrelacionan aspectos como las emociones, el cuerpo, los sentimientos, la conducta, los pensamientos, etc.

No nos equivocamos si decimos que este enfoque, esta perspectiva teórica y práctica se alza a día de hoy como una de las corrientes psicológicas más destacables. Es un legado que vale la pena conocer y que nos puede dotar sin duda de valiosas herramientas: el autoconocimiento y autodescubrimiento, competencias para el cambio, relaciones sociales, fortalecimiento de la autoestima…

Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”.

-Carl Rogers

Pocos enfoques de la psicología ponen de forma directa su mirada en los rasgos y comportamientos positivos del ser humano. Es a partir de estas dimensiones desde donde debemos partir para favorecer la curación, el crecimiento y el cambio. Dentro de nosotros mismos hay una capacidad altamente valiosa que puede garantizar nuestro bienestar y equilibrio.

¿Cómo surge la psicología humanista?

Kirk J. Schneider psicólogo, psicoterapeuta y uno de los exponentes más renombrados de la psicología humanista nos explica en un estudio publicado en la revista American Psychologist que a día de hoy este enfoque junto al de la psicología positiva, configuran un avance dentro del campo de las ciencias del comportamiento y la propia psicoterapia.

Estamos ante una corriente eficaz para tratar gran cantidad de trastornos psicológicos. Es útil también como herramienta de crecimiento y para mejorar las relaciones familiares. Así, y a pesar de lo consolidada que está cabe decir, que esta corriente de la psicología es relativamente joven.

La psicología humanista aparece a mediados del siglo XX como una alternativa a las dos fuerzas principales: el conductismo y el psicoanálisis. Su finalidad era dar una respuesta diferente, abordando los problemas del ser humano y ofreciendo una perspectiva desde el ámbito de la salud, más que de la enfermedad.

Mujer pensando simbolizando la psicología humanista

La libertad del individuo y el existencialismo

Esta perspectiva apostó por una visión más holística y menos centrada en lo patológico, en las influencias del pasado o del entorno para potenciar el lado positivo de la naturaleza humana. Así, teorías como la de Abraham Maslow sobre las necesidades y motivaciones asentaron una base donde dar forma a otro tipo de filosofía. A ella, se le unieron nombres tan relevantes como el de Carl Rogers, quien enfatizaba por ejemplo la libertad de los individuos a la hora de tomar el rumbo de sus vidas.

De este modo, los terapeutas humanistas de este época creían firmemente que las personas están intrínsecamente motivadas para  autorealizarse, para avanzar hacia sus propias metas y alcanzar así la sanación, la sabiduría o esa cumbre personal a la que cada uno aspire.

Se considera además a la persona como un ser individual, al que es preciso atender de forma multidimensional y personalizada. Las raíces de la psicología humanista se encuentran a su vez dentro de la corriente filosófica del existencialismo europeo, un enfoque liderados por nombres tan relevantes como:

  • Jean Paul Sartre: “El hombre nace libre, responsable y sin excusas”.
  • Jean Jacques Rousseau: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”.
  • Erich Fromm: “Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy?”.
  • Viktor Frankl: “El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”.

Estos autores tienen una visión de la condición humana basada en la libertad, el significado de la vida, las emociones y la responsabilidad. Consideran al individuo como un ser responsable de su vida y de sus actos, capaz de encontrar su propio camino hacia la libertad.

Principales precursores de la psicología humanista

Hablábamos de ellos hace un momento: se puede considerar a Abraham Maslow y Carl Rogers como los principales precursores de la psicología humanista. Vamos a conocer algo más de ellos.

Mente de un hombre en forma de laberinto representando psicología humanista

Abraham Maslow

La mayoría conocemos a Abraham Maslow por su famosa pirámide de necesidades humanas. En ella establece una jerarquía con distintos niveles de las necesidades y motivaciones, partiendo de las más básicas (fisiológicas), hasta llegar a la cúspide donde se encontraría la autorrealización: concepto creado por Maslow al considerar que cuando el ser humano ha satisfecho todas sus necesidades es cuando llega a un estado de desarrollo de su impulso vital.

“El elemento básico del campo del conocimiento es la experiencia íntima y directa. (…) No existe ningún substituto de la experiencia”.

Abraham Maslow

La contribución a la psicología de Maslow es inmensa, en especial en lo que se refiere al campo del crecimiento personal. De hecho, a día de hoy se sigue revisando y actualizando conceptos como el de la autorrealización. Y un ejemplo de ello es el estudio realizado por el profesor Willard Mittelman, de la Universidad de Georgia, donde propone sustituir este término por el de “apertura experiencial”.

Carl Rogers

Carl Rogers apostó por una visión novedosa de hacer terapia, esa donde facilitar una relación más directa con el “cliente” (término que acuñó dentro de la psicología, por considerarlo más adecuado que “paciente”). En su libro Terapia centrada en el cliente muestra cómo en su experiencia clínica rechaza las técnicas directivas, mostrando una relación más cercana con sus clientes, para favoreciendo así un encuentro más significativo con ellos mismos.

Su contribución a la psicología desde esta perspectiva es de gran valor, pues considera al individuo capaz de hallar en su interior todos los recursos necesarios para mantener un equilibrio en su vida.

Para Rogers, las personas que pasan por un momento es porque están “dormidas” y es necesario que despierten a través de su sabiduría interior. El terapeuta les sirve como guía para que encuentren sus propias respuestas, puesto que confía en la capacidad autosanadora de cada individuo.

Características de la psicología humanista

Mente en forma de puzzle simbolizando psicología humanista

Contempla una perspectiva amplia y holística

Se caracteriza por ver a la persona en su conjunto, de forma global. Teniendo cada uno de los aspectos la misma relevancia: los pensamientos, el cuerpo, las emociones y el ámbito espiritual. Estos aspectos se interrelacionan y confluyen mutuamente. Son la principal vía para que el individuo se encuentre a sí mismo.

La existencia humana ocurre en un contexto interpersonal

Por ello consideran que es muy importante y necesaria la relación con los demás, teniendo en cuenta el contexto en el que se produce para el desarrollo individual del ser humano.

La capacidad de decisión y desarrollo personal

Las personas poseen la capacidad de tomar sus propias decisiones, de responsabilizarse de sí mismas y de emprender un desarrollo y despliegue de sus propias potencialidades.

Además de ello, se promueve y facilita el desarrollo personal. El psicólogo sirve de herramienta para la persona, para que ella misma, mediante sus propias capacidades, pueda llegar a comprenderse y desarrollarse.

El valor de la sabiduría interior

Las personas tienen una tendencia innata a la autorrealización. El ser humano puede confiar en la sabiduría que parte de su interior, puesto que toda sanación se encuentra en sus propias respuestas. Para ello, es preciso entender que no es necesario controlar el entorno ni controlar las propias emociones hasta reprimirlas.

Para concluir, la psicología humanista se centra en el individuo desde una visión global, entendiendo que todos los aspectos que componen al ser humano son importantes. Se le considera un ser único, responsable de su propia experiencia, capaz de tomar conciencia de sus propios recursos para desarrollarse, llegar a la autorrealización y descubrir sus potencialidades.