Enrico Caruso, biografía de un cantante mítico

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 31 mayo, 2019
Edith Sánchez · 31 mayo, 2019
Enrico Caruso es un ejemplo de éxito sostenido, a base de trabajo, estudio y constancia. Su técnica y su voz marcaron un antes y un después en la historia del canto lírico. Protagonizó los comienzos de la historia del disco.

Enrico Caruso es el tenor más célebre de toda la historia. Este cantante italiano revolucionó el mundo de la interpretación lírica. Su voz y su impecable técnica se convirtieron en un punto de referencia obligado para todos los intérpretes que le sucedieron.

Durante toda su carrera, Enrico Caruso fue admirado y alabado por la impresionante potencia de su voz. La leyenda dice que era capaz de romper los cristales con sus notas agudas. Sin embargo, es solo leyenda. Aún así, Caruso alcanzaba unos registros casi imposibles, que sobrecogían al público.

Para alcanzar la grandeza es necesario sufrir”.

-Enrico Caruso-

Enrico Caruso fue también uno de los pioneros de la música grabada. Así mismo, se presentó en los escenarios de ópera más importantes del mundo. Su éxito nunca declinó. Siempre se mantuvo en la primera línea de preferencia para los amantes del canto lírico.

Enrico

Una infancia en Nápoles

Enrico Caruso nació el 25 de febrero de 1873, en Nápoles (Italia). Provenía de una familia pobre. Tuvo nada más ni nada menos que 21 hermanos, pero él fue el primero en sobrevivir a los meses iniciales de vida. Al final, se criaron siete en total.

Solo recibió la educación primaria en su casa, de la mano de su madre. Desde muy pequeño fue consciente de sus dotes para el canto. Durante su infancia cantó en cafés callejeros y en el coro de la iglesia.

También desde muy temprana edad comenzó a trabajar como mecánico en un taller, por las mañanas. En las tardes iba a la escuela coral para aprender los secretos del canto. Su primer solo tuvo lugar en la Iglesia de San Severino, en Nápoles.

Inicia el éxito de Enrico Caruso

Su madre murió cuando él tenía tan solo 15 años. Su padre volvió a casarse. Algunos años después, Enrico comienza a tomar lecciones de canto con Guglielmo Vergine. A la edad de 22 años, hizo su debut formal como cantante en el Teatro Nuevo de Nápoles. Allí comenzó una seguidilla de presentaciones en diferentes ciudades, todas ellas exitosas.

Su gran éxito comenzó a consolidarse en Milán, en 1898. Se presentó en la Scala y estrenó la ópera Fedora, de Umberto Giordano. Desde entonces, su fama comenzó a crecer internacionalmente y tuvo fabulosas actuaciones en Londres, Montecarlo, Roma, San Petersburgo  y Lisboa.

En 1902, Caruso graba por primera vez su voz en un fonógrafo. Fue todo un acontecimiento para él mismo y para la historia del disco. Esto catapultó su fama.

En 1903, cantó por primera vez en el prestigioso Metropolitan Opera House de Nueva York. Repetiría ese escenario en más de 90 ocasiones.

Amores y una vida personal glamorosa

Dicen que Enrico Caruso siempre fue un amante de la vida glamorosa. Le gustaba la buena mesa y el buen licor. Era un fumador empedernido de tabaco fuerte. También era fan de vestir de forma elegante y se bañaba dos veces al día. Siempre quería lucir espectacular y lo lograba.

En 1897, conoció a Ada Giachetti, que estaba casada y era algo mayor que él. Ella era maestra de música y se convertiría en el gran amor de su vida. También influyó en su técnica vocal. Tuvieron tres hijos y una turbulenta relación que duró 11 años. Al final, ella lo abandonó por fugarse con el chofer.

En 1918, Caruso se casó con Dorothy Benjamin, a quien le llevaba 20 años de edad. Con ella tuvo también una hija. Dorothy fue la autora de dos de las biografías más completas que se han escrito sobre Enrico Caruso.

Caruso

Una muerte temprana

Caruso fumaba dos paquetes diarios de cigarrillos egipcios. Hacia agosto de 1920 comenzó a presentar una tos recurrente y dolor en la pleura. El médico lo autorizó a seguir cantando y tres días después tuvo un sangrado en la garganta, en plena función. Fue atendido, pero nuevamente le autorizaron seguir cantando.

Continuó con los malestares hasta que otro médico le diagnosticó pleuresía y neumonía. Le hicieron un tratamiento de extracción de pus de sus pulmones y entonces tuvo una mejoría. Para abril de 1921 ya estaba preparando una nueva gira. Sin embargo, en junio del mismo año volvió a sentirse mal.

Los médicos diagnostican una grave afección renal. Antes de que lo operaran, Enrico Caruso murió el 2 de agosto, a los 48 años de edad. Estuvo en capilla ardiente en el Salón del Hotel Vesubio y luego fue trasladado a la Basílica de San Francesco di Paola, donde se llevaron a cabo sus exequias. El Metropolitan de Nueva York cubrió su fachada de negro, durante un mes.

  • Diaz, R. (2004). Silencios de Caruso, o la ópera en La Habana. América. Cahiers du CRICCAL, 31(1), 153-159.