Ensoñación excesiva: cuando soñar despierto se convierte en un problema

Ensoñación excesiva: cuando soñar despierto se convierte en un problema

Valeria Sabater 7 marzo, 2018 en Psicología clínica 0 compartidos
Mujer con los ojos cerrados con la cabeza apoyada en flores

La ensoñación excesiva es un trastorno donde las personas pasan gran parte de su vida sumidas en las más complejas y variadas fantasías. Esa desconexión, ese alejamiento absoluto de la realidad interfiere por completo en la asunción de las propias responsabilidades, incluyendo trabajo, aseo e incluso la alimentación.

Todos soñamos despiertos, no hay duda. Es más, a lo largo del día escapamos de nuestras rutinas y de la presión de los problemas a través de estas ensoñaciones, de estas puertas que cruzar entre cinco y seis veces al día con evidente necesidad. Hacerlo, permitirnos estas huidas puntuales, pero gratificantes, lejos de responder a algo patológico, es en realidad un ejercicio saludable y hasta necesario.

La ensoñación excesiva es a menudo un mecanismo de defensa, una estrategia a la cual acudir para huir de un hecho traumático.
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Nuestro cerebro necesita de esas fantasías, de ese mundo imaginario al que acudir de vez en cuando para aliviar el estrés y hallar a su vez espacios donde reflexionar y expandir la creatividad. A la mente le encanta divagar, y cabe recordar además que disponemos de varias áreas cerebrales, como la corteza cerebral y el sistema límbico, que nos impulsan a ello para poder gestionar así un poco mejor nuestras emociones y tomar mejores decisiones.

Ahora bien, por lo general la mayoría de nosotros sabemos muy bien cómo controlar esos momentos donde la mente se vuelve errática. Sin embargo, una pequeña parte de la población no es capaz de regular ese impulso de ensoñación, hasta el punto de pasarse una buena parte del día separados de la realidad, sumidos en su mundo interior e incapaces de responsabilizarse de sus vidas. Estamos por tanto ante una condición clínica que vale la pena conocer.

hombre que sufre ensoñación excesiva

Ensoñación excesiva, atrapados en fantasías compulsivas

Fantasear no es malo, pero cuando esta conducta se convierte en algo compulsivo, sí lo es. Hacerlo, llevar a cabo esta práctica basada en la fantasía y la ensoñación continua responde a menudo a un trastorno subyacente que es necesario esclarecer. Lograrlo y convivir con este tipo de condición no es nada fácil, y por ello, existen numerosos foros y grupos de ayuda como el ” Wild Minds Network” donde muchos de estos pacientes comparten experiencias, información y asesoramiento.

Por otro lado, es necesario señalar que a día de hoy el Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) aún no recoge el trastorno de ensoñación excesiva. No obstante, y en vista de la documentación y los casos descritos de los que se disponen, es muy probable que en los próximos años aparezca ya de forma definitiva gracias sobre todo a la labor de una persona: el doctor Eliezer Somer, de la Universidad de Haifa, en Israel.

Este médico psiquiatra lleva desde el 2002 describiendo casos, síntomas y probando enfoques terapéuticos con buenos resultados. Veamos, por tanto, qué cuadro clínico suelen presentar los pacientes con ensoñación excesiva.

  • Las personas con ensoñación excesiva crean narrativas internas muy complejas, hasta el punto de dar forma a personajes concretos y bastante definidos en sus fantasías.
  • Estas fantasías se viven de forma muy vívida, de hecho es común que gesticulen y evoquen expresiones faciales acordes a esas vivencias, a esas ensoñaciones.
  • Gran parte de su tiempo está dedicado a ese fin, a soñar, a crear un mundo paralelo. A menudo, descuidan cuestiones tan básicas como la alimentación y el aseo.
  • Como podemos deducir, los pacientes con ensoñación excesiva son incapaces de responsabilizarse de sus estudios, trabajos, relaciones sociales, etc.
  • Asimismo, estas fantasías actúan como auténticos procesos adictivos. Dejar o interrumpir en un momento dado esa fantasía para volver a la realidad y llevar a cabo una tarea, les provoca enfado, una elevada ansiedad así como un gran malestar.

mujer con nube en la cabeza que sufre ensoñación excesiva

¿Cómo se trata la ensoñación excesiva?

El doctor Eliazer Somer antes citado desarrolló una escala con la cual diagnosticar este tipo de condición clínica. Se trata del “Maladaptive Daydreaming Scale (MDS)”, el cual resulta tan válido como eficaz para poder hacer un diagnóstico acertado. No podemos olvidar que este trastorno puede confundirse en ocasiones con otras condiciones como la esquizofrenia o la psicosis, enfermedades donde también aparecen las fantasías constantes así como la sensación de irrealidad.

Por otro lado, antes de decidir qué tratamiento necesita una persona que presenta ensoñación excesiva es necesario saber qué lo ha provocado. A menudo, la ensoñación excesiva cursa con realidades psicológicas muy complejas que hay que advertir y delimitar.

  • Las personas que han sufrido algún evento traumático suelen usar la ensoñación como vía de escape.
  • La depresión también media con esta condición.
  • Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) también suelen fantasear muy a menudo.
  • El trastorno obsesivo-compulsivo y el el trastorno límite de personalidad también presentan esta sintomatología.

Psicólogo con paciente

Una vez que el profesional de la salud ha delimitado esta condición, comprendiendo sus desencadenantes y las necesidades de cada paciente, optará por un enfoque farmacológico y/o uno psicoterapéutico. Por lo general, se han visto buenos resultados con la fluvoxamina, un tipo de antidepresivo. En lo que se refiere a la respuesta psicológica, la terapia cognitivo-conductual también ha demostrado ser útil.

Así, los puntos que trabajará el psicólogo con el paciente serán los siguientes:

  • Fomentar en la persona nuevos intereses, objetivos motivadores para despertar la ilusión y el contacto con la realidad.
  • Establecer horarios, puntualizando qué se espera de ellos en cada momento para que aprendan a controlar y gestionar el tiempo.
  • Identificar si hay disparadores que provocan la ensoñación.
  • Mejorar la capacidad de focalizar la atención.

Para concluir, a pesar de que nos pueda resultar algo extraño este trastorno, cabe decir que nada puede ser tan debilitante para una persona como vivir alejado de su realidad. No ser partícipe de la vida nos aleja también de nosotros mismos y lo cierto es que nadie merece vivir de este modo.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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