Entrevista a Raquel Marín: «El cerebro es un comensal exigente»

30 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas
Profundizamos con la neurocientífica Raquel Marín en un tema que a todos nos interesa: la relación entre el cerebro y el intestino. Gran parte de nuestra salud parte del equilibrio interno de este último órgano.

Aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento, socializar, mantener una actitud curiosa, hacer ejercicio… Para poner en forma tu cerebro puedes llevar a cabo múltiples estrategias, sin embargo, en los últimos años se está poniendo el foco en un área muy especial: nuestro intestino.

Todos hemos oído hablar del vínculo existente entre la salud intestinal y el cerebro. Es más, neurocientíficas como Raquel Marín destacan, entre otras cosas, la comunicación entre estos órganos y su relación con enfermedades como el alzhéimer, la fibromialgia o la depresión.

Nuestra alimentación es, en cierto modo, esa piedra angular que todos deberíamos atender y no solo para cuidar de la salud física. Un cerebro sano, un cerebro ágil, joven y preparado para modificarse y responder de manera efectiva a su entorno requiere de una serie de nutrientes muy básicos, como las vitaminas del grupo B y los antioxidantes naturales.

“El cerebro es como los músculos, según lo que hagas así desarrollarás más una u otra forma de utilizar tu intelecto”.

-Raquel Marín-

Raquel Marín

Poner en forma tu cerebro para ganar en calidad de vida

¿Hay un modo concreto de poner en forma tu cerebro para llegar a una edad avanzada con las mejores facultades? En realidad, no hay una sola estrategia, hay muchas y la mayoría pasan por atender nuestros hábitos de vida. Así, expertas en el tema, como Raquel Marín, nos facilitan las cosas ofreciéndonos toda la información que necesitamos conocer sobre este tema.

La doctora Marín es neurocientífica y profesora de Fisiología en la Universidad de La Laguna. Destaca sobre todo, su labor como divulgadora y en especial, publicaciones tan interesantes como su último libro Pon en forma tu cerebro. En él, nos da las claves para mantener un cerebro activo y sano en cada etapa de nuestro ciclo vital.

Como bien decía la poeta Emily Dickinson, el cerebro es más grande que el propio cielo. De algún modo, este órgano fascinante que comparamos a menudo con un ordenador, tiene una magnitud en cuanto a recursos, procesos y potencial que muchos desconocemos. Solo los entendidos en el tema nos ofrecen esas respuestas y datos objetivos que todos deberíamos descubrir y aplicar en nuestro día a día.

Si deseas conocer cómo poner en forma tu cerebro, la entrevista con la doctora Raquel Marín te resolverá más de una duda. 

P. En tu libro, Pon en forma a tu cerebro, dices que el cerebro es un comensal exigente, ¿por qué?

Siempre pensamos en qué comer para los músculos, el corazón o la piel, pero siempre se nos olvida que el cerebro no come de todo. Este órgano es uno de los más exigentes con los nutrientes porque es metabólicamente hiperactivo, consume muchas kilocalorías y nutrientes variados que no produce. Sin estos el cerebro funciona mal y lo resentimos.

P. ¿Qué puedes decirnos de la comunicación entre cerebro e intestino?

En los últimos años se han hecho estudios asombrosos que constatan que el intestino puede ser el mejor aliado o el peor enemigo del cerebro.

Enfermedades degenerativas como el alzhéimer, párkinson, autismo, fibromialgia, depresión, ansiedad, insomnio, esclerosis múltiple, longevidad, rendimiento físico, etc. se asocian con desencadenantes tempranos en desequilibrios de las bacterias que viven en el intestino.

P. ¿Cómo de importante es el agua para el cerebro?

Los dos componentes fundamentales del cerebro son la grasa y el agua. El cerebro es muy sensible a la deshidratación. Por eso a veces cuando tenemos cefaleas, aturdimiento o fatiga cerebral podemos simplemente rehidratarnos y notar a los pocos minutos un bienestar intelectual y cerebral.

P. A menudo, solemos confundir la glucosa con el azúcar, ¿podrías explicarnos su diferencia?

La glucosa es una molécula sencilla que se encuentra en prácticamente todos los alimentos naturales que consumimos diariamente.

Un azúcar puede definir moléculas muy variadas, de las cuales algunas de ellas se han fabricado sintéticamente para poder endulzar, conservar y hacer más atractivos los alimentos. Estos azúcares (no naturales) pueden dañarnos el cerebro y generar inflamación.

P. ¿Qué alimentos y actividades son necesarios para mejorar la capacidad intelectual y creativa?

Dos de los parámetros principales para tener un cerebro en forma y sacar “músculo cerebral” son aquellos que nos ayudan a la comunicación neuronal y a tener un riego sanguíneo óptimo en el cerebro. Por ello, son esenciales las grasas de pescado, las vitaminas del grupo B, C, D y E, los antioxidantes naturales (en los frutos y verduras de colores vivos), el yodo (en fuentes marinas y lacustres) y la fibra (para la salud del intestino) que es abundante en las legumbres, semillas, cereales, verduras y frutas.

La dieta mediterránea se considera de las más neurosaludables del mundo precisamente por ser rica en estos alimentos.

P. ¿Y para mejorar la calidad del sueño?

Alimentos ricos en triptófano como cereales, frutos secos y semillas, carnes magras, pescados, frutas (plátano, kiwi, ciruela, higo, pomelo, melón, tomate) y chocolate negro.

El triptófano contribuye a producir melatonina, la hormona que nos induce el sueño. También conviene evitar estar con el ordenador o con actividades intelectualmente demandantes antes de dormir.

Es conveniente seguir pautas que permitan una relajación y una preparación al sueño (músicas relajantes, infusiones calmantes, temperaturas cálidas, actividades de baja intensidad, etc). Por ejemplo, si vas al gimnasio a las diez de la noche o cenas un chuletón con patatas fritas y ½ botella de vino tinto te costará más conciliar el sueño.

Mujer dormida

P. Por último, en tu libro dedicas un apartado a hablar sobre cómo compaginar la vida frenética y la comida para la cabeza, ¿qué podemos hacer al respecto?

Propongo una combinación de pautas que combinen alimentación para tus “dos cerebros” (el principal y la microbiota del intestino), actividades físicas y que fomenten la actividad intelectual y el equilibrio emocional.

El cerebro es como los músculos, según lo que hagas así desarrollarás más una u otra forma de utilizar tu intelecto. Conocerlos mejor significa aprovecharlos óptimamente.